22/11/2019

Cómo salir del armario con mujer e hijos (en un otoño romano)

3 septiembre, 2019
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Bruno Ruiz-Nicoli es escritor, historiador del arte, arqueólogo y comunicador, y ahora también autor de Fábula de un otoño romano, así, grosso modo. Nos deja en esta breve novela su experiencia personal, cómo vivió la irrupción de la homosexualidad durante su estancia en la ciudad eterna. La cicatriz, La herida, El convaleciente y Las alternativas de curación; así ha decidido indexar esta magnífica historia. Sabemos que a Esopo no le hacían mucha gracia los homosexuales, por eso ha llegado Bruno, para obsequiar a los gays con una fábula en condiciones.

SHANGAY ⇒ Es un libro muy valiente, pues está narrado en primera persona y con tu nombre, no con seudónimo… ¿Te costó mucho dar el paso?
BRUNO RUIZ-NICOLI ⇒ Me costó mucho escribirlo. Fue un proceso largo en el que fui eliminando capas hasta llegar a lo que ocurrió durante aquellos cuatro meses en Roma. No es fácil contar tu propia explosión. Cuando llegué al final, la idea de publicar me daba vértigo, dudaba. El apoyo de Dos Bigotes, mis editores, ha sido esencial.

SHANGAY ⇒ ¿Qué te llevó a reconocer abiertamente tu homosexualidad?
BRUNO RUIZ-NICOLI ⇒ Lo mío fue una revelación. Llegó de repente. Mi vida había sido plena. Había negado impulsos, no había permitido que emergiesen, pero no era consciente de ello. En Roma el corcho saltó. Mi padre había salido del armario a los sesenta, y sabía que esconderme no era una opción. Fui un insensato, pero un insensato honesto, y eso a la larga compensa.

SHANGAY ⇒ Después de publicar la fábula y releerla, ¿cambiarías algo de la obra?
BRUNO RUIZ-NICOLI ⇒ En la versión final eliminé algunas escenas de masturbación. En Roma estaba solo, lejos de mi familia, y me había enamorado de un hombre. La fantasía se disparó. Pero en la novela distraían la atención. Pensé que rompían el tono. Quizás recuperaría alguna de ellas ahora.

SHANGAY ⇒ Cuéntanos algún secreto que no hayas desvelado sobre la fábula…
BRUNO RUIZ-NICOLI ⇒ El secreto estaba tan escondido que ni yo me había enterado. En mi familia solo había un modelo: el éxito social y económico, y me lo había tragado. Yo quería ser normal, complacer, cumplir las expectativas. ¡Hasta trabajé en una multinacional! Y me echaron, claro. No encajaba. Antes de ir a Roma había decidido tomar otra vía. Estudié Historia y entré en la universidad. El rompecabezas había empezado a descomponerse. Tuve que buscarme. Ahora sé quien soy, y estoy mejor.

SHANGAY ⇒ Sabemos que eres historiador del arte. ¿Qué obra identificaría más lo que sentiste durante estos meses en Roma?
BRUNO RUIZ-NICOLI ⇒ Sin duda, La vocación de San Mateo, de Caravaggio. En la obra, Mateo se resiste a admitir que Cristo, que le dirige el brazo extendido, le haya elegido. La luz le ilumina el rostro y se lleva la mano al pecho. Parece que dice “¿Es a mí?”. Cuando estaba allí me veía representado en la imagen. No soy creyente, pero sentía que el destino, o la vida, o lo que fuese, me la había jugado.

SHANGAY ⇒ Además eres arqueólogo, como cuentas en el libro. ¿Qué elementos de la ciudad eterna te recuerdan a ese episodio de tu vida?
BRUNO RUIZ-NICOLI ⇒ Roma es una ciudad en la que se camina mucho. He tratado de recuperar esos itinerarios en la novela. Solía detenerme en el Panteón. Para mí era el eje de la ciudad. El espacio me sobrecogía. Era otoño y llovía a menudo. El agua caía a través del hueco que se abre en lo alto de la cúpula.

SHANGAY ⇒ ¿Qué aspectos positivos de la antigua Roma crees que faltan en el panorama sociopolítico actual relacionados con el colectivo LGTBI+?
BRUNO RUIZ-NICOLI ⇒ Si hablamos de homosexualidad, se tiende a idealizar la sociedad romana. Era muy sofisticada y muy brutal a la vez. Se gozaba de una gran libertad en la esfera privada, pero en la vida pública las conductas estaban muy codificadas. Una relación entre dos hombres adultos no era admisible, aunque en muchos casos los límites eran ambiguos.

