24/05/2018

¿Playa y aventuras en la naturaleza todo el año? Es posible: en La Palma

19 octubre, 2017
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Es conocida como ‘La isla bonita’, y por algo será… Sus costas, con playas de arena negra en sus costas volcánicas; montañas con riscos impresionantes… Todo ello hace de la isla canaria, Reserva de la Biosfera en su totalidad, el mejor escenario para los deportes de aventuras. Un paraíso. Pese a su extensión de poco más de 700 kilómetros cuadrados, la preciosa isla de La Palma es un minicontinente con variedad de paisajes en los que puedes practicar casi todos los ‘deportes de naturaleza’ que te puedas imaginar. Podríamos recurrir al tópico de “pequeña, pero matona”, con una aventura apasionante en cada esquina. Y luego con unas playas perfectas para relajarte al sol.

Las opciones son tan amplias que van desde las aptas para todas las personas (es decir, de facilidad media o baja), hasta las más exigentes, pues recordemos que los volcanes y las cumbres de la isla son la ruta de Transvulcania, uno de los ultramaratones de montaña más duros (y prestigiosos, en el ámbito deportivo) que existen en el mundo. Salvo esquiar (pese a que sí hay nieve durante muchos meses de invierno, en las cumbres de La Caldera o en El Roque de los Muchachos, desde donde hay una de las vistas más espectaculares que existen en todo el archipiélago), puedes hacer todo lo que se te ocurra.

Viajar hasta allí te brinda mil posibilidades para liberar adrenalina, para vivir experiencias únicas en prácticamente cada paso que des. Tú solo tienes que elegir la aventura, que la isla te pone el entorno: es tan sencillo como eso. Nosotros te proponemos varias para hacértelo más fácil…

Sobre la tierra…

Estamos en el paraíso del senderismo. La isla te ofrece varias opciones para ‘hacer piernas’. Entrar en la Caldera de Taburiente es una de las más bonitas y espectaculares. De dificultad media, te permite adentrarte hasta el corazón del Parque Nacional de La Palma. Pero a lo mejor prefieres algo con más dificultad… No te preocupes, porque hay muchas opciones, y algunas de ellas dejándote envolver por los mágicos montes de laurisilva de la Era Terciaria o las soberbias laderas de pino canario, que es la única especie botánica en el mundo que no es necesario repoblar tras un incendio: los milagros de la naturaleza hacen que este pino rebrote solo.

  

Como ejemplo, la Ruta GR 131, con sus casi 87 kilómetros que te llevan desde la costa hasta el punto más alto de la isla, para luego atravesar los volcanes y llegar, otra vez, al mar. Esta ruta también es conocida como ‘El bastón’ por su curiosa forma, y se divide en tres etapas, siendo la mítica Ruta de los Volcanes (de unos 25 km) su última etapa.

Pero no solo sobre las montañas o en sus senderos. Adentrarse en un tubo volcánico, recorrerlo, imaginarte los ríos de lava que lo formaron en su momento… Una experiencia que no se puede vivir en muchos sitios del mundo. Puedes entrar en lo más profundo de la isla y conocer sus orígenes geológicos. La espeleología es toda una aventura, y la naturaleza volcánica de esta isla ayuda. Multitud de enclaves únicos, como el Volcán del Teneguía –el último en entrar en erupción en España, en 1971, que aún tiene caliente su cráter– es uno de ellos.

Sobre ruedas… y por mar y aire

Ir en bici por La Palma es también una gran experiencia. A través de pinares, o de pistas muy diferentes, podrás disfrutar de su naturaleza única e intacta. Para ello, la isla cuenta con una amplia red de rutas en bici de montaña, perfectamente señalizadas, que te llevarán por toda su geografía. Pero también hay varias para ir en quad, buggy o bus 4×4. Pero también aventuras sin límite entre tirolinas y otras atracciones, en medio de los citados pinos canarios y respirando aire puro… Hay muchas posibilidades para vivir experiencias. Un parque multiaventura que ofrece muchos momentos de diversión.

Y si hemos hablado de La Palma como la meca del senderismo y del buceo, también tenemos que hacerlo como el paraíso del parapente. Las condiciones de viento, así como su clima, hacen posible que sea una actividad practicable en la isla durante gran parte del año. Los Campanarios, en el municipio de El Paso, es uno de los lugares de despegue más emblemáticos.

Recorrer la costa de la isla en piragua, especialmente por el sur, es otra forma divertida de hacer ejercicio y disfrutar de las vistas y el paisaje. Puedes ir a exóticas playas de arena negra, adentrarte en cuevas con alegres colores en un mar claro y transparente. Otra experiencia fantástica es recorrer la costa noroeste de la isla en barco. Una actividad que te regalará ballenas, delfines, peces voladores, tortugas… Las excursiones salen desde el Puerto de Tazacorte.

