18/07/2019

Guillermo Ruiz nos descubre la Viena más gay antes del EuroPride

13 mayo, 2019
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Viena ya lo tiene todo preparado para albergar por segunda vez en su historia el EuroPride –será del 1 al 16 de junio–. Una celebración que nació en 1992 y que concede a diferentes ciudades la posibilidad de ser la capital LGTB europea –como ya ocurriera con Madrid en 2007 y 2017–. “Los eventos a nivel europeo ayudan a concienciar, ya que dan visibilidad para que la realidad del colectivo no quede ignorada”, comenta Guillermo Ruiz. Un joven madrileño que desde hace siete años reside en la capital austriaca. “Mi interés por las artes hizo que saltase de los estudios de aparejadores en Madrid a los de arquitectura en Viena”. Un cambio para el que tuvo que ponerse las pilas con el alemán. “Si no controlas el idioma cuesta arrancar el motor. Yo, como trabajé en el sector turístico y luego en una tienda de decoración, he alcanzado un buen nivel”.

Más allá de eso, Guillermo no ha tenido ningún problema a la hora de adaptarse a la vida en Viena. “Los austriacos adoran España y Latinoamérica porque suelen ir de vacaciones, y nos reciben con los brazos abiertos. Aunque hay que recordar que son muy claros y rígidos con las normas”. Ciertos cambios han tardado un poco en llegar, pero desde el pasado 1 de enero las parejas del mismo sexo ya pueden casarse. “Se trata de un paso adelante hacia la igualdad para muchísimas parejas cuyas libertades estaban en desigualdad”. Un cambio significativo para un país que cuenta con varios actos LGTB a lo largo del año “Se celebran bailes muy conocidos como el Rainbow Ball o el Life Ball. Además, está el Rosenball, que es la versión LGTB del Opernball y, en San Valentín, el Antivalentines Ball”. Actos gayfriendly que, junto con el Pride, conforman el calendario LGTB del país. Si nos ceñimos al ocio y la vida nocturna, la oferta orientada al colectivo suele ser calmada. “Hay bares como el Village, Mango, Brendl o Marea Alta, pero la única discoteca propiamente dicha es Why Not, que tiene tres salas de baile. También hay ‘voguing parties’, muy RuPaul, y eventos puntuales como las fiestas OMG o Circus”.

Al comparar la vida del colectivo LGTB vienesa con la de otras ciudades europeas como Madrid o Barcelona, Guillermo lo tiene claro. “En Viena la escena es más pequeña y más discreta, pero también más diversa. El Orgullo aquí se llama Regenbogen Parade, que significa orgullo arcoíris, una terminología que engloba la diversidad sexual de una manera más amplia y sencilla, debido a lo complejo que resulta para mucha gente entender cierto tipo de libertades”. Por suerte, en el mundo laboral nunca ha tenido ningún tipo de problema al hablar de su orientación sexual. “Nunca le ha importado a nadie, ni debería hacerlo. Si ha salido el tema en el trabajo, siempre me he sentido muy aceptado. No tiene nada que ver con mis capacidades ni con la labor que desempeño”.

Entre los estudios, el trabajo y los numerosos actos que se celebran de cara al EuroPride, Guillermo suele sacar tiempo para empaparse de la cultura austríaca y centroeuropea. “Me encanta patinar por la ciudad, ‘brunchear’ con amigos, visitar museos… Viena tiene un entorno muy social, pero a la vez individualista, donde se aprecian las libertades y el seguimiento de las costumbres del país”, cuenta Ruiz, que opina que es una de las ciudades con mejor calidad de vida. “Siempre he pensado que esa calidad dependía de uno mismo, pero sin duda, hoy Viena es un escenario fantástico”. Dada su situación geográfica, sería imperdonable vivir en Viena y no visitar ninguno de los países vecinos. Algo que este madrileño sabe muy bien. “A una hora de aquí está Bratislava. Praga y Budapest están a unas tres horas y son muy parecidas a Viena, ambas ayudan a entender el antiguo Imperio Austrohúngaro. Otras escapadas de interés son Brno, Zagreb o Liubliana, y dentro de Austria no hay que olvidarse de lugares con mucho encanto, como Salzburgo o Hallstatt”.

Los imprescindibles de Viena según Guillermo

Isla del Danubio

“Me encanta atravesar Viena entera para poder pegarme un chapuzón aquí o pasear en patines; incluso hay un picnic queer semanal. Hay quien hasta hace esquí de fondo”.

El Ring

“Pasear por el Ring es casi obligatorio. Me encanta recorrer todos los edificios construidos durante el periodo del Grunderzeit centroeuropeo, en el siglo XIX”.

Museos

«En el Ring encontramos museos como el Kunsthistorisches Museum, donde hay unos tours, guiados por la drag Tiefe Kümmernis, orientados al feminismo y al colectivo LGTB”.

Ciudad Monumental

“Lo que más me gusta es perderme por las calles laberínticas del centro de la ciudad, que es Patrimonio de la Humanidad. Toda la almendra central es un monumento en sí”.

Rhinoplasty

“Esta fiesta se celebra dos veces al mes desde hace más de una década. Siempre hay que estar atento a la temática, porque la gente se viene arriba preparando los outfits”.

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