20/04/2021

Dani Pannullo y su fascinación por El Cairo: “Se ven cada vez más personas diversas que se muestran como son”

3 marzo, 2021

El Cairo, la capital de Egipto es una ciudad de enormes contrastes, algo que sabe bien Dani Pannullo. Una gran metrópoli, repleta de historia, que desde tiempos inmemoriales es un destino obligado para turistas de todo el mundo, deseosos de ver sus maravillas. Pero hay otros Carros que descubrir, más allá del monumental.

Desde que el coreógrafo –que reside en Madrid– Dani Pannullo visitó por primera vez El Cairo, hace quince años, se quedó prendado. Descubrió una inagotable fuente de inspiración en sus calles, sus gentes, sus barrios… La suya es una visión muy personal de la capital egipcia, alejada de los tradicionales lugares que llaman la atención de la mayoría de los turistas. A través del testimonio de Pannullo descubrimos ese Cairo. Y otros destinos del país que le fascinan, como Siwa.

“Lo primero que me llamó la atención fueron los rostros de los egipcios, con esos perfiles increíbles”

Inmensa, fascinante, cautivadora, caótica… Son algunos de los adjetivos que se suelen adjudicar a la milenaria capital de Egipto. Una ciudad única, que suele provocar enormes flechazos en quienes saben introducirse en ella sin ideas preconcebidas, huyendo de los tópicos que se le atribuyen, y con ganas de zambullirse en su rico legado cultural.

No es de extrañar que Pannullo –siempre dispuesto a descubrir nuevas culturas que le enriquezcan como creador– se enamorase perdidamente de El Cairo en cuanto llegó. “Fue un flechazo a primera vista”, afirma. “Llegué por primera vez a El Cairo en 2007, invitado por el Ministerio de Cultura egipcio para participar en un festival de danza contemporánea en la Ópera de El Cairo”. Acababa de volver con su Dani Pannullo Dancetheatre Co. de Japón, y el contraste fue enorme. “No era un país que me llamase la atención de primeras”, confiesa, “y todavía estaba en el poder Hosni Mubarak, que sería derrocado en la llamada ‘primavera árabe”. Se lamenta acto seguido: “No queda nada de ese grito desesperado de libertad en El Cairo actual, ahogado, una vez más, por un régimen militar”.

A pesar de la situación política, la fascinación que Pannullo siente por El Cairo permanece intacta. “Cuando llegué en 2007, lo que más me llamó la atención fueron los rostros de los egipcios, con esos rasgos tan fuertes, con esos perfiles increíbles”, recuerda. Aquella primera visita fue breve, pero el magnetismo de la ciudad ya había atrapado al coreógrafo para siempre. “De hecho, fue regresar a Madrid y al poco tiempo le dije a mi mánager ‘me vuelvo a El Cairo’. Necesitaba montar algún proyecto con bailarines de allí, y ya había contactado con algunos vía MySpace…”.

“Hice mi periplo pasoliniano y fue muy positivo y creativo. Va a formar parte de mi discurso artístico para siempre”

En cuanto regresó, organizó un casting en un hotel y recuerda que le sorprendió mucha la buena respuesta que tuvo. Y así comenzó a montar el primero de muchos proyectos que le permiten volver a El Cairo con cierta regularidad. “Allí he tenido la suerte de crear cosas increíbles que he podido mostrar en escenarios fascinantes, como la Ópera, el anfiteatro del Azahaar Park o el Sawy Cultureweel”.

Dani Pannullo en Manufeia

Pannullo encontró en El Cairo el lugar perfecto para desarrollar nuevas inquietudes creativas (“lo mismo trabajaba con b-boys que con derviches”), y participó hasta en cuatro ocasiones en el festival Encuentro de cultura urbana del Mediterráneo. “Es que El Cairo es el epicentro cultural del mundo árabe. Y a la vez que es una ciudad muy reprimida en general, dependiendo de las zonas y la gente con la que te mueves, te puede sorprender por lo permisiva que llega a ser”. Le encanta que sea una gran metrópoli en la que puedes encontrar de todo. “Te sorprende de primeras ver desde supermercados ultrachic hasta pastelerías afrancesadas”.

No es un país precisamente LGTBIfriendly, y es algo que Dani Pannullo denuncia. “Desgraciadamente, se sigue encarcelando a las personas homosexuales. Conozco a un hombre abiertamente gay, que me invitó a una fiesta en su casa, y al que acabaron deportando”. Aunque cuenta que en su último viaje a El Cairo, hace menos de un año, notó que las cosas empiezan a mejorar. “La sociedad cairota está cambiando”, asegura.“Se ven cada vez más personas diversas que se muestran como son, empezando por las trans; nada que ver con las primeras veces que fui. Y eso, a pesar de que el actual régimen militar es peor que el de Mubarak”. Pero nunca ha sentido Pannullo miedo allí por mostrarse como es. “De hecho, si he pasado miedo ha sido más rodeado de burgueses que de pobres. Hice mi periplo pasoliniano y fue muy positivo y creativo. Va a formar parte de mi discurso artístico para siempre”.

Los imprescindibles según Dani Pannullo

Nuestro protagonista nos cuenta cuáles son para él los cinco lugares que no puedes dejar de visitar si vas a Egipto.

1. Ardi Dahshur: “Situado a media hora de El Cairo, es un precioso espacio sanador, en donde incluso hice una sesión de fotos. Es ideal para retiros terapéuticos y practicar yoga o mindfulness”.

2. Casa museo Kavafis: “Se encuentra en Alejandría, que me fascina, y para alguien como yo, tan interesado en la vida y obra del autor griego, supone una visita obligada siempre que viajo allí”.

3. Pizzería Maison Thomas: “No solo están riquísimas las pizzas; además me encanta su decoración, porque su estilo art déco permanece ajeno a las modas. Uno de mis refugios preferidos”.

4. Restaurante Taboula: “Uno de los restaurantes que más me gustan de El Cairo. Combina comida de muchos países árabes, no solo egipcia; también de Líbano o Libia. Y me encanta cómo está decorado”.

5. Siwa: “Uno de los lugares más recónditos de Egipto, un paraíso. Cuenta la tradición que allí era habitual la práctica de la adelfopoiesis, que eran matrimonios entre personas del mismo sexo”.

Álbum de fotos personal

Son muchos los cafés con gran personalidad que recomienda en El Cairo. Este es el Groppi, “que frecuentaba el Nobel Naguib Mahfuz”.

La tradición cuenta que en esta poza se bañaba regularmente Cleopatra.

El mítico Café de la Paix, a la entrada de El Cairo, conocido punto de encuentro de intelectuales egipcios.

Impresionante vista de la vieja fortaleza y la ciudad primitiva de Siwa.

Un amigo de Dani Pannullo, Ibrahim, posa en el bazar de Jan el-Jalili, el más antiguo de la ciudad, cuyos orígenes se remontan a 1382.

Siempre interesado en descubrir artistas en los rincones más insólitos, aquí posa con atletas que practican la calistenia (ejercicios que se realizan utilizando el propio peso corporal).

Rodeado de algunos de los bailarines con los que trabajó en un workshop en un centro coreográfico.

Dani Pannullo posa en la entrada de la Biblioteca de Alejandría. Basta con cruzar la calle para estar junto al Mediterráneo.

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