Por otro lado, la fruta reina en La Palma es, sin duda, el plátano. Un sabor dulce, exquisito y de gran calidad te sorprenderá, como sorprendente te parecerá también visitar fincas donde se cultiva, que es otra de las cosas que puedes hacer si buscas una actividad cómoda, sensorial y relajada. Una oportunidad única de recibir, de primera mano, una gran explicación sobre un cultivo que es básico en la economía de la isla, el sustento de muchas de sus familias. Pero la isla esconde otros muchos secretos en sus fogones. Algunos, llenos de historia…

Si quieres descubrir las delicatessen palmeras, sigue leyendo

Como ya hemos dicho, es La isla bonita por sus paisajes, su cielo, sus senderos, su patrimonio histórico en sus pueblos, villas y ciudades… pero también por su comida.  ‘Sabrosamente bonita’, podríamos decir de un lugar con una gran tradición gastronómica, derivada de una conjunción de factores. Por un lado, su rica historia, que ha hecho que la isla sea un crisol de culturas entre Europa, América y África; por el otro, las bondades de un clima que hace que su tierra sea no ya fértil, sino la perfecta para todo tipo de cultivos, regalando al agricultor una materia prima de altísima calidad.

Si a eso sumamos sus maravillosos paisajes, no hay duda de que este otoño (y este invierno) La Palma es el paraíso de foodies, pero también para aventureros y ‘buscadores’ de paz. Te descubrimos sus secretos gastronómicos.

Mucho más que plátanos

El palmero siempre presume de lo que allí se conoce como ingredientes ‘del país’: alimentos que se han cultivado en su tierra. Y no es para menos. ‘La isla de la fruta’, así podríamos definirla: plátanos, aguacates, papayas, ciruelas, manzanas, peras, naranjas, mandarinas, mangos… El listado es infinito. Una diversidad de colores y de sabores, frescos y deliciosos, que son una gran experiencia sensorial. Las recovas (mercados) son un auténtico espectáculo donde comprarlos, pero los mercadillos de los agricultores no lo son menos. Un lujo. 

Repostería con historia

Que un palmero te dé la receta de un postre es más complicado que descubrir los secretos del universo que analizan en el Astrofísico de El Roque de los Muchachos. Se llevan transmitiendo de generación en generación y no pueden darlas. Generalmente con almendras y miel como base, son los almendrados, el bienmesabe, el príncipe Alberto, quesillo… La lista es muy larga y sabrosa. Estamos en una isla golosa. No en vano, el comercio del azúcar fue uno de sus motores económicos durante siglos. La miel de tajinaste es otro manjar.

 

Sal pura del atlántico

Estando como está bañada por el salvaje Atlántico, La Palma huele (y sabe) a sal. Las salinas de Fuencaliente (al sur, entre soberbios volcanes de Teneguía que dominan el paisaje) son el punto de partida de un producto que se cotiza en todo el archipiélago. Y ese sabor ‘se extiende’ no ya solo como complemento a los alimentos, sino a todas las ferias y romerías que, a lo largo del año, se celebran en sus pueblos, y que están estrechamente ligadas a la comida. Fiesta y tradición culinaria se unen en un lugar con sabor a océano; con sabor a mar, es decir, a sal.

El queso: un tesoro a descubrir

Con Denominación de Origen Protegida (DOP) que asegura que esta ‘joya’ de la isla no pierda su riqueza, su historia y el sabor característico que le da el estar hecho con leche de cabra palmera, raza autóctona protegida. Fresco, semicurado y curado son algunas de sus variantes. Tal es la calidad del queso palmero que arrasa en todos los concursos en los que se presenta.

El queso asado con mojo es uno de los platos típicos. Un poquito (un fisquito, como se dice allí) de queso es uno de los mejores manjares que puede ofrecerte un palmero. Conviene no rechazarlo.

Vinos con siglos de tradición

Shakespeare escribió en sus obras sobre los vinos de Malvasía, uno de los tesoros de la isla. También con Denominación de Origen Protegida, hoy en día los caldos de la isla (tintos, blancos, rosados, dulces, de tea…, la variedad es muy amplia) siguen conquistando concursos internacionales. Los vinos que se producen en La Palma son variados, y destacan por su calidad y su exquisito sabor. En los últimos años se está innovando en este campo y son muchos los viticultores que apuestan, con gran éxito, por la producción ecológica.

Papas, mojo… y el gofio

Las papas arrugás y el mojo son dos de los signos de identidad de Canarias. Pero, ojo ¡que sea palmero! Rojo o verde, es un producto artesano que no se puede comparar a nada. Las papas, por otro lado, cocinadas con abundante sal de Fuencaliente, son el complemento ideal para cualquier plato: los riquísimos pescados de la zona o la sabrosa (y no menos típica) carne de cerdo a la plancha. ¿El gofio? Qué decir de este producto que es una especie de harina: sano, natural y nutritivo. Tiene hasta un museo en Las Tricias (en el municipio de Garafía).


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