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26/11/2022

¿Quién se afeita con peluca en La Zarzuela? (‘Benamor’ vuelve con sobredosis de pluma y lujo oriental)

13 abril, 2021

Esta opereta  de Pablo Luna se estrenó en el Teatro de la Zarzuela el sábado 12 de mayo de 1923. Hace casi cien años. El mes próximo se cumplirán 98 años desde aquel acontecimiento, que realmente lo fue. Y muy grande. Ahora, Benamor regresa al mismo escenario. Y lo hace a todo trapo y con mucha pluma, como debe ser en toda opereta que se precie. Y más si es una fantasía oriental como esta que nos permite (casi nos obliga) llegar al delirio.

Según las críticas de la época, aquel estreno de Madrid fue tal éxito que ninguno de los presentes podría presagiar el triste futuro que aguardaba a esta composición. Con ella, el maestro de aragonés Pablo Luna completaba la Trilogía de Oriente, después de El asombro de Damasco y El niño judío. Una de las misiones que Daniel Bianco, director del Teatro de La Zarzuela, se ha marcado es precisamente esa: recuperar nuestro patrimonio musical.

“Estoy muy contento, porque es una de las patas de mi programación. Y pese a la pandemia, la estamos logrando mantener”, nos dijo hace unas semanas cuando lo entrevistamos sobre su batalla por seguir imponiendo la cultura segura. Bianco es en esta ocasión, además, el responsable de la imponente escenografía que nos lleva a una especie de cuento de las Mil y una noches.

Enrique Viana es el encargado de la dirección de escena, y de la adaptación del delirante libreto de Antonio Paso y Ricardo González del Toro. Pero también es el protagonista de tres papeles llenos de sorpresa. Y de sorna, muy a la manera de su inteligente manera de elaborar el humor. Él nos recuerda que los periódicos de la época califican Benamor como “el mayor éxito del maestro Luna”.

En el foso, José Miguel Pérez-Sierra, director con una sólida carrera internacional. Para él estamos ante una obra que se sitúa “entre las más complejas e inspiradas de la prolífica producción de Pablo Luna”. Su incomprensible desaparición del repertorio hace que la considere “casi como un reestreno mundial”.

Dos magníficos repartos pondrán en escena esta opereta con un sorprendente punto de partida, que irá provocando disparatados e hilarantes equívocos. La historia se enmarca en el siglo XVI en Isfahan, antigua capital de Persia –hoy Irán–, en una suerte de Mil y una noches. La ley determina que el primer hijo de los desposados ha de ser varón y el segundo hembra. De no ocurrir de esta manera, los recién nacidos deberán morir en sacrificio. Pues bien, esto es exactamente lo que le sucede a la mujer del sultán, quien para no tener que sacrificar a sus dos pequeños hace pasar por niño a su hija –dándole el nombre de Darío–, y por niña a su hijo –llamándola Benamor–. El engaño persiste a lo largo de los años, pero llega el día en que la supuesta ‘princesa’ debe contraer matrimonio. Y es entonces cuando vuelan por doquier las cartas del fingido castillo de naipes.

Los cantantes que integran los dos elencos son las sopranos Vanessa Goikoetxea y Miren Urbieta-Vega (Benamor), las mezzosopranos Carol García y Cristina Faus (Darío), la soprano Irene Palazón (la odalisca Nitetis), la soprano cómica Amelia Font (Pantea, madre de la princesa y del sultán), los barítonos Damián del Castillo y César San Martín (el caballero español Juan de León), el también barítono Gerardo Bullón (Rajah-Tabla, príncipe de Kabul), el tenor Gerardo López (príncipe de Florelia/Servidor/Sacerdote), el tenor-actor Francisco J. Sánchez (guardia), el tenor Emilio Sánchez (el traficante Babilón) y la actriz-bailarina Esther Ruiz (Cachemira la odalisca). Todos ellos, además de Enrique Viana que, como decimos, interpreta tres papeles: el gran visir Abedul, el confitero y el de su mujer, la pastelera.

En un solo mes (repartido entre marzo y abril), el Teatro de la Zarzuela ha hecho justicia con Pablo Luna, uno de nuestros más grandes y prolíficos compositores, a quien la historia no ha tratado precisamente de la forma que su talento y genialidad merecen.

A este esperado Benamor precedieron los conciertos que los días 12 y 14 de marzo sirvieron para rehabilitar Las Calatravas, última zarzuela del compositor que tras un rotundo éxito de público y crítica, obtenido en sus estrenos de Madrid y Barcelona, cayó casi de forma inmediata en un intolerable e incomprensible olvido. No quedó ni rastro del prodigio. Ni volvió a representarse, ni se llegó a grabar.

Por ello, para evitar que esto vuelva a ocurrir, todo va a quedar registrado de forma digital. Como ya es habitual en el Teatro de La Zarzuela, una de las funciones de Benamor se emitirá en directo por streaming a través del canal de YouTube, el perfil de Facebook y la página web del teatro. Será el jueves 22 de abril a las 20h.

Pues nada, habrá que sacar nuestras mejores galas (y plumas) para irnos de opereta a La Zarzuela. Y quien prefiera, puede hacerlo en casa y, además, gratis. ¿Se puede pedir más?

Más info y venta de entradas, en la web del Teatro de la Zarzuela y aquí

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