25/10/2020

Razones por las que la ruta gastronómica de Castilla-La Mancha te conquistará el paladar

17 septiembre, 2020

Si introduces en una olla una porción de tradición culinaria árabe y otra de la Roma clásica, la acompañas de productos del tradicional recetario campesino de pastores y labradores, enciendes una buena lumbre y cocinas a fuego lento, el resultado es la base de la gastronomía de Castilla-La Mancha.

Morteruelo

Un importante reclamo que tiene como catalizador universal la figura de Don Quijote, en cuya dieta –descrita por Miguel de Cervantes– se incluían una “olla de algo más vaca que carnero”, “salpicón por las noches” o “palomino de añadidura los domingos”.

Desde las altas sierras del norte de Guadalajara hasta las rañas de Ciudad Real, pasando por las llanuras manchegas de Cuenca, Toledo y Albacete, las serranías conquenses y albaceteñas o los valles del Tajo y del Guadiana, el viaje que nos ofrece la gastronomía castellanomanchega nos destapa una tradición culinaria de calidad y variedad de sus materias primas que ha sabido, en el arrollador y vertiginoso siglo XXI, ponerse a la altura de las mejores del mundo.

Mojete de tomate

Una cocina que se nutre de algunos productos y alimentos que configuran el suculento armazón de sus despensas, como el aceite de oliva, el azafrán –el “oro” rojo de La Mancha–, el queso manchego, el ajo morado de Las Pedroñeras, la miel fina y cremosa, el cordero manchego, el melón de La Mancha, la berenjena de Almagro, el mazapán de Toledo o el pan de Cruz.

Exquisitos ingredientes y platos que pueden encontrarse en todas las cocinas y comedores castellanomanchegos, donde se genera un diálogo entre el pasado y la modernidad, entre la nostalgia y la invención, para dar lugar a una cocina clásica pero actual.

Y en ese diálogo se sitúan actualmente algunos de los restaurantes más prestigiosos de Castilla-La Mancha, como Las Rejas en Las Pedroñeras (Cuenca) o Tierra en El Torrico (Toledo), y que todo amante de las gratas sensaciones no debe perderse. En el siempre ansiado paraíso de las “estrellas” de la Guía Michelín, se sitúan Maralba en Almansa (Albacete), Retama en Torrenueva (Ciudad Real), Trivio en Cuenca, El Bohío en Illescas (Toledo), Iván Cerdeño en Toledo, El Doncel en Sigüenza (Guadalajara) o El Molino de Alcuneza también en Sigüenza. A todos ellos hay que añadir un amplio y variado abanico de restaurantes repartidos por la geografía regional, pueblos y ciudades que ofrecen al viajero la tradición, la modernidad, la calidad y los mejores sabores de estas tierras.

Tiznao

Y no podemos olvidarnos del perfecto maridaje que ofrecen los vinos de la región. Las bodegas castellanomanchegas han sufrido en los últimos lustros un intenso proceso de modernización y transformación que ha permitido que sus vinos atesoren hoy una calidad y una popularidad equiparables –y en ocasiones superior– a las de otras regiones de marcada tradición vitivinícola.

Ya solo queda sentarse en la mesa de cualquier rincón de Castilla-La Mancha para disfrutar de un viaje sin igual.

MÁS INFORMACIÓN EN TURISMOCASTILLALAMANCHA.ES

x

Shangay

Toda la actualidad LGTB + Cultura + Sexy + Ocio. Contenidos exclusivos cada semana en tu correo.