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Ana Belén: “He tenido la suerte de ver todos los avances del colectivo LGTBI, que han sido muchos”

14 diciembre, 2020
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“Un agujero negro en nuestra vida. Eso para los que lo estamos contando”. Así define Ana Belén el 2020. Un año al que la actriz y cantante se ha enfrentado con incertidumbre respecto a su profesión pero, por suerte para todos, sin rendirse en ningún momento. “Tengo sentimientos encontrados respecto al futuro, aunque en una balanza puede más el pesimismo”, explica. “Todas esas personas que han consumido cultura durante el confinamiento, que han descubierto actores y cantantes que de otro modo no sabrían que existen… ¿Crees que el grueso de esa gente ha interiorizado que la cultura es importante?”.

Una problemática que forma parte del ADN de nuestra sociedad y que, en opinión de la madrileña, va a permanecer inalterable. “La cultura ha sido siempre muy mal comprendida. Después de unos años de un Gobierno de derechas llega un cambio progresista, y siempre tienes la esperanza de que la cultura tenga un peso. Y aunque de entrada hay una buena intención, a la hora de repartir el dinero siempre hay cosas más importantes”, cuenta desencantada.

“Nadie se ha parado a pensar que la cultura es un alimento para el espíritu, esencial para formarte un pensamiento crítico. Aquí hay muchísimo talento, y también una barrera que tiene que ver con no creer en nosotros”. ¿La solución a este lastre? “En este país todo el mundo sabe tanto y tiene soluciones para todo. Pero yo, sinceramente, no la sé”.

Como contrapunto a este panorama algo lóbrego que nos plantea Ana Belén, le recordamos que ella ha sido una de las responsables, junto al grupo Ojete Calor, de alegrar algunas de las semanas más duras de la pandemia con la exitosa revisión de su tema de 1979 Agapimú. “No sabes qué risas nos echamos. Ojete Calor me llamó por medio de Antonio Resines, me propusieron hacer una versión del tema y acepté. El jueves antes del confinamiento estábamos en el estudio, y teníamos muchas ideas para el vídeo. Querían hacerlo en una carretera, con un descapotable, que yo estuviera haciendo autostop… De repente viene esto y claro, no pudimos hacer nada. Así que decidieron grabar el videoclip desde casa, pero yo soy muy torpe con el teléfono. Me tiré toda la mañana para hacerlo”, cuenta risueña mientras recuerda cómo su marido, Víctor Manuel, entraba en la habitación y la encontraba frente a una pila de libros sobre la mesa y su móvil encima grabando. “Mira, quedó muy bien. Muy lo que tocaba hacer”.

De haber estado abiertos los clubs y las discotecas cuando se lanzó, seguro que esta versión de Agapimú habría sonado en la mayoría. Porque una de las muchas virtudes de Ana Belén es que es un icono atemporal que consigue gustar a todo el mundo. Aunque ella me corrige. “No gusto a todo el mundo, eso lo tengo clarísimo. Y además, no tengo por qué hacerlo. Si persigues gustarle a todo el mundo, te vas a frustrar un huevo en la vida”.

Pero lo cierto es que ella es una artista admirada por generaciones muy diferentes, desde los años 70 hasta el día de hoy. “Lo que pasa es que siempre estoy con los ojos muy abiertos. Es una sensación de no saber nada e ir aprendiendo cada día. Sí he observado que, entre gente de mi generación, hay un cierto desdén por los artistas que empiezan. Pero yo pienso que las generaciones actuales saben muchísimo más de lo que yo pude saber cuando empecé. Por eso hago lo que cualquier artista haría, interesarme por todo lo que me rodea”.

Aun así, descarta probar algunas de las tendencias musicales actuales que le proponemos para ponerla a prueba. “Eso no, pero mira, estoy aprendiendo flamenco que es algo que llevaba tiempo queriendo hacer porque me gusta pero no entendía ni papa”.

Cuando le preguntamos las razones por las que cree que la hemos elegido para ser uno de nuestros personajes de bandera LGTBI, Ana Belén bromea justificando que es por su mítico tocado de la película La corte del faraón. “Os gusta mucho una pluma…”, dice entre risas.

