16/02/2019

Relatos gays de fin de semana: ‘Supongamos’

10 febrero, 2019
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En Idaho es muy normal, por estas fechas, que nieve. El cielo se vuelve gris y durante tres, cuatro o incluso cinco días, los pequeños copos se acumulan sobre el suelo y lo cubren todo.

Ella mira a través de la ventana, él prepara café. La calefacción mantiene el piso caliente y el olor a galletas recién hechas se reparte por la casa.

El ambiente tiene un toque a vainilla y chocolate caliente. Uno de los dos pone la radio y en la emisora suena una vieja canción de jazz que ninguno de los dos se sabe. Ella sigue mirando por la ventana y él se acerca por detrás y la abraza.

Fuera la nieve sigue cayendo. La música, al igual que el olor a galletas recién hechas, lo inunda todo. Ella inclina levemente la cabeza hacia un lado y él la besa en el cuello. Su piel sabe a perfume y con un toque salado.

El mundo podría detenerse sin problema en ese preciso momento y ella, como si fuese conocedora de esa pausa, aguanta un segundo la respiración y disfruta del momento.

La vieja cafetera avisa de que el café está hecho y ella se gira para mirarlo. Una lágrima de él rueda por su mejilla sin que nadie pueda remediarlo. Fuera la nieve sigue cayendo. Ella le dice: “¿Bailamos?”. La sala es un lugar amplio.

Hay una chimenea apagada, un sofá y dos sillones con dos pequeñas mesas entre ellos y una gran lámpara colgada del techo. Ambos deslizan los pies por encima de la moqueta mientras el jazz suena en el transistor.

Él tiene apoyada la cabeza en el hombro de ella y ella le abraza suavemente con los brazos cruzados en su espalda. Fuera nieva y no dejará de nevar durante los dos siguientes días. En las ventanas se acumulan cada vez más copos y el calor se condensa en los cristales impidiéndonos ver lo que pasa dentro.

El frío empieza a molestarnos, de la misma forma que nos ha sido incomoda la lágrima de él. Y ambos se alejan cada vez más de la ventana, impidiéndonos verles.

Supongamos que ellos siguen bailando ajenos a nosotros. Supongamos que, en algún momento, ellos se toman el café, hacen el amor, se comen las galletas.

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Shangay

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