21/11/2019

Céline Sciamma sobre ‘Retrato de una mujer en llamas’: “Las lesbianas siempre hemos sido invisibles”

18 octubre, 2019

En su cuarta película, Retrato de una mujer en llamas, la directora lesbiana Céline Sciamma propone una evocadora historia de amor entre dos mujeres ambientada en la Bretaña francesa a finales del siglo XVIII. La crítica hasta ahora ha sido unánime, y es que realmente es una película espléndida, y muy especial. Ganó en el festival de Cannes el premio al mejor guion y la Queer Palm a mejor película LGTBI.

Sciamma ha pasado por Madrid para presentar una película de que la se encuentra obviamente orgullosa. “Es maravilloso viajar por distintos países y comprobar la reacción tan positiva que estoy recibiendo allá donde voy. No deja de ser una película política, un ejercicio de resistencia, y ante esa actitud es evidente que van a aparecer enemigos”, explica. “Estamos en un momento complicado a nivel mundial, y cuando propones una película así, que surge de un diálogo conmigo misma, aprendes mucho de la experiencia”.

SHANGAY ⇒ ¿Qué te ha enseñado esta película?
CÉLINE SCIAMMA ⇒ Me sigue enseñando mucho sobre cómo se vive el feminismo en cada país. Y cómo se habla de temas relacionados con la cultura homosexual en función de los periodistas con los que me encuentro. En Francia, por ejemplo, es una cuestión que la prensa generalista procura evitar. Al salir fuera, me permite también ver mi país desde una perspectiva distinta.

“En el mundo LGTBIQ apostamos por una cultura de amor; somos una contracultura”

SHANGAY ⇒ Hace falta valor para ambientar una historia de amor entre mujeres en el siglo XVIII…
CÉLINE SCIAMMA ⇒ Sentía que era algo que no se había contado, y que tiene relevancia a día de hoy. Buscaba crear un imaginario que estaba ausente, y que también nos ayudara a hacer memoria. Porque buscaba hacer una película atemporal.

SHANGAY ⇒ Y además, es una historia de amor lésbica, que hacía a las protagonistas aún más invisibles…
CÉLINE SCIAMMA ⇒ Las lesbianas siempre hemos sido invisibles. Por eso me parecía tan importante contar esta historia, lejana a las dinámicas de poder de la sociedad actual. Lo habitual es mostrar los obstáculos que surgen en una historia de amor entre dos mujeres, sobre todo porque casi siempre las han contado hombres [risas].

SHANGAY ⇒ Estas son mujeres empoderadas que no tienen miedo a la hora de dejarse llevar por su pasión…
CÉLINE SCIAMMA ⇒ Creo que es una óptica que se acerca más a la realidad. Yo quería apostar por un imaginario que no solo es mío, que forma parte de la cultura de nuestra comunidad. Buscaba reflejar una historia de amor en la que impera la igualdad; no domina un género sobre otro, no hay ningún tipo de dominación intelectual, no influye ninguna jerarquía social… En el mundo LGTBIQ apostamos por una cultura de amor; somos una contracultura, y la reacción que está teniendo la película prueba que es una historia con la que cualquiera se puede sentir identificado, sea cual sea su género y orientación sexual.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué quisiste que esta historia tuviese lugar en un sitio aislado?
CÉLINE SCIAMMA ⇒ Porque normalmente el marco influye mucho en la perspectiva con que se afronta una relación. Quería que fuese una historia lo más pura posible, que se pudiera vivir en todo su potencial. Para que el espectador sintiese de verdad su intimidad debía compartir su soledad. En la mayoría de películas de época el contexto es de lo más mundano, ya lo conocemos, o lo imaginamos; así que decidí obviarlo, ¿para qué volver a contar algo que ya se sabe?

“Fue doloroso el proceso de investigación, porque descubrí a muchas mujeres pintoras del siglo XVIII que han sido borradas de la historia”

SHANGAY ⇒ ¿Por qué decidiste prescindir casi por completo de música, tan relevante en la mayoría de las películas de época?
CÉLINE SCIAMMA ⇒ Lo decidí en cuanto empecé a escribir el guion. Las historias de amor suelen tener su propia banda sonora, en el cine y en la vida. En este caso, el espectador está al mismo nivel que las protagonistas: para poder escuchar música tendrían que ir a la iglesia, no tienen acceso fácil al arte… Les frustra que la belleza no esté a su alcance, de manera que cuando sí la experimentan, sus sentidos explotan. Así que quise jugar con esa sensación incluyendo solo música en momentos muy concretos.

