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Daniel Bianco: “En La Zarzuela, de lo único que te puedes contagiar es de ilusión”

11 febrero, 2021
Léetelo en 13 minutos

Lleva seis años al frente de Teatro de La Zarzuela de Madrid. Una sala única, llena de historia, y uno de los coliseos más emblemáticos de la capital desde que se inauguró en 1856. Se levantó como respuesta de uno grupo de compositores españoles al Teatro Real, entregado entonces a la ópera italianaDaniel Bianco defiende con uñas y dientes nuestro género lírico. Para él es un “orgullo” que un teatro siga hoy consagrado casi en exclusiva a nuestro patrimonio lírico.

Ahora, en plena tercera ola del coronavirus, La Zarzuela es de los pocos teatros líricos en el mundo que están abiertos, con una programación regular que casi no ha sufrido modificaciones. La #CulturaSegura parece que se ha impuesto en Madrid, y tanto este coliseo como el Teatro Real siguen levantando el telón, y son la ‘meca cultural’ de los artistas de medio mundo. “En La Zarzuela, en los teatros, de lo único que te puedes contagiar es de ilusión”, nos dice Daniel Bianco.

Es muy complicado poder subir a un escenario teatral una programación que ha sido concebida en un ‘escenario de vida’ completamente diferente: las temporadas líricas se preparan con años de antelación, y cuando se gestó la actual, la palabra coronavirus no existía ni en la peor de nuestras pesadillas. Pero el coliseo de la calle Jovellanos –justo detrás del Congreso de los Diputados– sigue adelante con su marcha desde que levantó el telón el pasado 1 de octubre. Contra viento y marea.

[Entrevista y vídeo: Pablo Carrasco de Juanas]

SHANGAY ⇒ Ya que estamos ‘zarzueleros’, Ay ay ay ay, ¡qué trabajos nos manda el Señor!, como cantan en el Coro de las espigadoras, en La rosa del azafrán del maestro Guerrero…
DANIEL BIANCO ⇒ Es verdad… ¡Menudo añito! Pero es que desde que llegué al teatro, en 2015, me han pasado muchas cosas [risas], desde el intento de fusión con el Real hasta Filomena. Pero es más lo positivo que los problemas. Sobre todo porque las tres patas en las que he estructurado mi programación se han mantenido: seguir representado zarzuela (porque hay un público que la ha vivido mucho y la necesita); luego la recuperación de nuestro patrimonio, que tiene cantidad de obras que no se conocen; y la tercera pata, que es dedicarnos a la gente joven.

SHANGAY ⇒ Esto último parece que te hace especial ilusión…
DANIEL BIANCO ⇒ El Proyecto Zarza es muy necesario. Esto es un teatro público, y tenemos por ello la obligación de abrir los ojos, los oídos, pues precisamente al público, que es my variado. Y cada vez más. Eso es lo bueno. No hay que hacer solo lo que al director de un teatro le guste. Los chavales tienen que conocer nuestra música, que es nuestro patrimonio. Ya vamos por el quinto título, que estrenamos el 26 de febrero: Amores en zarza. Y hemos logrado que la misma gente que va a los castings de los musicales de la Gran Vía venga a los nuestros. Han descubierto que la música de la zarzuela es popular. Nuestro género ha tenido siempre, tiene y tendrá, un contacto directo con el alma, con la gente. Por otro lado, las tragedias griegas nunca fueron cantadas en la zarzuela, siempre terminan con un esbozo de sonrisa. Uno sale alegre, y eso me parece fundamental. Dirigirnos a la gente joven ha servido para algo muy importante: la mayor parte del público de La casa de Bernarda Alba –un estreno de una ópera contemporánea– fue joven. Eso lo podemos saber por el uso que hubo en esas funciones de la Tarjeta Joven, no es algo que me esté inventando. Está comprobado. Creo que esto es lo importante. Por eso en los conciertos hemos tenido a artistas como Martirio, Marta Sánchez, Rosana, Rodrigo Cuevas… Es fundamental que la gente entre y vea lo que se hace en el Teatro de La Zarzuela, una temporada plural para todas y para todos.

