22/09/2019

Este no es otro verano gay: “El que dijo adiós”

24 agosto, 2018
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Pues sí, ese soy yo, el que dijo adiós. Ese que según tú lo cambió todo, lo rompió todo, lo estropeó. Ese soy yo. Según tú, ese que pasó de ti a otro, de marzo a abril, del amor al desamor y luego a otro amor.

Ese que después de su nombre llevará siempre, para ti y para tus amigos, un adjetivo despectivo. Ese al que tú te imaginas ahora mismo de bar en bar, de boca en boca y de casa en casa. Ese soy yo. Ese que de aquí en adelante –y simplemente porque no fui capaz de hacerlo contigo- no será capaz de amar a nadie, de vivir sin falsedad, de estar sólo. Ese soy yo. Ese monstruo de dos cabezas y sin corazón. Ese incapaz de sentir, incapaz de transmitir, incapaz de hacer feliz. Ese.

Ese que, en lugar de tener valor para expresar sus sentimientos, fue un egoísta. Ese que, en lugar de ser capaz de tomar difíciles decisiones, se tendría que haber callado. Ese que pasó de ser el novio perfecto al más cabrón de todos los exs.

Así me recordarás, pero no será así como te recordaré yo. De sobra, sé que el tópico dice que el que lo deja no lo pasa mal. Ya, lo sé, pero yo te recordaré por tu nombre, por tu boca, por tus besos, por los momentos que pasamos juntos y por esas miradas tontas que nos hacían reír sin saber por qué.

Tú recuérdame como quieras, llámame como quieras, ponme los adjetivos que quieras, pero si algún día cambia tu opinión sobre mí y nos encontramos por la calle, si un día quieres quedar para tomar un café y contarme tu vida, si un día te vuelvo a interesar lo más mínimo y quieres llamarme, yo estaré encantado de que me saludes, de que me hables, de que demostremos que los dos somos supervivientes en una Hiroshima en la que se puede vivir.

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Shangay

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