SHANGAY ⇒ ¿Hay también una actitud política en el hecho de mostrar a una de las protagonistas como artista, dado que es pintora?
CÉLINE SCIAMMA ⇒ Por supuesto. Quería mostrar a una artista que trabaja con normalidad, no pretendía hacer el típico biopic de una mujer extraordinaria y reconocida. Aquí lo importante no es si pinta bien o no, es algo que da igual, la calidad de sus cuadros no es lo que me interesaba mostrar, sino mostrar un episodio de su vida que tiene como resultado una obra. No es normal ver en el cine a una mujer trabajadora, ver a una mujer que no sonríe en la primera hora y cuarto de metraje… Fue doloroso el proceso de investigación, porque descubrí a muchas, muchas mujeres pintoras del siglo XVIII que han sido absolutamente borradas de la historia de arte, su obra es invisible. Quería devolverles vida de alguna manera.

SHANGAY ⇒ ¿Estás orgullosa de que tu película se estrenase en Cannes? ¿No piensas que quizá hace unos años se habría hecho en un festival especializado en cine LGTB?
CÉLINE SCIAMMA ⇒ Me considero afortunada. Mi primera película, Water Lillies, en donde también contaba la historia de amor de dos mujeres, se presentó en ‘Un certain regard’, también en Cannes. Tomboy estuvo en el festival de Berlín, y tanto Girlhood (mi única película ‘hetero’, aunque con una mirada queer) como esta estuvieron también en Cannes. A mí nunca me ha parecido que la etiqueta que se me asignó de ‘directora lesbiana’ me limitara, sino todo lo contrario; me permitía contribuir a mostrar lo poderoso de nuestro imaginario. Compartir mi perspectiva creativa es un acto de valentía.

“Una vez dije abiertamente que era lesbiana, se convirtió en un hecho político, y en ningún caso sentí miedo”

SHANGAY ⇒ ¿Te preocupó al principio de tu carrera que pudiese influir negativamente en tu trabajo hablar de tu homosexualidad?
CÉLINE SCIAMMA ⇒ Sabía que podría hacer que hubiese gente que me detestase sin más, pero me prometí cuando pudiese hacer una película diría abiertamente que soy lesbiana. Sucedió en Cannes, la primera vez que di entrevistas. Por supuesto, no con la prensa francesa, que eso no lo toca, pero sí con la americana. Lo dije con naturalidad, aunque al mismo tiempo, la primera vez que lo verbalizas te da cierto vértigo, porque supone compartir algo muy íntimo.

Una vez dicho, se convierte en un hecho político, y en ningún caso sentí miedo, me sentí muy contenta de haber cumplido mi promesa. Y con los años me he vuelto más radical en mi actitud; ese activismo te hace vulnerable, pero a la vez la ira que sientes ante las injusticias que ves es positiva. Aunque ojalá no tuviera que sentir, la verdad.

SHANGAY ⇒ Tanto en Tomboy, en donde te acercaste a la transexualidad, como en esta película has demostrado un interés por poner sobre la mesa temáticas queer que no tienen excesiva visibilidad. ¿Es uno de tus objetivos como cineasta?
CÉLINE SCIAMMA ⇒ Sí. Siento la necesidad de unir mis ideas políticas con las artísticas, y procuro encontrar un equilibrio entre ambas para buscar la originalidad. Ante todo, mi objetivo es hacer gran cine: cómo voy a mover la cámara, qué ritmo voy a dar a mis películas, qué mirada voy a proponer, cómo voy a mostrar el amor a través de la puesta en escena… Es mi trabajo, y focalizo toda mi energía en él.

RETRATO CÉLINE SCIAMMA: MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ

LA PELÍCULA RETRATO DE UNA MUJER EN LLAMAS ESTÁ YA EN CINES

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