15/12/2018

Pablo Derqui: “En papeles como el de Calígula es donde tienes que arriesgar”

4 diciembre, 2018
357

Qué mejor manera de cerrar el año en el teatro María Guerrero del Centro Dramático Nacional que con Calígula, de Albert Camus, dirigida por Mario Gas. Hablamos con Pablo Derqui, su protagonista, que nos cuenta por qué le daba tanto miedo este reto –que supera con nota– y por qué lo está disfrutando tanto.

“Las dudas sobre nuestras propias convicciones nos siguen donde vamos”, decía Prince en I Wish U Heaven. Esa angustia existencial la reflejó, de un modo más sombrío y trágico mucho antes Albert Camus en su clásico Calígula, que en la versión que llega al teatro María Guerrero de Madrid protagoniza Pablo Derqui. Actorazo que vuelve a ponerse en la piel del despiadado emperador tras haberlo hecho ya en dos plazas tan relevantes como el teatro romano de Mérida y el Grec de Barcelona.

Foto: David Ruano

Hablamos con él cuando se encuentra rematando una nueva serie para La 1, Monte Perdido. Retomar Calígula en Madrid, donde cerrarán la gira que ha durado más del año, es para él un placer. “Es un final muy bonito”, confiesa. También ilusionante para él porque es la primera vez que pisa este escenario. Que impone como lo hizo estrenar en Mérida, “un teatro que de primeras te acojona, pero en el que disfruté mucho”. Porque le siguen imponiendo montajes como este, en los que da vida a un personaje clásico del teatro contemporáneo. “Aunque con el tiempo, más que asustarme, retos como este los veo como una oportunidad”, explica. “En papeles como el de Calígula es donde tienes que arriesgar; esos en los que de primeras no te ves, pero que son oportunidades para crecer como intérprete”.

Tuvo sus dudas cuando Mario Gas (“un amigo y un referente del teatro en este país”) le ofreció protagonizar Calígula de Camus, y no tiene problema en decirlo. “Me preguntaba ‘¿seré capaz de sostenerlo?’. Teniendo además en cuenta los grandes referentes que han interpretado este personaje antes… Mario me dio mucha confianza y me tiré a la piscina. Estoy muy contento, porque supone subir otro peldañito dentro de la profesión”.

Su manera de entender la ambición a nivel profesional no tiene que ver tanto con lograr una creciente popularidad como con el deseo de que los proyectos le llenen. “Obviamente, tienes que ganarte la vida, el dinero y la fama siempre son bienvenidos, pero lo que realmente interesa es conseguir buenos papeles. Esta es una profesión que te afecta a nivel personal de una manera importante; cuando un papel te llena, y te sientes realizado, te reconcilias con el oficio y te hace feliz”.

Asegura Pablo Derqui que cada noche que interpreta a Calígula la experiencia es diferente; es lo bueno de protagonizar una función tan rica. “Toca muchísimos temas, es difícil abarcarlos. El texto va más allá de mi cabeza limitada”, asegura. “Cada noche descubro cosas nuevas, es un puntazo que me motiva. Casi raya lo sobrehumano, por lo que condensa en un único personaje; nos toca desde tantísimos lados…”. No ha visto muchos Calígulas, sí algunas escenas del mítico que interpretó José María Rodero décadas atrás. “Quisimos hacerlo desde nuestro acercamiento, porque cada uno es hijo de su época. Lo creamos desde la mirada de Mario, y desde nuestra honestidad”.

“El arte no admite medias tintas, y es duro, porque cuando sale algo mal te quieres morir”

No es fácil describir este Calígula, pero Derqui lo intenta. “Hemos intentado mantener lo más fielmente posible lo que creíamos que quería transmitir Camus. En algunas anotaciones decía que le gustaría que se ambientara en cualquier época excepto la romana, y eso te da pistas… Este es un Calígula atemporal”. Porque el autor utilizó la figura histórica para hablar de cosas que siguen teniendo una gran relevancia. “Cuando lo creó estaba en auge el pensamiento existencialista, que todavía hoy nos toca mucho. Se habla de la decepción con la condición humana; de cómo se nos llena la boca con palabras como moral, justicia o belleza, de cómo la élite gobernante roba sin ningún tipo de problema… Asuntos que resuenan”.

Derqui se enfrenta cada noche al reto de dar vida a un emperador que es “extravagante, despiadado, implacable y cruel. Y a la vez, extremadamente lúcido. Vive torturadamente el descubrimiento de que todo pasa y nada es cierto”. Más que como pesimista, Pablo Derqui se define como realista. “Soy bastante prosaico, y estoy bastante desengañado con cuestiones como la política, de la que me siento muy desapegado”. Y recuerda fases de Calígula que siente muy próximas. “Se me llena la boca cuando digo cosas como ‘gobernar es robar’… ¡Qué listo!”. Y entonces sí surge la decepción propia del actor ante lo que ve a su alrededor. “Estamos acostumbradísimos a que lo mediocre sea lo normal; incluso a considerar que un político es mejor cuanto más disimula su mediocridad. No, no es pesimismo, es realismo”.

No son los actores como los políticos, porque la gran mayoría lo que busca ante todo es la excelencia. “Me gusta que lo digas… Es que nos va mucho la vida en lo que hacemos, es un trabajo muy vocacional y te implicas mucho. ¿De qué sirve hacer un Hamlet o un Calígula mediocres? El arte no admite medias tintas, y es duro, porque cuando sale algo mal te quieres morir”. Hasta ahora, sus mejores oportunidades profesionales han surgido en el teatro, medio en el que Derqui se formó y en el que se desenvuelve mejor, aunque nunca se cierra a otros. “Sigo esperando un gran papel en cine o televisión”.

“Cuando un papel te llena, te reconcilias con el oficio y te hace feliz”

En series como Pulsaciones y La catedral del mar ha tenido oportunidades interesantes que ha sabido aprovechar, aunque siente que todavía tiene mucho que demostrar. “Es que en televisión priman el tiempo y los presupuestos, que a su vez determinan muchos los tiempos. Así que prima la solvencia sobre otras cosas, y es poco agradecido, es más complicado desarrollar libremente un papel”.

No se desanima ni mucho menos; el veneno de la interpretación le corre por las venas, “y eso que es una profesión muy, muy dura”. Y recuerda una anécdota de cuando estudiaba en el Institut del Teatre en Barcelona. “Un profesor, al que guardo mucho cariño, nos dijo con cierta sorna: ‘Que sepáis que de los veinte que estáis aquí ahora, trabajaréis dos’. Con veinte años y tantas ganas, nos reíamos, aunque ha terminado siendo cierto…”. Pero ni la inseguridad con que vive en determinados momentos ni los baches le desaniman. “Porque me gusta mucho lo que hago”.

LA OBRA CALÍGULA SE REPRESENTA HASTA EL 30 DE DICIEMBRE EN EL TEATRO MARÍA GUERRERO (C/TAMAYO Y BAUS, 4) DEL CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL EN MADRID.

Destacado:

x

Shangay

Toda la actualidad LGTB + Cultura + Sexy + Ocio. Contenidos exclusivos cada semana en tu correo.