10/08/2020

Félix Maritaud protagoniza ‘Sauvage’: “Mi visibilidad es un acto político, además de artístico”

14 junio, 2019

Abiertamente gay, el actor francés Félix Maritaud se ha volcado en cuerpo y alma en Sauvage, de Camille Vidal-Naquet, en donde da vida a un chapero desvalido que lo único que busca es ser querido. Una emocionante interpretación que además le ha consagrado como uno de los nuevos sex symbols del cine francés.

Maritaud, de 26 años, es un buen ejemplo de activismo artístico. Encantado de definirse a sí mismo como maricón, ha encadenado dos títulos muy relevantes que cuentan historias LGTB. El director Robin Campillo tuvo muy buen ojo al verle por casualidad un día y ofrecerle un personaje en su emotiva 120 pulsaciones por minuto (“fue cosa del destino más que una casualidad”, afirma), y ahora estrena Sauvage, una cruda y la vez enternecedora mirada hacia la prostitución masculina del director Camille Vidal-Naquet.

En Sauvage, Maritaud interpreta a Léo, un desvalido chapero al que seguimos en su día a día, plagado de –explícitos– encuentros sexuales con sus clientes, conflictos con otros trabajadores del sexo, su deseo –e incapacidad– de encontrar el amor y un angustioso camino hacia la autodestrucción. Está brillante en su personaje, y recuerda ese rodaje como una de las experiencias más increíbles de su vida. “Decidí involucrarme al cine por cien, sentí que debía darlo todo. A nivel personal, fue muy intenso”, recuerda. “Al ver el resultado, me sentí bendecido, porque es una gran película”.

Un desnudo integral en la primera secuencia –la única en la que el sexo se plantea desde una perspectiva juguetona en todo el film– indica que Félix Maritaud no va a esconder nada interpretando a Léo. Porque enseguida llega el desnudo emocional, que marca la empatía del espectador con ese prostituto que intenta sobrevivir en la jungla de asfalto, donde solo recibe palos, y en el parque en donde se ofrece día a día. “Aprendí mucho a nivel personal, porque me hizo reflexionar todo lo que vive el personaje. Pensé en lo que supone el amor, en cómo nos marca el materialismo en nuestras vidas… Y llegué a la conclusión de que se puede encontrar amor, belleza y empatía en cualquier lugar, incluso en los más oscuros”.

“Mostrándome en todo momento como soy refuerzo mi dignidad como hombre gay”

Asegura que sabía más bien poco de lo que supone prostituirse en la calle, pero que tampoco quiso investigar demasiado sobre ello. “Pensé que mi actuación perdería espontaneidad, prefería enfrentarme a las distintas experiencias del personaje frente a la cámara”. Su cuerpo apaleado y sucio y su expresiva mirada son los vehículos perfectos para adentrarnos en la vida de un joven que no deja de recibir palos, cuando él lo único que busca realmente es que le quieran. De ahí momentos tan emotivos en la cinta como cuando agradece pasar una noche con un cliente que solo quiere que le den mimos, no follar, o cuando no puede evitar abrazar a la doctora que le trata, dado que no está acostumbrado a que le presten atención.

La vulnerabilidad le costó mucho más que las secuencias de sexo y/o desnudos. “En este caso, parte de mi trabajo era desnudarme frente a la cámara, y no me supuso ningún problema”, asegura. “Me siento muy liberado en ese sentido. Utilizo mi cuerpo como un instrumento más para luchar contra el sistema y la normatividad, así que me siento libre para utilizarlo como lo que considero que es: una herramienta con la que crear arte”.

En este caso, comenta que habló con su director sobre cómo iban a mostrar ese cuerpo, un claro objeto de deseo que muchos quieren comprar, pero que a la vez está sucio, con signos de malnutrición y maltrecho por el consumo continuo de drogas de Léo. “La figura del prostituto no está en absoluto idealizada, no era la intención de Camille. Estuvo tres años documentándose, junto a una ONG que ayuda a trabajadores del sexo, porque quería mostrar su realidad con la mayor fidelidad posible. De ahí que mi personaje no esté erotizado, como cabría esperar”.