Como si no fueran suficientes las veces que ha estado junto al colectivo defendiendo sus derechos y libertades, o su merecido Premio Shangay en 2009. “¿Sabes qué pasa? Que aunque nací en los 50 y viví la represión en mi infancia, tuve la suerte de empezar a trabajar en esta profesión, la más liberal de todas en ese momento, que integraba a todo el mundo”.

No solo eso, la actriz echa la vista aún más atrás en el tiempo para recordar cómo, desde pequeña, ha visto la diversidad sexual con total naturalidad. “A los 10 años mi tío me llevó a Rota, donde descubrí por primera vez el mar. Él trabajaba como cocinero en la base militar y vivía allí con mi tía y mis primas. Rota era un micro-lugar lleno de clubs y chalets donde vivían los americanos. Y había gais que también vivían allí porque había libertad, algunos de ellos incluso trabajaban como ‘chicas de servicio’ para los americanos. Recuerdo que había una sirvienta que pensaba que era una mujer hasta que vi cómo cavaba una zanja en un jardín sin camiseta”, y continúa describiendo ese aparente oasis de libertad al sudeste de Andalucía. “Era a comienzos de los 60 y todo eso se vivía de una manera tan natural…”.

Gracias a estas vivencias, y a otras muchas que vinieron después de ese primer viaje a Rota, “todo esto lo he vivido de una manera natural, no me he tenido que acostumbrar a nada. Mis ojos han tenido la suerte de ver, y de seguir viendo, todos los avances del colectivo LGTBI, que han sido muchos”.

Nos vemos obligados a borrarle a Ana Belén la sonrisa con la que habla de los logros del colectivo al recordar que, a nivel sociopolítico, muchos de ellos se han visto amenazados por fuerzas LGTBIfóbicas. “La entrada de Vox en el Parlamento con bastantes diputados fue una noticia muy inquietante. Están tratando de volver atrás y poner en entredicho los avances. No hay que dar nada por hecho, eso es algo que te da fuerza”.

La cantante forma parte de una generación de artistas que supieron aunar su obra con una voz política crítica. Un carácter que quizá hoy en día se echa en falta en la mayoría de cantantes y actores. “Ahora hay miedo. A la gente joven de esta profesión le cuesta tener una determinada opinión con respecto a cosas bastante básicas. ¿Qué ocurre? Cuando yo era joven no existían las redes sociales y hay gente que vive solo pensando en ellas”, dice con cierto enojo. “Hay algo muy infantil en esto que me da rabia. A lo mejor no tienes que tener un millón de seguidores, igual no los mereces o no te merecen ellos a ti”.

Y se muestra aún más en contra del uso que le dan los políticos a Twitter. “Yo no soy de prohibir, pero se lo quitaría a todos. Puedes hacer una cagada y se queda ahí para siempre”.

Por todo ello, explica, las figuras públicas se muestran más reticentes a compartir ciertas opiniones. “Hay miedo porque igual dices algo y se te cierra alguna puerta… Mira, vete a la porra, no se puede vivir así. Con miedos no habríamos llegado hasta aquí”, sentencia.

Por suerte, hay excepciones que se postulan como dignos sucesores de esa generación de artistas críticos en la que podemos situar a Ana Belén. “Rozalén es una tía muy implicada, o Marwan, que también me gusta muchísimo”.

La entrevista está llegando a su fin y toca hablar de dónde será nuestro próximo encuentro con Ana Belén, ya en 2021. Probablemente sea sobre las tablas de un teatro. “Tengo un proyecto maravilloso, una versión de Eva al desnudo que ha escrito Pau Miró y dirige Sílvia Munt”. Se trata de la obra Eva contra Eva, con la que estará de gira a principios del próximo año.

No tendremos la misma suerte con otro de sus proyectos más esperados, el segundo largometraje de Eduardo Casanova, La piedad. “Está suspendido sine die. Eduardo y yo teníamos muchas ganas de trabajar juntos, pero nada. Confío en que lo retomaremos, pero yo ya no hago planes, mejor voy día a día”.

Quizá por eso prefiere no compartir ninguna de las ideas que puede tener para su próximo álbum. “Tengo que pensar con mucha tranquilidad mi siguiente paso en la música. Igual es hacia algo pequeñito, o será un disco temático, de un mismo autor o estilo. Quién sabe. Me gustaría hacerlo con mi hijo, con él me entiendo muy bien”.

FOTOS: salva musté
maquillaje y pelo: chema noci
total look: tot-hom

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Shangay

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