SHANGAY ⇒ En el libro tratas las escenas de sexo homosexual como algo natural y cotidiano… ¿Era la primera vez que tenías sexo con un hombre?
BRUNO RUIZ-NICOLI ⇒ Sí, era la primera vez, y obviamente, me inquietaba. El acercamiento fue largo. Mi amante elevó el tono de forma progresiva. El proceso de seducción fue verbal, a través de mails y mensajes. Y ocurrió algo que hoy, en la época de aplicaciones, es inconcebible: me enamoré antes de llegar al sexo. Cuando ocurrió, yo ya estaba entregado, y fue fácil. Quería retenerle. Le hice lo que me gustaba que me hiciesen a mí. Me preocupaba la suciedad y dolor, pero en los primeros encuentros no pasamos de los preliminares.

SHANGAY ⇒ ¿Qué se te pasaba por la cabeza en ese momento?
BRUNO RUIZ-NICOLI
⇒ No se me pasaba nada. Roma era para mí una burbuja sin conexión con mi mundo. El conflicto llegó más tarde, cuando volví a Madrid y todo seguía igual…, pero yo ya no era el mismo.

SHANGAY ⇒ En cuanto a tu exmujer, ¿ha leído la fábula?
BRUNO RUIZ-NICOLI ⇒ Tiene un ejemplar, pero no lo ha leído, y quizás sea mejor así. Lo que he escrito no deja de ser mi verdad, mi relato de lo que ocurrió. Al publicarlo parece que se trata de una versión objetiva, pero no es así. Ella tiene su propia visión, como supongo que la tiene Matteo.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo se tomó ella la noticia?
BRUNO RUIZ-NICOLI ⇒ Su primera reacción fue de incredulidad. Se lo dije un fin de semana que pasé en Madrid. Teníamos una relación muy sincera. No podía esconderlo. Una noche lo solté. Yo estaba enloquecido y trató de calmarme. Pensó que se trataba de una infatuación o un impulso pasajero. Confió en que lo superaríamos juntos. Me dio un voto de confianza. Volví a Roma e intenté actuar con sensatez, pero fui incapaz.

SHANGAY ⇒ ¿Qué pregunta referente al libro has echado de menos en las entrevistas que te han hecho durante estos meses?
BRUNO RUIZ-NICOLI ⇒ Creo que la pregunta es: ¿Qué le había ocurrido al personaje antes de llegar a Roma? Se explota porque se desea explotar, aunque no se sea consciente de ello. Yo quería que me ocurriese algo, pero no sabía qué… No habría podido articularlo.

SHANGAY ⇒ ¿Qué tiene tu protagonista que a ti te falta y viceversa?
BRUNO RUIZ-NICOLI ⇒ Le he rebajado algo de intensidad. Mis reacciones eran viscerales, no reflexionaba. Bebía mucho. Hubo mucha violencia implícita en el proceso. No es lo mismo tomar conciencia de la homosexualidad a los dieciséis que a los treinta y seis. A esa edad ya hay mucho construido. Para avanzar hay que destruir, y hay daños colaterales. Es así. Por otra parte, le he dado al personaje una inocencia que se podría matizar. Aunque no lo quería ver, recuerdo estar en la biblioteca y repetirme: te estás metiendo en un lío.

SHANGAY ⇒ He leído que te defines como un hedonista… ¿Nos contarías cuál es tu placer prohibido?
BRUNO RUIZ-NICOLI ⇒ Mi placer prohibido es desaparecer del mapa y no hacer nada. Nos imponemos la necesidad de hacer cosas constantemente. En verano parece obligado viajar, ir a lugares lejanos y publicar atardeceres, monumentos o pies en la arena. Mi hermano tiene una cabaña en la sierra de Gredos y voy allí cada año. No hay wifi, está en un bosque a kilómetros del pueblo y lo único que se puede hacer es ir a bañarse a una poza. No hablar, no planificar, no compartir… se ha convertido en una transgresión.

Fotos: alejandro benavente


El libro Fábula de un otoño romano está editado por Dosbigotes

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