18/09/2020

Las dos caras de los 90: reflexiones de un orgulloso ‘millennial’ (confinado por el coronavirus) sobre esos convulsos años del VIH

5 mayo, 2020
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Cuando tus contactos con más seguidores de Instagram publican esas dichosas preguntas en sus stories, sabes que ha llegado el momento de una nueva ráfaga dactilar con la que pasar todas esas contestaciones que no te interesan en absoluto.

Pero hace muy poco, uno de esos perfiles preguntaba por “tu ídolo de los 90”. Y yo, como orgulloso millennial (confinado) que aún recuerda la coreografía del Wannabe, presté atención a cada respuesta como pocas veces hago.

Lo cierto es que la cultura pop de los 90, si somos un poco objetivos, no pudo ser más comercial y ñoña. Pero ningún adolescente random de esa época puede evitar esbozar una sonrisa cuando vuelve a ver al Leo DiCaprio de Romeo y Julieta o escucha los temazos de Shania Twain. Para nosotros, sin ninguna duda, fue una etapa feliz. Entonces, ¿por qué el tiempo ha tratado tan mal a nuestra década? ¿Por qué no se le ha otorgado la dignidad cultural de los 70 o los 80? Se me ocurren múltiples respuestas, pero la primera que acudió a mi mente fue solo una palabra: Pose.

Si no conoces la serie, este artículo termina aquí para ti. Ponte a verla. Fin. Si ya la has visto, coincidirás conmigo en que muestra una realidad muy diferente a aquella en la que elegíamos qué Spice Girl ser. Una realidad que marcó una generación, pero que pasó muy desapercibida en el legado cultural que hoy consideramos icónico de la época.

En estas semanas de pandemia y confinamiento, es el momento de recordar que hace menos de treinta años una de las primeras causas de muerte en España entre la población joven era la infección por VIH. Un diagnóstico que prácticamente significaba la muerte en unos tiempos sin información, a lo que había que sumar un estigma social que, si bien se ha mejorado bastante, dura hasta nuestros días.

No, los jóvenes gais que descubríamos a Mónica Naranjo en Sorpresa, ¡sorpresa! (y en su mítica portada de Shangay) no tenemos culpa de todo aquello, ni debemos avergonzarnos por recordar con cariño una etapa tan dura. Pero sí tenemos la responsabilidad de conocer y transmitir a las siguientes generaciones que aquella época marcó nuestro colectivo para siempre. Y que igual que conmemoramos los disturbios de Stonewall, no debemos olvidar que la crisis del sida sigue siendo una de nuestras mayores batallas. Porque hoy tenemos el lujo de salvar el mundo quedándonos en casa viendo La casa de las flores, pero otros no tuvieron tanta suerte.

Y sí, mi respuesta en Instagram a la pregunta con la que he comenzado este artículo fue Nick Carter, el pequeño de los Backstreet Boys. Porque recordar lo bueno siempre ha sido seña de identidad de nuestro colectivo. Pero esto no es incompatible con saber que la lucha de los 90 no fue la de ser más de Britney Spears o de Christina Aguilera. La verdadera lucha la libraron las víctimas de una pandemia que rompió familias, se llevó amigos y estuvo a punto de convertir el amor en sinónimo de enfermedad. Ellos son los héroes de los 90. Y los recordaremos siempre.

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Shangay

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