Daniel Bianco, director del Teatro de La Zarzuela de Madrid. [Fotos: Miguel Ángel Fernández]

SHANGAY ⇒ Parece que este Proyecto Zarza ha calado entre el público, y no solo el joven…
DANIEL BIANCO ⇒ Sin duda. Justo anoche estuve mirando en YouTube y las visualizaciones están entre veinticinco o treinta y cinco mil cada una. Por ejemplo, de La verbena de la Paloma o Agua, azúcarillos y aguardiente, que ya las superó. Es una cosa que empieza a crecer. De todos los chavales que han pasado por esas funciones, diez de ellos han dado el salto a ‘zarzuelas grandes’, programadas dentro de la temporada. Esto empieza a funcionar. Sirve de cantera. La primera vez que hicimos las audiciones (a las que aproximadamente se presentan doscientas personas para menos de viente papeles), todos cantaban en un inglés perfecto. En ellas tienen que interpretar algo de una comedia musical y una romanza de una zarzuela. La primera parte era perfecta, pero cuando llegaba el momento de la romanza, preguntaban cómo quería que lo cantaran… Para ellos, ‘cantarlo como teatro musical español’ era ponerse en jarras. Eso hoy día ya no ocurre en las audiciones. Y luego todos comentan eso de que ya han escuchado esa música alguna vez… Es curiosa su reacción cuando les digo que en todas las primeras películas de Almodóvar sale música de zarzuela, porque no se han dado cuenta. El problema es que durante muchos años este ha sido un género que ha estado muy maltratado. Ese ‘señor’ que estaba en el Gobierno, bueno que no era Gobierno, sino una dictadura… Es que a ese ‘señor’ no le gustaban ni las marchas militares.

SHANGAY ⇒ El tema de las recuperaciones de nuestro patrimonio lírico te motiva especialmente…
DANIEL BIANCO ⇒ Es que hemos tenido varias en las que he pensado “nadie que esté vivo ahora las ha visto o escuchado”. Esto es muy emocionante.

SHANGAY ⇒ Antes hablabas de los conciertos, y tenemos que recordar el momentazo Marta Sánchez que tanto dio que hablar…
DANIEL BIANCO ⇒ Sí, [risas, recordando los titulares que recorrieron las portadas tras poner letra al Himno nacional] fue momentazo. Cuando presenté a la prensa el concierto dije lo que realmente pienso: creo que es la voz más importante de la música pop que ha dado este país. Lo creo sinceramente. Me parece que una señora que ha hecho un concierto de veinticinco canciones seguidas a piano, ella sola… Vamos, ¡de quitarse el sombrero! Ya me gustaría que volviera. Por aquí, con esta entrevista en Shangay, la invito de nuevo…

SHANGAY ⇒ Ahora, con la pandemia, la pasión de los patios de butacas ha cambiado…
DANIEL BIANCO ⇒ El coronavirus nos ha cambiado la vida a todos. Ya no nos podemos ni abrazar, ni besar. Tenemos que hablar con estas mascarillas que nos tapan la boca. Pero también es verdad que nada a través de la historia ha podido con el teatro, porque el público necesita del teatro. Porque el teatro es un acto de generosidad. Es un lugar al tú vas a que alguien te cuenten una historia que, seguramente, tú ya sabes que es mentira. Pero te la crees. Esa historia, al final, es un espejo. ¿Qué pasa en estos momentos de coronavirus? Pues que los teatros son seguros. Esto es real, y hay datos que lo demuestran. Es muy difícil trabajar con la pandemia. Pero en el teatro, de lo único que te puedes contagiar es de ilusión, nada más. Y en el de La Zarzuela, más aún. No hay manera de contagiarse de otra cosa. Estás con la mascarilla, sentado. Y si te contagias de ilusión y de alegría, es lo mejor que te puede pasar.

Los teatros son sitios seguros en los que se cumplen todas las medidas sanitarias para evitar contagios: “Esto es algo que es real, y hay datos que lo demuestran”, nos dice Bianco.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo has logrado mantener la temporada sin hacer grandes cambios en este nuevo escenario social?
DANIEL BIANCO ⇒ Hemos tenido mucho trabajo, pero todos queríamos conseguir que no se cancelase nada, sino que, en todo caso, que se pueda adaptar o posponer. Eso es gracias a todos los artistas y a todo el mundo que se ha comprometido. Luisa Fernanda, por ejemplo, se tuvo que retrasar un año y medio [estaba programada para la temporada anterior, en pleno confinamiento] y justo en plenos ensayos tuvimos que parar una semana por Filomena. Por la nieve no podían ni llegar los camiones. Finalmente, levantamos el telón en 19 días, por el empeño y el amor de todos los artistas. Resumen: la pandemia no podrá con el teatro.

