10/07/2020

El documental sobre el genio de la moda Alexander McQueen que impresiona y emociona

8 junio, 2018

Sería muy triste que las nuevas generaciones LGTB conocieran únicamente al desaparecido Alexander McQueen como el responsable de los mejores looks de Lady Gaga en el mejor momento de la diva pop. Obviamente, esa es solo una anécdota dentro de la trayectoria de Lee Alexander McQueen, a quien el término ‘diseñador de moda’ se le queda corto. La moda fue el instrumento que utilizó este artista y genio visionario, abiertamente gay, para volcar sus experiencias vitales y su desbordante creatividad. Al final, para desahogarse.

Ian Bonhôte y Peter Ettedgui firman el emocionante documental, recién estrenado, en el que repasan la vida y la obra de McQueen, que se suicidó en 2010, a los 40 años. Han tenido acceso a grabaciones en vídeo caseras del genio, que se convierten en la reveladora vía a través de la cual le vamos conociendo, con un grado de intimidad que en ocasiones llega a intimidar, por la empatía que se crea. Estas son algunas de las ideas clave que se extraen de este excepcional documental.

La soledad del genio

Resulta doloroso comprobar cómo Alexander McQueen, sinónimo de triunfo, se sintió notablemente solo durante los años más gloriosos de su trayectoria. Él mismo lo repetía una y otra vez en entrevistas que se recogen en el documental. Novios y colaboradores muy cercanos lo corroboran.

Una vez más, descubrimos que la historia de un artista que se convirtió en icono –vienen a la memoria documentales como el dedicado a Amy Winehouse, o el inminente (se estrena el 6 de julio) sobre Whitney Houston– no es ni mucho menos un camino de rosas. Y que la idolatría del público o de la industria –en este caso de la moda, con la que mantenía una intensa relación de amor/odio, en la que triunfaba el segundo– nunca ha sido garantía ni de felicidad ni de autoaceptación.

Su vida al alcance de todos en la pasarela

El repaso que se hace en el documental de la presentación de sus colecciones más emblemáticas, tanto para su propia firma como para Givenchy –fue su director creativo de 1996 a 2000–, nos permite comprobar cómo la moda era para Alexander McQueen un vehículo a través del cual mostrar su inseguridad, su fragilidad, su soledad, su dolor [a modo de curiosidad, una breve aparición de Bimba Bosé resulta igualmente emocionante, por lo mucho que también se la echa de menos].

A través de sus sinceras declaraciones y de familiares cercanos, a la vez que vamos admirando sus prendas descubrimos el sentido que tenían cuando las creó. Este es uno de esos documentales que se convierten no solo en el revelador retrato de una persona, sino también en un curso acelerado sobre el alcance, estético y emocional, de su obra.

Ajeno a convencionalismos físicos y estéticos

Sus monstruos interiores se convertían en ocasiones en lúgubres figuras en la pasarela. McQueen disfrutaba descolocando y rompiendo estereotipos que siguen muy anclados en el mundo de la moda. Supo como pocos transmitir un concepto de belleza que no tiene que ver con los cánones tradicionales, de ahí que su trayectoria resulte tan poderosa y sincera.

McQueen cayó en la redes de los convencionalismos cuando decidió que un triunfador como él no podía tener sobrepeso, y se transformó en aquello que sentía que los demás esperaban que fuese, físicamente al menos. Él, que se esforzó siempre por transformar a sus modelos en supermujeres poderosas, de otro mundo, cayó en las tentaciones más superficialmente terrenales. Más delgado y cercano a la norma, se adentró en la etapa más oscura e infeliz de su vida, que desembocaría en su trágico suicidio en febrero de 2010.

Única salida: la autodestrucción

Siempre nos costará asumir que creadores privilegiados sean incapaces de disfrutar sus logros y la admiración que despierta su obra. Alexander McQueen fue desgraciadamente uno de ellos. Incluso quienes conozcan bien su biografía descubrirán nuevos datos, revelados por todas aquellas voces que contribuyen a crear su retrato, que resultan estremecedores.

Circunstancias que fueron minando la fe y el amor por su mismo: los abusos que sufrió de pequeño, el hecho de ser VIH positivo, las muertes de seres queridos que fue incapaz de asumir… La oscuridad y el dolor terminaron por doblegar su vigor y su sentido del humor. Y Alexander McQueen se convirtió en leyenda. Ahora, gracias a este documental, su mito se agranda y enriquece.

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