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‘Temperamental’ de Everything But The Girl cumple 20 años: así fue su entrevista de portada en Shangay

25 septiembre, 2019

Tracey Thorn y Ben Watt siguen muy presentes en el panorama pop, al menos para los fans del dúo que formaron hasta 1999, Everything But The Girl. Viven muy lejos del universo mainstream, que rechazaron de raíz en cuanto se vieron plenamente inmersos en él. Siguen a lo suyo y, como pareja tan civilizada que forman, lanzando cada uno música por su lado, a su aire.

Tracey Thorn publicó el año pasado Record, su quinto álbum en solitario, y Ben Watt acaba de anunciar nuevo disco, el cuarto que firma con su nombre, Storm Damage, que verá la luz a finales de enero de 2020. Y en unas semanas sale al mercado una nueva edición en vinilo de Walking Wounded (1996), considerado con todo merecimiento un clásico pop, y que se convirtió en el primero en que abrazaron la electrónica sin miedo y con enorme inspiración.

Mi primera entrevista con ellos fue publicada en septiembre de 1999, coincidiendo con el lanzamiento de la continuación de aquel exitoso álbum, Temperamental. La expectación era enorme, y pude hablar telefónicamente con Ben Watt semanas antes de su publicación. Lo más sorprendente de la charla fueron las pullitas que soltó referidas a su chica y compañera de grupo. Mucho después, cuando Thorn publicó su –imprescindible– libro de memorias Bedsit Disco Queen, descubrimos que en aquel momento ella estaba mucho más interesada en criar a sus hijos que en la música.

Tras el brutal éxito de Missing, Walking Wounded les obligó a hacer una extensa gira, que se convirtió en una pesadilla para Tracey Thorn, que sufría de pánico escénico. Terminó tan desmoronada que dejó que Ben Watt se ocupara del disco que por contrato le exigía su sello, Virgin. Ella se limitó a poner voces y poco más. Al poco de ver la luz anunciaron que disolvían en proyecto. A partir de ese momento, de Everything But The Girl solo se han publicado recopilatorios varios y reediciones de sus álbumes.

El año pasado, de manera excepcional, Tracey Thorn visitó Madrid para promocionar su reciente álbum Record –desde los tiempos de Everything But The Girl solo accedía a dar entrevistas a medios como el nuestro vía telefónica o vía email). Le preguntamos entonces por esta época, la que corresponde con Temperamental. Y esto fue lo que nos dijo: “A veces pienso que decidí tener hijos en ese momento de éxito precisamente para parar. Podríamos haber mantenido el ritmo incluso con hijos, mucha gente lo hace, pero yo no quería. Disfruté enormemente esos años en que me dediqué completamente a los niños; de hecho, pensé que me retiraría de la música definitivamente. Cuando me preguntaban si iba a grabar otro disco, respondía que eso formaba parte del pasado”.

En aquel momento, Ben Watt estaba fascinado por la cultura de clubs, tenia su propio sello, Buzzin’ Fly, y también una sesión, Lazy Dog. Volcó toda esa pasión, y sus experiencias, en Temperamental. Al revisar esta entrevista se ve que era básicamente un proyecto personal, en el que Thorn participó poco menos que por motivos contractuales. Aun así, es un álbum muy reivindicable, con canciones espléndidas. Aunque es cierto que el espíritu del dúo aparece algo difuminado en algunos momentos.

Esta fue la entrevista que publicamos cuando Everything But The Girl fueron portada de Shangay, por primera y última vez, coincidiendo con el lanzamiento del que terminaría siendo el último que firmaron bajo ese nombre.


ORIGINALMENTE PUBLICADA EN SHANGAY 122 – SEPTIEMBRE 1999

Renovarse o morir. Es la máxima que Everything But The Girl, es decir, Tracey Thorn y Ben Watt –pareja tanto en lo profesional como en lo personal–, decidieron tomar por bandera tras triunfar en todo el mundo con el remix house que Todd Terry realizó de uno de los mejores temas de su álbum Amplified Heart, Missing, canción que en su versión original acústica pasó desapercibida.