Hay secuencias realmente incómodas, como aquella en que Leo es humillado por una pareja que le ha contratado y que no se contenta con utilizar un enorme butt plug con escasa delicadeza. “Si te digo la verdad, no recuerdo si lo pasé mal rodándola”, asegura. “Cuando dicen “acción”, me meto tanto en el personaje que me olvido de todo lo demás”. Aprovecha para alabar la manera en que el director rodó secuencias así. “Si te fijas, está basada en primeros planos de mi rostro y de los de los otros actores, realmente no ves más. Tiene una fuerza especial, porque es el espectador quien imagina el resto”.

Cuando el desvalido protagonista deambula por la ciudad solo, desnutrido y sucio, vemos que París es una jungla de asfalto que no le acoge, mientras que en el bosque en donde ejerce el cruising al menos tiene compañeros que se preocupan por él. Y estar al aire libre le da paz, como le sucede a Maritaud. “Desde que era adolescente, siempre me ha dado mucha paz estar al aire libre, disfrutar de los árboles y las plantas, así que en eso sí nos parecemos. Me da la vida ser consciente del aquí y el ahora rodeado de naturaleza”.

“Utilizo mi cuerpo como instrumento para luchar contra el sistema y la normatividad”

Muy comprometido con aquello en lo que cree, no puede estar más agradecido a Robin Campillo por haberle dado su primera oportunidad como actor en 120 pulsaciones por segundo, en la que daba vida a un miembro de Act-Up en el París de los 90. “Me hace muy feliz haber formado parte de una película que defiende la integridad del ser humano, y que recordó a mucha gente el sufrimiento que la pandemia del sida provocó a tantas y tantas personas. A mí, como hombre homosexual, me emociona enormemente lo que cuenta”.

Sus tres personajes principales hasta el momento han sido gays, también en Un couteau dans le coeur (protagonizada por Vanessa Paradis). No es algo a lo que dé mayor importancia. “Si me llegan personajes gays interesantes, los seguiré haciendo. Porque la visibilidad que suponen me parece que también es un acto político, además de artístico”.

Siente que lo más importante para él es ser “un maricón honesto”, pero no siente la necesidad de ejercer como activista, porque siente que ya con su trabajo, su visibilidad y su actitud ante la vida lo es. “Mostrándome en todo momento como soy refuerzo mi dignidad como hombre gay”, afirma. También quiere luchar contra esos posibles encasillamientos que puedan aparecer en su carrera. “Los homosexuales nos pasamos la vida luchando contra etiquetas que pretenden imponernos, como si fuéramos una amenaza para la sociedad normativa”. Lo dice ya en un tono más fuerte, que evidencia que es una cuestión que le enerva. “Cada cual debe ser libre de elegir cómo se muestra y qué rumbo toma en su vida”.

LA PELÍCULA SAUVAGE ESTÁ YA EN CINES.
pases especiales en los renoir plaza de españa de madrid este fin de semana:

VIERNES 14 DE JUNIO
20:25

CON LA PRESENCIA DE CAMILLE VIDAL-NAQUET, DIRECTOR, Y IVAN ZARO, AUTOR DEL LIBRO LA VIDA FÁCIL

VIERNES 14 DE JUNIO
22:20

CON LA PRESENCIA DE CAMILLE VIDAL-NAQUET, DIRECTOR, Y PACO TOMÁS, ESCRITOR Y GUIONISTA Y ACTIVISTA LGTBI

SABADO 15 DE JUNIO
20:25

CON LA PRESENCIA DE CAMILLE VIDAL-NAQUET DIRECTOR, EN COLABORACIÓN CON LA FUNDACIÓN 26 DE DICIEMBRE

SáBADO 15 DE JUNIO
22:20

CON LA PRESENCIA DE CAMILLE VIDAL-NAQUET, DIRECTOR, Y RUTILIO MARTINI, COORDINADOR DE SALUD DE COLEGAS CONFEDERACIÓN ESPAÑOLA LGTB

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