19/09/2020

El diplomático Luis Melgar y su marido, Pablo, felices con su hija: “Paula es lo más bonito que nos ha pasado”

1 noviembre, 2018
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Luis Melgar es un diplomático español con residencia en Venezuela. Firme defensor de los derechos del colectivo LGTBI, él y su marido, Pablo, acaban de ser padres de una niña, Paula. Y están felices.

Luis, que nació en Madrid en 1980 y siempre supo que quería ser diplomático, es también escritor. Su nueva novela se llama La cigüeña vino de Miami, y relata cómo fue el proceso se gestación de la niña.

Su anterior obra se titulaba Los blancos estáis locos , y en ella contaba sus vivencias en Guinea Ecuatorial. Junto a su marido se embarcó rumbo a África para ocupar la segunda jefatura de la Embajada de España en ese país. Lejos de esconderse, dieron la cara como pareja gay, por los derechos LGTB. Aseguran que no sintieron el menor rechazo por parte de los guineanos, salvo la primera sorpresa de Yolanda, la joven bubi que se encargaba del mantenimiento de la casa. Cuando se enteró de que Pablo no era su hermano ni su amigo, sino su marido les dijo: “Los blancos estáis locos”. Y sin quererlo le puso en bandeja el título del libro.

Como decimos, siempre ha estado volcado en los derechos LGTBI allí donde le toque trabajar. En Guinea organizó el que fue el primer acto de visibilidad del colectivo en la historia del país africano, en el Centro Español de España en Malabo. Y es que el diplomático lo tiene claro: “Los derechos LGTBI son prioritarios para la Marca España”.

Él y su marido están felices con Paula. Por ello, este nuevo libro, La cigüeña vino de Miami, le toca muy cerca. Charlamos con Luis para que nos lo cuente.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo es la vida de un diplomático abiertamente homosexual en un país como Venezuela?
LUIS MELGAR ⇒ Aunque en Venezuela aún no es legal el matrimonio igualitario, lo cierto es que la sociedad es muy abierta. Pablo y yo nos hemos sentido muy bien acogidos, primero como pareja y ahora como familia. Nuestra vida aquí no se ve para nada condicionada por nuestra orientación sexual.

SHANGAY ⇒ Habéis tenido un hijo por gestación subrogada. ¿Cómo os sentisteis cuando, por fin, consiguistéis ser padres?
LUIS MELGAR ⇒ ¡Es una pregunta muy difícil! El proceso para llegar a ser padres, en nuestro caso y en el de cualquiera, no es sencillo. Hay mucha incertidumbre: no sabes si al final lo conseguirás o no, si realmente la historia va a tener un final feliz. A todo esto hay que añadirle los condicionantes propios de la distancia. Nosotros estábamos en Caracas y Salisha, nuestra gestante, en Miami. Más de dos mil kilómetros de distancia. Aún se me humedecen los ojos cuando pienso en el momento en que vimos nacer a Paula… Ser padres es lo más bonito que nos ha pasado nunca.

SHANGAY ⇒ ¿Hubo algún episodio especialmente difícil?
LUIS MELGAR ⇒ Sí, y fue especialmente angustioso. Salisha iba a hacerse una ecografía y, como siempre, nosotros estábamos hablando con ella por WhatsApp. Hubo un malentendido por la tardanza en entregarse los mensajes. Ella nos dijo que nos tenía que dejar y que ya nos contaría después.nPablo y yo estuvimos varias horas pensando que había algún tipo de problema médico con el bebé. Por suerte, al final todo estaba bien, pero te aseguro que fue uno de los peores ratos de nuestra vida.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo os planteais la educación del nuevo miembro de la familia?
LUIS ⇒ Te diré que, para todos los diplomáticos, la educación de los hijos es un tema complicado. Tenemos que cambiar de país cada pocos años. Eso significa que hay que cambiar de colegio, de sistema educativo, de amigos, de idioma… De todo. Pero, por un lado, es muy enriquecedor para ellos, aunque es evidente que no resulta sencillo. Nosotros esperamos poder ayudar a Paula en todo este proceso. Queremos esforzarnos por educarla en nuestros valores morales y religiosos, creemos que es fundamental. Por eso, cuando fuimos a Madrid el pasado septiembre, bautizamos a Paula en una parroquia amiga, junto a nuestras familias, porque para nosotros era algo importante”. A partir de ahí, damos mucha importancia a lo intelectual, lo académico, el sentido de la responsabilidad… Pero creemos que nada de eso tiene importancia si uno no tiene unos valores bien asentados.

SHANGAY ⇒ Tu nuevo libro, La cigüeña vino de Miami, está a punto de ver la luz. ¿Cuáles han sido tus principales influencias y motivaciones para escribirlo?
LUIS MELGAR ⇒ Digamos que ha habido una motivación doble. Por un lado, como escritor, yo tengo una motivación genérica para escribir, para contar historias tanto ficticias como reales… Y la historia de cómo vino Paula al mundo me parece tan bonita que había que contarla. En cuanto a las influencias, en este libro he mantenido el mismo estilo del anterior, Los blancos estáis locos, en el que contaba las aventuras que vivimos Pablo y yo los tres años que estuvimos destinados en Guinea Ecuatorial. Ahí me inspiré un poco en el tono irónico y desenfadado que usa Gerald Durrell en Mi familia y otros animales y los otros dos libros de trilogía de Corfú.

SHANGAY ⇒ La vida de diplomático se resume muchas veces en ir de aquí para allá, como se suele decir, y ahora trabajas en Caracas ¿Existe mucho contraste entre Venezuela y Guinea Ecuatorial?
LUIS MELGAR ⇒ Yo diría que sí. Guinea Ecuatorial ha cumplido este 12 de octubre 50 años de existencia como país independiente. Es una nación muy nueva que tiene aún mucho por hacer, mucho camino que recorrer. Sin embargo, Venezuela tiene una historia mucho más larga. Mi bisabuela emigró a Caracas en los años cuarenta, cuando España estaba destruida por la Guerra Civil, aunque al final regresó a nuestro país. Ella murió cuando yo era muy pequeño, pero recuerdo muy bien cuando nos contaba que toda la familia vivía holgadamente con apenas unos bolívares que ella mandaba desde aquí. Es curioso cómo ha cambiado el mundo… Eso sí, puedo decir que tanto en Guinea Ecuatorial como en Venezuela, Pablo y yo nos hemos sentido fantásticamente bien acogidos, y en ambos lugares hemos sido muy felices.

Luis, en Guinea Ecuatorial, donde organizó hace unos años un acto para dar visibilidad al colectivo LGTBI local.

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