La llegada de Walking Wounded en 1996 confirmó las sospechas: Everything but the Girl abandonaban progresivamente los sonidos acústicos acústicos para lanzarse a las pistas de baile (con inmejorables resultados comerciales, por cierto). Si en aquel disco “caminaban heridos” por la ciudad a ritmo de suave drum’n’bass y trip hop, en Temperamental, su décimo trabajo, el deep house y el drum’n’bass más jazzy (“los estilos favoritos de Tracey”, según Ben Watt) les ayudan a caminar de lo más erguidos por los clubs y las calles nocturnas que han inspirado este álbum.

Ben Watt, nuestro interlocutor, confiesa estar muy nervioso ante la posible recepción del nuevo disco. Es consciente de que el cambio es ya radical respecto a trabajos anteriores, y se muestra inseguro ante su posible recepción y la traslación de su cuidado sonido al directo para la inminente gira que preparan. La carrera de este dúo londinense ha cambiado completamente de cariz en los últimos años 90; poco queda de aquellos inicios en los que cultivaban un pop melódico hasta el exceso en el que se colaban ocasionales influencias brasileñas o sonoros vientos que daban color a sus melancólico-acústicas intenciones.

Aunque Watt confiesa que los tres últimos álbum de Everything But The Girl son sus favoritos, reconoce que también le sigue gustando Eden, el primero, y partes de Idlewild (“el favorito de todo el mundo”, según comenta). Poco queda también de aquella actitud un tanto outsider que les llevaba a cultivar una estética entre naïf y feísta que poco bien le hacía a sus peculiares físicos; ahora se confiesan –ocasionalmente– devotos de marcas y diseñadores, y solo se dejan fotografiar por escogidos fotógrafos (capitaneados por Juergen Teller, que firma las fotos que ilustran esta entrevista).

Si a ello añadimos que Ben Watt se ha convertido en un experto DJ (creó el club de deep house Lazy Dog en Londres, del que es residente) y que se confiesa fascinado por la cultura de clubs (su compañera de fatigas, no tanto) ya tenemos pistas más que suficientes para entender el porqué de unos Everything But The Girl más sofisticados que nunca.

SHANGAY ⇒ Este nuevo álbum parece descubrir a unos Everything But The Girl actualizados y con más carácter. ¿Es así?
BEN WATT ⇒ Nuestro disco pasa de la euforia a la depresión en cuestión de minutos, de ahí su título, que refleja a la perfección el trabajo del grupo. Para mí la palabra ‘temperamental’ no significa tanto tener genio o propensión al enfado y a reaccionar con exageración, sino más bien a la tendencia a sufrir altibajos, cambios bruscos de humor. Es un significado distinto del que la palabra tiene en los países latinos.

SHANGAY ⇒ ¿Ha sido intencionado el largo lapso transcurrido entre Walking Wounded (1996) y Temperamental?
BEN WATT ⇒ Debes tener en cuenta que estuvimos un año de gira con Walking Wounded. Después hubo que empezar a trabajar en las nuevas canciones, y al poco tiempo sufrí una especie de bloqueo, no me sentía capaz de terminar el disco. Y, por supuesto, tengo una familia a la que cuidar.

SHANGAY ⇒ ¿Anduviste falto de confianza con lo bien que os iban las cosas?
BEN WATT ⇒ Cualquiera que realiza un trabajo creativo duda en algún momento de sus posibilidades. Yo empezaba a moverme en un campo distinto, trabajando con beats, breaks, pinchando… Sabía lo que quería conseguir pero no estaba seguro de poder hacerlo.

SHANGAY⇒ Tu actual trabajo como DJ ha afectado a vuestra música…
BEN WATT ⇒ Pienso que sí. A base de visitar clubs e involucrarme en esa escena he aprendido mucho sobre equipos de sonido, cómo mezclar discos para que tengan la mayor fuerza posible, cómo utilizar la percusión de modo que no solape la voz…

“A principios de los noventa nos empezaba a aburrir mucho nuestra propia música”

SHANGAY ⇒ ¿Ha sido muy brusco el cambio en vuestros métodos de trabajo a la hora de crear música?
BEN WATT ⇒ Trabajo de un modo muy intenso en el estudio, mientras que a Tracey no le gusta pasar demasiado tiempo en él, le aburre. Así que cuando tengo algo que quiero que oiga la llamo inmediatamente y se acerca. Tracey tiene un estupendo criterio de selección y un gusto exquisito tanto para lo acústico como para el dance; siempre es capaz de detectar aquella música con un contenido emocional destacable.