SHANGAY ⇒ Eres un creador teatral, escenógrafo y director que te pasaste al otro lado del río, al de la gestión, y llevas ya seis años al frente del Teatro de La Zarzuela… ¿Cuál es el balance?
DANIEL BIANCO ⇒ Siempre he tenido esta doble vida. He estado un poco en la gestión, en la parte de producción. ¿El balance que hago? Cuando llegué, lo primero que me dije fue que estaría el tiempo que tuviera que estar, pero que si en algún momento dejaba de ser feliz, me iría. Aún hoy sigo siendo feliz. Me gusta. Ser un creador me ayuda, porque comprendo perfectamente a quien está del otro lado de la mesa. No soy una persona competitiva. Además, una cosa fundamental: no he venido a hacer una carrera, que ya la tengo, estoy más de retirada que de entrada. Lo que me gusta es este servicio, generoso, hacia el teatro, porque creo profundamente en la zarzuela.

SHANGAY ⇒ Los puestos oficiales, como ser director de un teatro nacional, tienen fecha de caducidad. ¿Cómo te gustaría que se recordara tu etapa?
DANIEL BIANCO ⇒ El 1 de noviembre de 2023 yo dejo el teatro, que es cuando termina mi periodo de ocho años. Los teatros son más importantes que las personas, y en mi caso estoy dirigiendo uno que tiene 165 años de historia, y uno de sus directores fue Barbieri… Me gusta que los teatros sean un poco como las catedrales: tienen una parte que es románica, otra gótica; es decir, se han ido construyendo. Eso es lo que me gusta. ¿Dejar un legado? Pues no lo sé. Sí que sé que le dedico todo mi tiempo y, sobre todo, hago lo que sé hacer, que es teatro. Y me gustaría que no se perdiera el amor y la continuidad y el apoyo al teatro lírico español.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué no hay conexión entre la creación contemporánea musical y el público? En otras disciplinas artísticas, pintura, escultura, arquitectura o literatura no ocurre. 
DANIEL BIANCO ⇒ En todas las artes, incluso en la pintura abstracta, te logras conectar. En la música…, estoy totalmente de acuerdo con esa reflexión. En muchos de los casos, la música contemporánea, cuando hablamos de ópera o de teatro musical, ha alejado al espectador… ¿Pero por qué lo aleja? Porque no habla con él. Si ya cantar, hacer una ópera, es algo ficticio… Nadie que se esté muriendo canta, y ya, en su último respiro, vuelve a cantar un aria; es una convención que hemos hecho. Pero si no te llega musicalmente, porque lo que tienes son sonidos ambientales… Cuando la línea de canto no existe, o no es natural, a mí lo que me provoca es distancia. Por eso me gusta el ejemplo de La casa de Bernarda Alba, una ópera contemporánea cuyo texto de Lorca está perfectamente puesto con todas sus palabras, y musicalmente es ‘cantable’. Y eso es lo que me parece fundamental. Lo otro –y esto lo digo con todo el respeto a muchos compositores o directores– es una sucesión de sonidos que a mí no me provoca nada.

SHANGAY ⇒ Este divorcio tan marcado entre nueva creación y el público no ha existido nunca a lo largo de la historia…
DANIEL BIANCO ⇒ Hay un distanciamiento que no pasa con otras disciplinas. Yo no soy una persona experta en pintura, me gusta mucho, sin más. Y no soy ‘adicto’ a la pintura abstracta, pero veo que con ella no hay una distancia entre el cuadro y yo. Con la música lo hay, porque me molesta a los oídos. Podrá cualquiera decir que es incultura, pero es real que existe. Por ejemplo, en el Teatro de La Zarzuela hemos hecho un concurso, y ha ganado un joven que se llama Jorge Ferrando. Ha creado una obra que vamos a llamar ‘teatro lírico musical’, porque no quiero catalogarla en nada. Musicalmente, es muy cantable. Y fíjate, cuando le propones una obra contemporánea a un artista, lo primero que te pregunta es si es ‘de cantar’ o no es ‘de cantar’… Si ocurre esto es porque, realmente, hay una desconexión.

SHANGAY ⇒ Pregunta envenenada: ¿El teatro musical es la zarzuela de la última mitad del siglo XX y del siglo XXI? Porque ese sí que es un género que conecta con el público…
DANIEL BIANCO ⇒ Sí que creo que puede serlo. Pero eso no quiere decir que la zarzuela no se tenga que seguir representado. En este país, en los años cincuenta, el maestro Guerrero y el maestro Alonso hicieron cantidad de comedias musicales españolas. Y en una época muy complicada de España. Estas eran mucho más modernas de lo que son las de hoy, porque ‘calentaban’ el cuerpo y el corazón de la gente en una época muy triste. Esas obran existen. No es lo mismo la comedia musical americana que la española. Amores en zarza, nuestro próximo espectáculo, son quince canciones de diferentes zarzuelas cantadas todas en una historia que ha creado Nando López. Un libreto de diversos amores o diversas maneras de vivir al amor que tienen los jóvenes. