10/08/2020

Anabel Alonso: “No hay que ser tolerantes con los intolerantes”

8 diciembre, 2019
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Hay una mujer en España que lo hace todo: actriz, humorista, presentadora… Anabel Alonso se atreve con cualquier reto que se le proponga. Además de en su faceta interpretativa en la serie diaria Amar es para siempre, donde lleva seis años metiéndose en la piel de Benigna –“es un personaje que no deja de darme satisfacciones”–, en el tiempo que recoge este anuario la hemos podido ver –y disfrutar– imitando a grandes estrellas de la música en Tu cara me suena o cocinando entre los fogones de MasterChef Celebrity. “Yo no sé si soy valiente, pero inconsciente y atrevida, sí”, nos cuenta con ese sentido del humor que es parte inseparable de su carismática personalidad. “Este año he hecho cosas muy distintas. Nunca dejo de probar cosas nuevas y aprender, es lo bueno de esta profesión”.

Cuando hace un repaso de estos últimos doce meses, la vizcaína luce una sonrisa y lo dice muy claro: “Estoy feliz. Es lo que tiene llevar la vida que quieres, aunque la tienes que pelear mucho a todos los niveles. Trabajar en tu vocación es un regalo, pero también conlleva mucho curro”, explica. “Hago un balance de mis 55 años y no puedo estar mejor a nivel laboral, emocional y personal. Una aprende a aceptarse como es, y a no pretender ser otra persona”.

Su rostro se tuerce cuando, más allá de sus vivencias personales, se le pregunta por la situación actual del país en el último año. “Ahora se vislumbra un poco de claridad, pero el panorama me parece aterrador”.

Su descontento no solo es con la actual clase política por no llegar a acuerdos y repetir la llamada a la urnas en repetidas ocasiones –“nos hemos dado cuenta de que nuestros políticos no llegan a la categoría de hombres de Estado, al menos hasta ahora”–, también le sobrepasa el auge en los últimos meses de la extrema derecha. “Ha crecido una fuerza que es aterradora, retrógrada, represiva, intolerante, reaccionaria… Yo tenía unos diez años cuando murió Franco, y estoy viendo cosas que pensaba que en la vida volvería a ver”, expresa enfadada. “Creo que no hay que ser tolerantes con los intolerantes. Estoy muy indignada con que el centro derecha haya legitimado a la extrema derecha y les haya dado voz y voto. Eso me parece imperdonable”.

“Con el tiempo he aprendido a aceptarme como soy y no pretender ser otra persona”

Algunos derechos y libertades individuales, entre ellos los de las mujeres o los del colectivo LGTBI, por los que muchos y muchas empezaron a luchar hace cincuenta años, han sido puestos en tela de juicio por estos políticos de los que la actriz habla. “A mí nadie me pregunta de quién me enamoro o con quién me acuesto cuando ejerzo mis deberes de ciudadana. Tengo las mismas obligaciones que el resto, ¿y no puedo tener los mismos derechos?”, pregunta incrédula. “Si por ellos fuera, yo no podría casarme, tener hijos, seguridad social ni vivir en libertad. Nadie es más que nadie. Tú por ser heterosexual no eres más que yo. O por ser blanco no eres más que otro. Es que me llevan los demonios…”.

Su enojo al hacer un repaso por algunos de los titulares respecto al tema es evidente, pero a pesar de lo gris del panorama, Alonso no pierde del todo la esperanza. “Yo espero que esto solo sea un susto, aunque no las tengo todas conmigo. No podemos dar ni un paso atrás”.

Anabel Alonso, con total look de Cocoa Spain en todas las fotos de esta entrevista.

Esta vena reivindicativa no solo nace de la intimidad de esta conversación acompañada de un café. La intérprete defiende siempre que puede las causas sociales que cree necesarias en diferentes entrevistas y a través de sus redes sociales, y reprende a todos aquellos y aquellas que las atacan. “Para mí es una necesidad. Yo no me considero representante de nadie, ni quiero serlo. Doy mi opinión, y luego habrá quien pueda estar de acuerdo o no”. Aunque resulta innegable que sus mensajes tienen un alcance mayor que el de otros tantos. “Sé que soy una persona conocida, que me escucha más gente y lo que publico tiene consecuencias. En ese sentido, sí que hay cierto deber moral, pero no soy cabecilla de nada”.

Al igual que ella, millones de personas utilizan las redes sociales para poner su granito de arena en distintos movimientos sociopolíticos. Facebook, Twitter o Instagram se han convertido en una importante plataforma para el activismo de hoy día. “Todo el que quiera implicarse en alguna causa o expresar su opinión, lo puede hacer. Antes no sabías bien qué hacer o a dónde dirigirte. El activismo hoy es muy democrático”.

En la otra cara de la moneda se encuentra lo que se conoce como el hate. Aquellos perfiles que responden a las diferentes opiniones con mensajes de odio y discriminación. Algo que, como consecuencia de no morderse nunca la lengua, sufre cada día Alonso. “A mí me va la marcha, y siempre les digo ‘venid aquí’. Cuando la gente viene de cara me parece honesto. Lo que no me gusta son las cuentas fakes. No veo bien que personas anónimas puedan decir cualquier cosa impunemente”.

“Tengo las mismas obligaciones que el resto, ¿y no puedo tener los mismos derechos?”

Anabel Alonso rechaza la etiqueta de referente. Sin embargo, ya sea por formar parte del colectivo o por ciertos apartados de su currículum, la actriz ha contribuido a la visibilidad de la comunidad LGTBI.

Si nos remontamos al año 2000, encontramos a uno de los papeles más importantes de su carrera, Diana Freire de la serie 7 Vidas. Ella fue una de los primeras mujeres abiertamente lesbianas y sin estereotipar de nuestra ficción. “Ya entonces sabíamos que estábamos haciendo algo distinto”, cuenta con mucho orgullo. “Tratamos la homosexualidad como no se había hecho antes. Y menos en una comedia familiar, en esos años y en prime time. Nos dieron un montón de premios de colectivos LGTBI por ello”.

Su labor ayudó a que muchos y muchas vieran en Diana un ejemplo de vida que quizá no percibían a su alrededor. “Me llegaban muchas cartas de jóvenes a los que les había ayudado. Yo creo que este personaje abrió puertas a nivel social e individual. Adolescentes que pasaban sus dudas, inseguridades y cambios sin ayuda de nadie, pudieron ver que no estaban solos, que no eran raros, que existía esa realidad”.

Detrás de este personaje llegaron otros tantos que continuaron poniendo su granito de arena en la causa del colectivo. De hecho, en la serie donde actualmente trabaja Alonso se encuentra una de las parejas LGTBI con más seguimiento de la ficción. Luisa y Amelia –popularmente conocidas como ‘Luimelia’–, interpretadas por Paula Usero y Carol Rovira. “Este tipo de tramas y personajes ayudan mucho a la sociedad”.

Sin embargo, una vez alejados de las cámaras, se echan en falta rostros públicos abiertamente LGTBI. ¿Por qué ocurre esto? “No lo sé. Tienes que saber que nunca le vas a gustar a todo el mundo, seas gay, lesbiana, trans, hetero, alto, bajo… Yo siempre digo que el azul es un concepto universal y no le gusta a todo el mundo. ¿Por qué voy a tener que gustar yo?”, explica. “Supongo que está el prejuicio de poder cerrarte puertas, otra explicación no encuentro”. Por suerte, la actriz afirma que no ha tenido ninguna mala experiencia de este tipo en sus más de treinta años de trayectoria, “y si ha ocurrido, no me he enterado”.

El suyo es un buen ejemplo de que la naturalidad y la honestidad son las mejores armas para continuar dando pasos hacia delante en la lucha por salvaguardar los derechos y libertades del colectivo LGTBI. “Yo nunca di un titular diciendo ‘hola amigos, vamos a abrir las puertas del armario’. Siempre he hecho mi vida, y cuando se me ha preguntado por mi pareja lo he dicho, pero con normalidad, no anunciándolo. No es importante ser una cosa o ser otra, tú sé… y ya está”, sentencia Alonso. “Lo peor es tener el armario contigo mismo. El peor sufrimiento es cuando uno se niega su propia homosexualidad. Cuando se lucha contra viento y marea por no enamorarse de alguien de su mismo sexo. Eso es lo que me parece más dañino”.

Como decíamos al principio, Anabel Alonso lo hace todo. Actúa, hace reír, presenta, imita, cocina, reivindica y lucha por un mundo mejor. La lista podría continuar, pero en ese largo etcétera aún tiene algunas cuentas pendientes. “Afortunadamente, me quedan por hacer muchas cosas. Tengo la espinita del inglés y el piano desde que era pequeña; también me apetece bailar, viajar mucho…”.

Si se le pide un deseo para el 2020 lo tiene claro. “Que haya un gobierno progresista que entierre el fantasma de la ultraderecha para siempre”.

FOTOS: miguelangelfernandezphoto.com
ropa: COCOA SPAIN
maquillaje y PELO: ALMUDENA GARBEL

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