30/10/2020

Carolina Iglesias, Victoria Martín y la necesidad de contar una historia como ‘Válidas’

11 mayo, 2020
Léetelo en 8 minutos

Un volumen de la revista de poesía La galla ciencia número 8. 289 páginas.
Una copia de Desayuno en Tiffany’s de Truman Capote. 160 páginas.
El tochaco de It escrito por Stephen King. 1504 páginas.
Los archivos personales de Stanely Kubrick. 866 páginas.

Y yo, con un plato de aceitunas y un bote de cerveza, frente a esa torre de libros coronada por mi móvil, espero que comience la reunión mientras me aparto el pelo de la cara. Primero veo a Carolina Iglesias y después aparece Victoria Martín.

Mi fanboy interior se pone a dar saltos de alegría mientras el treintañero exterior intenta fingir autocontrol y seriedad. Sonrío, las saludo animadamente… y no me oyen. Un fracaso más en la administración Chumillas. Pero esta vez, fracasar me viene bien. Porque aquí hemos venido a hablar de fracaso: Carolina y Victoria (más conocidas como Percebesygrelos y Living Postureo, respectivamente) son las artífices de Válidas, una webserie donde el fracaso es el tema principal y que podéis ver íntegramente en YouTube.

Además de los cinco capítulos que narran la historia principal, las chicas juegan con lo transmedia y complementan su universo con los vídeos temáticos propios de cualquier youtuber y la autopromoción desde sus propias cuentas de Instagram.

Antes de que nadie diga nada: no, no hay tag de chuches japonesas (no estamos en 2016), pero sí hay un “esposadas 24 horas”. Bendito YouTube. Pero, ¿qué es Válidas? Válidas es la ¿ficticia? historia de Carolina y Victoria, dos jóvenes aspirantes a influencers venidas a menos que unirán fuerzas para captar toda la atención posible y volverse famosas en tiempo récord. ¿Su plan? Fingir ser lesbianas para conseguir visibilidad en las redes sociales.

Si Dulceida y Alba pudieron, ¿por qué ellas no? Además de mirar a la industria y hacerle una deliciosa peineta, este par de cómicas (porque a estas alturas se han ganado el apelativo) han arañados sus propios bolsillos para contar esta historia. En tiempos de Netflix, HBO, Movistar y otras tantas plataformas, YouTube sigue siendo la más accesible tanto para el consumidor como para el propio creador. Y yo, después de unos días meditando sobre Válidas, me pregunto: ¿qué es el fracaso?

Así que con la preguntita de marras rondándome la cabeza, abro contacto con Carolina y Victoria y pactamos este encuentro. Arreglado el problema del sonido, empezamos a hablar sobre el proyecto. “Hemos recibido mucho apoyo”, es una historia que hicimos por gusto y sin muchas pretensiones. No teníamos grandes expectativas, pero ha tenido muy buena aceptación”, comenta Carolina. “Siempre hay gente a la que le gusta y gente a la que no”, puntualiza Victoria, “pero la repercusión del primer capítulo fue muy buena”.

Hablamos de la comunidad LGTBIQ+ (siglas que Victoria repite orgullosa) y sobre el impacto de esta serie. Ambas se muestran muy contentas con la recepción de la trama (dos chicas fingiendo ser lesbianas para captar los preciados followers), ya que la gente ha sabido reconocer la ficción y reírse con ella. “El colectivo ha disfrutado de la serie, nos conocen”, aclara Carolina. Y no le falta razón: “El colectivo es una parte importante de nuestros seguidores, ellos son nuestro target” comenta Victoria.

La serie plantea el concepto del público LGTBIQ+ como público nicho, como un valor de mercado a tener en cuenta. En este punto de la conversación, Carolina se sincera: “No me importa que nos vean como un público nicho si con ello van a contar más historias con personajes del colectivo. Yo misma soy la primera que ve una serie si hay un personaje lésbico o bisexual. Hay gente que graba las secuencias de personajes con relaciones no normativas para verlas aparte, ¡incluso con relaciones heteros! Es necesario más representación”, recalca. “Lo que falta es que no se cuenten siempre las mismas historias y los mismos tipos de personajes”, señala Martín.

Hablamos sobre este modelo de personajes dentro de la industria y sus historias, ancladas en tramas repetidas hasta la saciedad que “están bien, sí, pero necesitamos otras historias y no solamente el conflicto de la identidad sexual. Esto ya está superado”, dice Carolina. “Es una industria dura, y aún más si eres mujer”, me responde Victoria cuando les pregunto por el mundo del entretenimiento que presentan en la serie. “Es como si tuviéramos que demostrar todo el tiempo que estamos al 100%, que tienes que estar ahí. Parece que hay un único puesto para una mujer y que tenemos que encajar en la imagen que tienen de él”, asegura. “Si cometes un fallo, te vas a la calle. Es mucha presión y hay que saber reinventarse”, se sincera Carolina.

Me comentan lo difícil y agobiante que puede llegar a ser cuando se percibe una competencia entre mujeres silenciosa e impuesta. Me intereso por la figura del líder masculino en la industria, por su papel a la hora de lidiar con esta situación. “No es algo que sea intencionado”, remarca Carolina, “es algo que está ahí. Simplemente, ellos no han sido educados en esa sensibilidad y, por tanto, no la perciben.”

Sobre esa sensibilidad y del papel que juegan las mujeres con relaciones y realidades no normativas en la ficción española, Victoria se enciende: “Aún falta mucho por hacer. Ahora hay mucha concienciación, hace unos años no había, pero queda mucho camino. Las polémicas que han saltado los últimos años por actores cisgénero interpretando a mujeres transexuales ha dejado en evidencia que existe una conciencia entre el público”. “Las cosas están cambiando, sí, pero no puede ser que la trama de un personaje transexual siga siendo un drama en el que ella muere y es una prostituta…”, añade Carolina.  “Prostituta 3”, subraya Victoria.

Escuchándolas hablar, comprendo Válidas y su razón de existir como producto. Es algo necesario y uno de los muchos pasos adelante que está dando la ficción con voz femenina. “A mí me gusta mucho la comedia romántica”, Victoria da un sorbo de cerveza, “y ya están tomando una nueva dirección. Una comedia más agresiva, más alejada de lo que suponen femenino”. Y Carolina puntualiza: “Se nota cuando un guion lo escribe un hombre. Los protagonistas, sus motivaciones y sus problemas tienen sentido porque los comprenden, lo conocen y saben por lo que está pasando. Pero a la chica no, por no hablar de la edad”.

Es cierto que en la industria del entretenimiento, y salvando contadas excepciones, la mujer de más de 45 se vuelve invisible para el ojo del hombre. “Las cosas están cambiando”. No sé si es algo que me dicen a mí o un mantra que se repiten para seguir intentándolo. Sea como fuese, lo hago mío. “Las cosas están cambiando”.

Comentamos sus referentes y el impacto que han tenido en la forma de hacer su contenido, y hay ciertas diferencias: Victoria es heredera de Saturday Night Live, Tina Fey o Amy Poehler –“Chicas malas es la peli más maravillosa del mundo”–, y Carolina de una escuela más nacional, del stand up comedy clásico con micrófono y pared de ladrillos, con mujeres como Ana Morgade a la cabeza.

Victoria utiliza su canal para crear pequeñas ficciones como su amada/odiada Chica Fitness, mientras que Carolina crea un contenido más cercano a una conversación distendida entre amigas donde se siente libre de decir lo que piensa. Pero las dos crean desde su propia realidad como mujeres, y la defienden a capa y espada.

¿Creéis que Válidas podría haber salido adelante desde una visión creativa masculina? La respuesta, a estas alturas, es evidente: “No”. Porque Válidas es una historia con un reparto compuesto principalmente por mujeres y, en pleno siglo XXI, es un logro escribir una serie donde ninguna mujer habla de amor. Ellas, como cualquier héroe masculino, tienen otros objetivos.

Sin entrar en detalles de la trama para los rezagados que aún no la han visto, los últimos minutos del capítulo final son una declaración necesaria. Una Victoria muerta de frío y vestida de Elsa (sí, la de Frozen) gritando a Carolina sobre lo jodido que es el mundo para ellas. Todo lo que me han explicado en hora y media de conversación, lo resumen en tres palabras contundentes y amargas: “¡No hay hueco!” (y hasta aquí puedo leer).

Mientras Carolina y yo recordamos esa secuencia, Victoria empieza a reírse disimuladamente… “¿Qué pasa, Victoria?”. “Nada, perdón”, y sigue riéndose. “Se ríe porque fue una secuencia muy dura de grabar: era de noche, hacía frío y Victoria iba con un vestido de Frozen”, recuerda Carolina. “¡De los chinos!”, dice entre risas.

Las dos guionistas y actrices tienen claro que un happy ending al uso no hace justicia a la historia y su mensaje. Que todo salga bien al final y por arte de magia no estaría a la altura del viaje. Pero hay algo que, independientemente de lo que pase, Carolina tiene claro: “Estarán juntas”. “Aunque Caro me limitase usar el semen solo dos veces en la serie”, comenta Victoria. Living Postureo y Percebesygrelos en estado puro.

Con el último episodio publicado hace un par de semanas, es muy pronto para hablar del futuro de Válidas. “No hay nada hablado, solo ideas”, me confiesa Carolina, “no podemos volver a autoproducirnos aunque realmente queremos contar esta historia. Por mí, que dure todo lo que quiera durar. Cinco temporadas, seis…¡o diez, como Friends!”. “O como Anatomía de Grey”. Y mi fanboy interior reza para que así sea, para que alguna plataforma se atreva a sacar adelante una segunda temporada y dé carta blanca (y un merecido presupuesto) a este par de cómicas que han sabido reinventarse con cada acierto pero, sobre todo, con cada fracaso.

¿Creéis que los personajes de Carolina y Victoria se merecen el éxito? “Sí”, dicen ambas. No les falta razón. Yo, después de despedirme tras esta animada charla de amigos, descubro cuando voy a ponerme a escribir que no se ha grabado absolutamente nada del audio de la entrevista. Otro fracaso más de la administración Chumillas. Pero sonrío porque al final pude salvar la entrevista y porque fracasar, fracasamos todos. Incluso las más válidas.

todos los capítulo de Válidas están disponibles en Youtube.

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