17/09/2019

Guillem Montoro: “Los trans seguimos siendo ciudadanos de tercera”

7 diciembre, 2018
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A principios de 2018, Guillem Montoro hacía historia al convertirse en el primer concejal transexual de la historia de España, tras jurar cargo en su Paiporta natal, motivo más que suficiente para contactar con él y reflexionar sobre la realidad de la T del colectivo, tal vez el más denostado y arrinconado todavía en la actualidad. “Para mí es un placer. Pero también es triste el hecho de que en 2018 el titular sea ‘Guillem Montoro, primer concejal transexual en España’, ¿no? Nos indica cuál es la situación en la que nos encontramos las personas trans en este país. Si hubiese más referentes… Pero, desgraciadamente, a los hechos me remito: no los hay”. Esto mismo explicaría el boom mediático, una sobreexposición que a Montoro en ningún momento le molestó: “Fue un poco locura, de repente todos los medios acuden a ti porque eres la novedad. Pero también por el doble sentido que eso tenía: una persona trans estaba empezando a ser visible dentro de un mundo como la política, y en el ámbito valenciano, que ya sabemos cómo es… Pero con la intención de olvidar la historia y reivindicar la diversidad en puestos de responsabilidad como un ayuntamiento”.

Así que, con todas las consecuencias, decidió visibilizar todo su proceso, pese a no tenerlo planeado. “Cuando obtuve la concejalía, mi primer pensamiento no fue hacerlo visible, ni siquiera me lo había planteado. Todas las personas de mi alrededor sabían que era trans, no era ninguna novedad, pero vi lo que podía suponer a nivel social en un ámbito como es el de la política, por toda la historia de machaque legislativo y social que arrastramos”. También ha ido narrando a través de las redes sociales la transición de su reasignación de sexo, con documentos del ‘antes’ y el ‘ahora’, y la intención de “expresar que, aun habiendo hecho una transición y haber tenido otro aspecto antes, la persona es la misma. Quitar el estigma y empoderar a los que te ven desde fuera, que tal vez no tienen clara su identidad de género, dudan sobre quiénes son… Que puedan ver en redes a alguien como yo para que me pregunten cómo lo he hecho”, explica convencido. El edil, como si de un oasis en el desierto se tratara, es activismo a todos los niveles, aunque la amplitud del término le genere ciertas dudas. “Es una cuestión compleja, porque es una palabra que nunca he sabido definir. No se trata de ponerse delante de una pancarta. Considero que hago activismo vital cada vez que me levanto por el hecho de existir, cuando reivindico cada día la identidad de quien soy. Y evidentemente, formar parte de una asociación, y ponerte delante de la cámara para luchar por nuestros derechos, también”.

Montoro tiene 22 años, y su lucha para conseguir un DNI con su verdadera identidad se extendió durante casi un lustro. Una batalla que, pese a contar con varias pequeñas victorias, deja a las claras las dificultades –también con respecto a las otras siglas del colectivo LGTBI– con las que se encuentran las personas trans para vivir con normalidad. “Siempre hemos sido los grandes olvidados. Gracias al impulso del colectivo, y a cambios de gobierno progresista con intención de incluir la diversidad sexual y de género en sus programas, avanzamos. Aun así, seguimos estando muy desprotegidos porque en el plano estatal no se están asegurando nuestros derechos. Y no lo digo yo, es evidente”, explica. A nivel legislativo, no puede evitar mostrar su preocupación por el auge de esa corriente (casi mundial) involutiva y LGTBIfóbica que pretende coartar, entre otros, los derechos de personas como él. “La facilidad con la que después de muchísimos años de reivindicaciones, nos pueden quitar de un plumazo nuestros derechos… Con un cambio de gobierno puede ocurrir, y no podemos hacer nada porque no estamos seguros. Seguimos siendo ciudadanos de tercera. Al final, hemos nacido prácticamente con la Ley de Matrimonio Igualitario y la aceptamos, pero hay gente que no, y también votan”. Y añade con temor: “Parece que por mucho que luchemos, la dignidad de nuestras vidas está en manos de otros. ¿Por qué tenemos que estar siempre resignándonos? En Valencia, dentro de un año hay elecciones autonómicas… ¿Se va a ir al garete la ley trans que aprobamos hace un año si gana el Partido Popular?”.

Antes de concluir la conversación, se declara fan incondicional de Shangay. Y curiosamente, confiesa ojearla para explorar intereses ajenos a toda esta situación. “Yo os sigo por redes, y visito la web a menudo. Es un espacio maravilloso donde consulto muchas publicaciones sobre la sexualidad de los hombres, algo que me fascina. Como hombre bisexual, leo experiencias distintas a las que no he tenido acceso durante mi proceso personal”. Es cada vez más habitual que su generación acceda a nuestros contenidos desde dispositivos móviles, un cambio a la hora de consumir medios de comunicación que complementa al tradicional formato en papel, que al político le sigue pareciendo igual de necesario: “El hecho de que Shangay exista desde hace 25 años denota que sigue siendo una fuente de información que la gente visita. Sois pioneros en el activismo, y en aproximar la realidad LGTBI a cualquier ámbito; de lo contrario supongo que ya habríais dejado de existir, pero hacéis falta”. Y personas como Guillem, también.

FOTO ROSI MORENO Y MERCÈ GALÁN

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Shangay

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