10/07/2020

Afirmar que ‘Alá es gay’ le ha llevado a este refugiado LGTB a estar amenazado de muerte

9 agosto, 2018
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Amed Sherwan, un joven iraquí, lleva refugiado en Alemania desde 2014. Se ha definido públicamente como ateo y homosexual. Esto le ha provocado ser perseguido y sufrir una serie de represalias. Además, el joven ha sido amenazado por llevar en un camiseta el mensaje de “Alá es gay”.

Después de publicar una fotografía suya con ella en las redes sociales durante el Orgullo LGTB de Berlín, vio como las amenaza no paraban de llegar a sus perfiles sociales. Tras la seriedad y gravedad de las amenazas, la Oficina Estatal de Policía Criminal de Berlín (LKA) tuvo que extremar la seguridad del joven hasta el punto de ponerle escoltas, durante el desfile berlinés, por temor a lo que pudiera pasar.

Según unas declaraciones personales que ha recogido El Español del joven refugiado, tuvo diez personas a su alrededor para protegerle. Con sentido del humor decía: “Cuando iba al baño lo llenábamos”. Aun así, estar rodeado de policías no fue algo agradable para él, pero siguió con su lucha porque tal y como defiende: “lo importante era seguir con mi mensaje”.

Durante el desfile portaba un par de pancartas que decían: “Ex musulmanes a favor de la diversidad” y “Solidaridad con los musulmanes LGTBIQ”. Con este gesto se mostraba en contra de la homofobia de su religión y apoyaba a todos los musulmanes que como él eran víctimas del odio por orientación sexual.

Después de la investigación de la policía, han detectado que detrás de muchas de estas amenazas se encuentra la familia Omeirat, el segundo clan más activo de Alemania según LKA. Pero estas amenazas provienen también de su gente más cercana. “Un primo mío está aquí para salvar el honor de la familia. Me ha escrito de todo, me ha dicho que quiere salvar el honor de la familia y que me matará”, confesó Sherwan en la citada entrevista a El Español.

Además, el joven cuenta al diario que sus propios padres lo han considerado una vergüenza familiar, sobre todo después de publicar en Facebook su ateísmo. Es por ello, por lo que le ‘ayudaron’ a abandonar Irak para refugiarse en Flensburgo.

Amen asegura que, después de pasar una niñez muy religiosa, hizo autocrítica del islam y perdió su fe. Después de tener un perfil falso en las redes, dónde opinaba sobre la religión, decidió abrirse uno con sus datos personales y tratar abiertamente sus opiniones sobre Dios y las religiones.

Es en ese momento cuando su padre lo denunció con 15 años y pasó 13 días en la cárcel recibiendo torturas. “Utilizaron electroshocks, me golpearon con cables, me escupían, me pasaron en la cárcel cosas horribles”, recuerda el joven. Estas vejaciones hacia su persona no se quedaron en meras e insoportables agresiones físicas, sino que fue obligado a bailar como un mono porque creía en ideas de Darwin.

Los problemas con su familia crecían. Llegó hasta el punto de que su madre lo llevó a un centro para someterlo a un exorcismo, porque pensaba que un demonio lo había poseído. Como esta historia tan potente que guarda en su historial no es la típica de un refugiado que huye hasta Europa, está trabajando para escribir un libro y contarla, para así ayudar a todas aquellas personas que se puedan ver reflejadas en ella.

Por todo ello, el joven se ha ganado el respeto y admiración de todo el colectivo LGTBIQ y en la actualidad está considerado todo un ejemplo de lucha, diversidad y defensa de las libertades.

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