SHANGAY ⇒ Nunca antes habías experimentado tanto con la voz de Tracey…
BEN WATT ⇒ Es verdad. Cuando empecé a pinchar comencé a llevarme vinilos con a cappellas de Tracey para mezclarlos con temas de mi set. Al principio era muy respetuoso con su voz, pero según fui cogiendo confianza con la mesa de mezclas empecé a jugar con ella (filtrándola, acelerándola), a utilizarla como un efecto. A Tracey le encantó cómo resultaba y me propuso que hiciéramos lo mismo en el disco. Así que utilicé su voz como un instrumento rítmico más.

SHANGAY ⇒ ¿Alguna vez has sentido celos de sus cualidades vocales, o temor a que te pudiera robar protagonismo en el dúo?
BEN WATT ⇒ Por supuesto. Su voz es maravillosa y surge de forma natural, no tiene que esforzarse [risas]. Pero a veces ella misma se frustra porque sabe que tiene un registro muy limitado; por mucho que lo intente, casi siempre canta igual [risas un tanto diabólicas], y llega a aburrirse.

SHANGAY ⇒ En este disco Tracey parece haber haber adoptado un papel secundario en el proceso creativo ya que tú has compuesto la mayoría de los temas, has programado casi todo el álbum y lo has producido…
BEN WATT ⇒ Es que Tracey ya no escribe tanto como antes. Solíamos compartir la composición de los discos, pero últimamente no ha estado nada inspirada; le aburre ponerse a la guitarra y componer. Antes lo hacía pese a que nunca ha sido una gran guitarrista (ella lo admite), pero ya no le motiva sentarse y utilizar siempre los mismos acordes. Así que prefiere que componga yo.

SHANGAY ⇒ Las letras están plagadas de atmósferas y personajes nocturnos. ¿Son un reflejo de tu vida actual?
BEN WATT ⇒ Gran parte del disco me lo ha inspirado mi situación actual: siempre yendo a clubs, pinchando… Me parece una ambientación ideal para tratar los sentimientos humanos. La ciudad se vuelve muy interesante de noche: la gente sale para intentar conectar con otra gente, todo el mundo quiere bailar, conocer a alguien, enamorarse. Pero la mayoría de las veces no funciona, y acabas decepcionado y alienado, sintiéndote muy solo.

SHANGAY ⇒ ¿Os ha resultado en algún momento incómodo compartir tanto vuestra vida profesional como la personal?
BEN WATT ⇒ [Pausa meditativa] Realmente no. Todo parece funcionar bien, y no tengo ninguna receta mágica. Lo que importa al final es nuestra motivación por intentar hacer buena música, que es más fuerte que nuestros egos personales. Lo fundamental es lo que piense quien escucha tu canción, no lo que pensemos nosotros, y esa causa común nos sirve de incentivo.

SHANGAY ⇒ Es curioso, porque algunos de vuestros fans han estado siempre convencidos de que ambos erais homosexuales, y no solo no lo sois, hace poco tuvisteis gemelos…
BEN WATT ⇒ Existen muchos motivos para explicarlo: nunca hemos dejado demasiado clara cuál era nuestra relación, ningún estereotipo del rock encaja con nosotros, muchas de nuestras canciones son claramente melodramáticas, nuestras letras están cargadas de sensibilidad, las historias no tienen un sexo definido, nuestra música tiene ahora una evidente conexión con el dance… Quizá por todo ello siempre ha habido gays que confiaban en que nosotros también lo fuésemos [risas]. Es evidente que se proyectan en nosotros, a juzgar por la gran cantidad de seguidores gays que tenemos en todo el mundo. ¡Nuestros conciertos en San Francisco son un escándalo!

SHANGAY ⇒ Vuestra imagen ha cambiado tanto o más que vuestra música, pasasteis de un look discreto y algo soso a una estética radicalmente moderna. ¿Nunca antes os había interesado la moda?
BEN WATT ⇒ No creo que sea ningún fashion victim, la verdad [risas]. En los ochenta vestir a la moda resultaba tremendamente caro, y además no me habría sentido cómodo con la ropa que se llevaba, porque siempre he sido muy discreto. Supongo que la moda ahora es mucho más sobria, y por tanto más apropiada para mi.

