08/12/2019

Crítica. ‘Liberté’: la ley del deseo según Albert Serra

14 noviembre, 2019

La nueva película del inclasificable director Albert Serra, Liberté, es un canto a la libertad sexual que, aunque está ambientada a finales del siglo XVIII, resulta de lo más actual. Una inmersión en las indomables leyes del deseo materializado sin límites ni etiquetas, en una noche de cruising que resulta subyugante.

Habrá quien se lleve las manos a la cabeza al ver la nueva película del director de Honor de cavalleria, un creador absolutamente libre, con lo que no sorprende que su nueva película se llame Liberté. Un auténtico festín visual que no apuesta por el morbo fácil, ni mucho menos. Que Albert Serra nunca ha apostado por un cine fácil lo demuestra con creces su filmografía. Ambientada en una sola noche, de lo más intensa, Liberté es un tratado magnético sobre la sexualidad vivida sin cortapisas, sin tabúes, en donde sus protagonistas dan rienda suelta al deseo sin límite racional alguno.

En un atardecer de 1774, se dan cita en algún lugar entre Postdam y Berlín un grupo de libertinos que huyen del gobierno ultraconservador de Luis XVI. Al oscurecer, comienzan una intensa sesión de cruising en donde lo único que importa a todos quienes se dan cita allí, sean hombres o mujeres, nobles o sirvientes, es dejarse llevar por los impulsos que sienten. Aquí el sexo es el instrumento perfecto para borrar las diferencias de clases, de géneros y de orientación sexual. Quienes se han encontrado en ese bosque solo quieren follar.

El deseo y las prácticas sexuales a las que se entregan todos los personajes se convierten en elementos democratizadores. La pasión con la que viven su libertinaje les hace libres en la oscuridad, alejados de tensiones de clase, de convencionalismos y de tabúes. Los defensores de esta filosofía de vida deambulan buscando nobles, doncellas o jóvenes sirvientes que quieran entregarse al disfrute de parafilias no siempre bien vistas. Ellos y ellas no tienen reparo alguno en entregarse a todas aquellas que van surgiendo, en solitario o en grupo.

“Es un tratado magnético sobre la sexualidad vivida sin tabúes, en donde sus protagonistas dan rienda suelta al deseo sin límite racional alguno”

Rsulta interesante la manera en que Albert Serra plantea esta historia. Comienza haciendo gala de una arisca –o mejor, esquiva– sensualidad. Con escasos diálogos y una enigmática entrega al claroscuro, el espectador se va introduciendo en el universo de Liberté con escasa información. Prima la sugerencia sobre lo que se ve, con un gran uso del fuera de campo, que obliga a imaginar, a recomponer acciones, a intentar dar sentido a todo lo que se empieza a sugerir.

Mediante una narrativa nada convencional, fragmentada, enigmática, Serra, una vez es noche cerrada, muestra una explícita orgía en la que no siempre se tiene claro quién participa o qué se practica. De nuevo, el director nos invita a tomar partido activo en lo que cuenta, a unir cabos, a no juzgar aquello que vemos. Y lo hace ya sin ocultar nada, con planos de lo más gráficos que nos hacen vivir junto a los protagonistas rituales sexuales que disfrutan con complacencia y una entrega singular.

Este grupo de libertinos ni juzgan ni quieren que les juzguen, y el oscuro bosque que les alberga se convierte en el marco ideal para dejarse llevar por sus deseos. Masturbaciones compartidas, pissing, sadomasoquismo… No hay barreras en esta turbadora sesión de cruising, y Albert Serra propone al espectador que, desde su pasividad, la vea sin juzgar. Una actitud que sin duda recuerda a la que tradicionalmente asociamos al cruising gay. Como en él, aquí Serra huye de cualquier atisbo de moralidad, se limita a retratar una ceremonia de libertad –y sí, libertinaje– en donde los juegos en cuanto a roles y prácticas van variando; unas veces a la intemperie, otras en un palanquín; los juegos entre la dominación masculina y la femenina se van alternando; las fronteras entre heterosexualidad y homosexualidad se borran, como sucede con la que hay entre el placer y el dolor…

Como en ocasiones no vemos con claridad qué o quién está en pantalla, la confusión que se crea puede resultar angustiosa o sorprendente. Este personal canto de Albert Serra a la libertad absoluta del individuo para llevar a la práctica sus deseos más recónditos y a disfrutar del placer consentido sin miedo alguno y sin ponerse límites, logró en el último festival de Cannes el Premio Especial del Jurado de ‘Un Certain Regard’. ⭐⭐⭐⭐

LIBERTÉ SE ESTRENA EL 15 DE NOVIEMBRE EN CINES.

x

Shangay

Toda la actualidad LGTB + Cultura + Sexy + Ocio. Contenidos exclusivos cada semana en tu correo.