20/07/2018

El secreto de la felicidad de Bibiana Fernández

9 septiembre, 2016
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La vie en Bibiana. Es la mejor manera de vivir: estar en ‘modo Bibiana’, o lo que es lo mismo, ver la vida con el enfoque que Bibiana Fernández –esta maravillosa mujer que no necesita apellido para ser identificada– da a todo. Y, sin duda, es también la mejor forma de enfrentarse al fin de verano, que no es otra cosa que una especie de comienzo de curso, aunque a algunos nos pille ya muy lejos eso de “la vuelta al cole”.

El fin del verano es siempre una etapa llena de buenas intenciones. El antes mencionado comienzo de curso. Quizás de un curso no lectivo, pero sí vital. Es el momento cíclico de tener desde los más frívolos planteamientos, como ir al gimnasio, hasta los más serios y hacerse adepto a la ‘filosofía Las Grecas’ con el siempre socorrido “prefiero no pensar, prefiero no sufrir”. Este es, realmente, el mejor de los propósitos que, al final, no es otro que la actualización que ha hecho Fangoria con su “no quiero más dramas en mi vida, solo comedias entretenidas”. Realmente, entre pitos y flautas, es cierto que llevamos toda la vida cantando que ya no podemos más, y que siempre se repite la misma historia. ¡Ups! ¡Me has pillado ahora con Camilo!

Es también cierto que estamos ante un buen mes para plantearnos una nueva forma de afrontar la vida, algo que no siempre es fácil, pues si lo que tenemos son garbanzos, solo podemos hacer un cocido y no tarta de chocolate, que es lo que igual apetece. Aquí es donde conviene poner el cuerpo en ‘modo Bibiana’, que no es otra cosa que vivir con su filosofía. Bibiana es una mujer espléndida, divertida, cariñosa, generosa. Pero, sobre todo, cero rencorosa. Y ese es el pequeño detalle que la hace diferente a los demás. Ella, que sí puede decir eso de que “cuando tú vas, yo vengo de allí” (ups, ¡ahora, Chenoa!); sabe hacerlo como si fuera la primera vez, siempre con una sonrisa.

Si quieres conocer el secreto de la felicidad de Bibiana, pasa página

Intentar imitar a Bibiana en ese pequeño y difícil gesto es la clave para conseguir ser un poco más feliz. Intentar hacer de tu día a día una sintonía de ‘la vie en Bibiana’ es, al menos, conseguir tararear un poco “je vois la vie en rose”. No porque nuestra vida sea en rosa –desgraciadamente, no suele–, pero sí conseguir que se parezca lo más posible. Afrontar la vida como hace ella es darle la vuelta a esos ingredientes que tienes para cocinar tu día a día, y llevarte a tu terreno esas 24 horas que te quedan por delante, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Afrontar cada mañana con este espíritu es, más que apartar los malos rollos –algo tan absurdo como esconder la basura bajo la alfombra–, una forma de dar una mano de glamour a lo que se nos viene encima.

Al final, las cosas que no están en nuestras manos van a seguir viniendo como tienen que venir: lo que está ahí, va a seguir estando ahí. Pero en esta vuelta al cole lo mejor es cantar ‘je vois la vie en Bibiana’, copiar su filosofía de vida, y seguro que seremos un poquito más felices… y haremos más felices a los que nos rodean. Yo intento resetearme y ponerme en ‘modo Bibiana’. Pero no siempre lo consigo.

Dos fotos de Bibiana el pasado julio, en la boda de Álvaro Rojo –el hijo de Ana Rosa Quintana– y Ana Villarrubia Mendiola.

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