19/06/2019

El Supremo de Estados Unidos ampara al pastelero que se negó a hacer una ‘tarta gay’

6 junio, 2018

La Corte Suprema de Estados Unidos ha dado la razón al pastelero que se negó a hacer la tarta para la boda de una pareja gay en 2012. Jack Phillips rechazó prestar sus servicios a los novios porque eso hubiese supuesto ir en contra de sus creencias religiosas.

En el fallo, los magistrados concluyeron que para este cristiano hacer la tarta “sería el equivalente a participar en una celebración contraria a sus creencias más profundas«, señalaba el juez Anthony Kennedy. Sus abogados de Alliance Defending Freedom defendían su libertad de expresión como artista y su libertad religiosa.

Desde el inicio del litigio, el repostero del estado de Colorado ha perdido más del 40% de sus beneficios, puesto que le prohibieron trabajar para bodas, y ha recibido “amenazas de muerte”, según ha contado. También se niega a trabajar para personas que promuevan ideas racistas, ateas e incluso para Halloween o fiestas de soltero.

Charlie Craig y David Mullins, la pareja homosexual, presentaron una queja por discriminación a la Comisión de Derechos Civiles de Colorado. En 2013 la justicia les dio la razón, el pastelero había incurrido en una discriminación ilegal y debía recibir una “capacitación antidiscriminatoria”. Si no servía a bodas homosexuales debería cerrar su negocio.

Tras del periplo judicial de seis años, siete de los nueve magistrados de la Corte Suprema han declarado que se habían violado sus derechos religiosos. Los siete jueces de ideología conservadora han contado con el apoyo de dos considerados progresistas.

El órgano judicial estadounidense más importante ha dictado que la Comisión de Derechos Civiles de Colorado no había sido imparcial en el caso y tampoco había garantizado la neutralidad religiosa.

Los colectivos LGTB han apoyado desde el principio a la pareja y temen que se desencadenen otras discriminaciones homófobas. La Corte Suprema ha evitado emitir una opinión general y defiende que el veredicto pertenece a ese caso.

Otros gremios, como fotógrafos, cocineros o floristas también se enfrentan a este tipo de demandas por discriminación homófoba al negarse a trabajar para matrimonios homosexuales, legalizados desde el 2015 por el Tribunal Supremo.

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Shangay

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