20/10/2019

La Otxoa: “Cuando voy a Chueca y veo que algunas con voz de camionero se atreven a cantar…”

20 junio, 2018
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No es José Antonio Nielfa una persona a la que le importe el qué dirán. En 1979 irrumpió en la Semana Grande de Bilbao como La Otxoa interpretando Libérate, todo un himno gay lleno de plumas y activismo. Y casi cuatro décadas después, pasados los 70 y tras haber regentado un icónico bar del Botxo durante treinta años, anda dando más guerra que nunca. “Hay gente que es muy activa y tiene mucha fuerza. Mira a Lola Flores, que con cáncer sacaba el abanico y la bata de cola y era un torbellino… Ella sí que tenía mérito, y no el de los Rolling Stones. Se lleva en la sangre, el artista nace. Y también hay que cuidarse, estar en la noche sin beber mucho es muy importante”, responde sobre su incombustible genética.

Su mente va incluso más rápido que nuestra conversación, siempre pensando en renovarse y seguir aportado a la causa: “Necesitábamos algo más, porque se cantaban las canciones de siempre, había un espacio vacío que rellenar. Igual soy un osado pero no teníamos himno gay y quería hacerlo”. Así que se puso manos a la obra y escribió ¿Quién roba mi libertad?, el buque insignia de su nuevo álbum Con mucho… Orgullo, un popurrí lleno de éxitos que “nació en el Bilbao Pride del año pasado. ¿Sabes que lo hacemos por la ría con barcos? Si lo promocionasen sería un escándalo, pero aquí el PNV es como el PP de Madrid. Y tan original no lo hay, desde el centro hasta alta mar, es muy bonito pero bueno…”, se lamenta.

El proyecto también incluye temas que abarcan otros ámbitos de la denuncia social, como Sola en la ikastola –“Tuve una época que me indigné porque a los funcionarios se los liberaba para que aprendiesen euskera. ¿Y a los autónomos por qué no?”–, Voy a llorar a Bilbao –“a finales de los 60, la gente del norte íbamos a Biarritz a Le Caveau, donde huíamos de Franco para bailar agarrao. La hemos traducido al castellano y ha quedado muy bonito”– u Ojos verdes, de la que “se dice que burló la censura gracias a que Concha Piquer tenía una relación con el cuñado de Franco”. Este último es un gran ejemplo de su intención, homenajear a todos aquellos que estuvieron en el punto de mira de la dictadura por su condición de homosexual. De hecho, José fue uno de los primeros gays en entrar en prisión en los 60, en una Barcelona que entonces “estaba repleta de cabarets, donde había más tonadilleras que en Madrid y Andalucía. La mayoría de los que reivindican ahora la independencia son los hijos de los que llegaron allí cuando lo hice yo, y que tienen complejo de catalanes”, añade.

Es obvio que la situación del colectivo LGTB ha cambiado desde entonces –“hemos pasado de que se nos detuviera en un bar a tener cuartos oscuros para los que los quieran utilizar”–, aunque a La Otxoa hay determinados comportamientos que le siguen chirriando: “Hay una parte muy hipócrita, con partidos políticos que recurren el matrimonio gay y luego cuando alguno se casa va toda la cúpula a la boda. Como decía mi abuela, perdimos la guerra por los chaqueteros, así que bienvenidos al club pero con recelo”. Sin embargo, no corren buenos tiempos para el transformismo, un mundo que según el bilbaíno ha sufrido un deterioro prácticamente irreparable. “Antes era mucho más bonito porque había imitadores de estrellas. Ahora igual te sale una con un moño de tres metros e imita a Karina. Cuando voy a Chueca y veo que algunas con voz de camionero se atreven a cantar… No todo vale”.

Con mucho… Orgullo está autoeditado por La Otxoa

La Otxoa actuará el 4 de julio en el Escenario Plaza Pedro Zerolo dentro del MADO MAdrid Orgullo

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