22/09/2019

¿Qué comió Tarzán para lucir abdominales en la película?

3 septiembre, 2019
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Seguramente ya hayáis visto todos el remake de Tarzán. Obviando las críticas despiadadas que los haters han hecho de la película animada de Disney, tenéis que admitir que Alexander Skarsgård ha realizado un esfuerzo titánico para lucir los abdominales de hierro que pudimos ver en la película. ¿Cuál es la clave? Pues una dieta estricta elaborada por el entrenador Magnus Lygdback.

El nutricionista sueco, compatriota del actor, advierte que no es una dieta para todos los públicos. Conocemos multitud de casos en que actores de primera línea han tenido que cambiar sus dietas, su aspecto físico y ganar o perder peso en cantidades insanas para encarnar a un personaje concreto. Lygdback cuenta que para construir un cuerpo de esta categoría hay que pasar por tres fases: aumento de volumen, definición y mantenimiento.

Alexander no es que estuviera precisamente en baja forma, pero la definición de ese vientre en un sixpack de libro le ha debido costar lo suyo; y decimos “costar lo suyo” literalmente, pues el alimento principal de su dieta se basaba en el marisco. Sí, amigos, una dieta a base de  gambitas, pulpo, langosta, bogavante, carabineros… Vamos, lo que uno se encuentra en la selva agitando dos palmeras.

Aunque no es gamba todo en esta dieta, también incluía carbohidratos lentos dos veces al día: arroz integral, patata hervida o quinoa y grasas saludables como las que tienen los aguacates y los frutos secos.

“La razón para comer menos sal es que esta acumula agua, y el objetivo de esta dieta es deshacerse de la retención de líquidos”, aseguraba el nutricionista. Además, le prohibió cualquier tipo de azúcar o carbohidratos (los rápidos), es decir: pan, pasta, frutas o zumos.

La rutina del actor era la siguiente: un vaso de jengibre, cayena y limón recién levantado. Después un poquito de cardio HIIT durante 30 minutos y el desayuno: 4 huevos y espinacas. A la hora de comer, marisco, y tres horas después, verduras, batata y salmón. La segunda merienda constaba de sashimi o langosta y el último entrenamiento, 45-60 minutos de ejercicio anaeróbico. Para cenar, carbohidratos lentos y proteína. Y ya está, con estas cuatro cositas, en cuatro días estáis saltando de liana en liana.

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