SHANGAY ⇒ Este es el primer disco en muchos en que no aparecéis en la portada. ¿Por qué os decidisteis por una ilustración de Graham Rounthwaite?
BEN WATT ⇒ Por una parte, Tracey está harta de que la reconozcan por la calle [risas]. Por otra, vimos la ilustraciones de Graham en una exposición y nos pareció que sus personajes, con su mezcla de fuerza y vulnerabilidad, parecían sacados de nuestras canciones.

SHANGAY⇒ Viviste momentos muy difíciles cuando estuviste al borde la muerte por culpa de una extraña enfermedad autoinmune. ¿Sientes que ha afectado no solo a tu vida sino también a tu relación con la música?
BEN WATT ⇒ Sin duda, creo que se nota en las letras. Antes solíamos buscar un final para las historias de nuestros temas; ahora preferimos centrarnos en expresar emociones que no tienen por qué contener una resolución clara.

Walking Wounded fue un paso adelante radical, nos merecemos que se nos reconozca el mérito”

SHANGAY ⇒ También tuvisteis momentos de escaso éxito comercial, hasta que llegó la archiconocida remezcla que Todd Terry hizo de Missing. ¿Cuánto le debéis por ello?
BEN WATT ⇒ Tanto como él nos debe a nosotros. Para la carrera de Todd Terry aquella experiencia también resultó beneficiosa, le convirtió en un remezclador muy popular. Pero obviamente fue muy importante para nosotros y le agradezco mucho su trabajo. A principios de los noventa nos empezaba a aburrir mucho nuestra propia música, no nos gustaba lo que hacíamos.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué seguíais grabando entonces?
BEN WATT ⇒ Bueno, nos vimos obligados a parar debido a mi enfermedad y pensamos que Ese era el final de nuestra carrera. Cuando me recuperé decidimos cambiar radicalmente nuestro sonido; descubrimos que se estaba haciendo muy buena música a la que hasta entonces no habíamos prestado atención. La remezcla de Todd Terry y la colaboración con Massive Attack nos ayudaron a encontrar un nuevo camino.

SHANGAY ⇒ ¿Sois conscientes de que algunos de vuestros fans primigenios no han sabido (o no han querido) adaptarse a vuestra nueva actitud?
BEN WATT ⇒ No creo que deba preocuparme por eso. Hago la música que quiero hacer y punto. Si tuviese que estar pendiente de mis antiguos seguidores no podría despegarme de la guitarra acústica. Si no les gusta lo que hacemos ahora siempre podrán seguir escuchando álbumes como Idlewild.

SHANGAY ⇒ Cuando apareció Walking Wounded fueron mucho los que lo criticaron, considerándolo un modo algo oportunista de reciclaros. ¿Cuál es tu defensa al respecto?
BEN WATT ⇒ [Risitas inquietas] Honestamente pienso que fue un paso adelante radical y valiente, y creo que nos merecemos que se nos reconozca el mérito. Lo verdaderamente oportunista habría sido hacer un pop suave como el de Simply Red, Texas o Lighthouse Family, que era lo que pretendía nuestra casa de discos. Todo el mundo podía haberse reído de nosotros y habernos acusado de haber hecho una basura de disco, pero no fue así.

SHANGAY ⇒ La receta básica de Temperamental parece consistir en combinar las letras oscuras y melancólicas –marca de la casa– con los beats del deep house y el drum’n’bass. ¿Es el mejor modo de combinar las atmósferas poéticas del pasado y vuestra actitud pro-dance actual?
BEN WATT ⇒ Pienso que a la gente que va a clubs y disfruta con el dance también le gustan las buenas letras, no se merece que se les trate como si todos fuesen estúpidos. Missing es un buen ejemplo de tema dance con una letra complicada que a todo el mundo le encantó.

SHANGAY ⇒ Supongo que vuestra progresión musical ya es un camino sin retorno. ¿Continuaréis explorando los sonidos que triunfen en los clubs en futuros trabajos?
BEN WATT ⇒ No sé qué vendrá después. Quizá explote la burbuja y nos parezca que lo que hacemos ya está pasadísimo de moda. Soy tan víctima de los cambios como cualquiera. Por supuesto que me influencia todo lo nuevo en cuanto a música o moda, igual que a todo el mundo, pero a la vez pretendo mantener el sonido del grupo, que resulte contemporáneo y a la vez fiel a nuestro espíritu. Hagas lo que hagas en el futuro, siempre aportas tu bagaje pasado, nadie puede cambiar tanto.

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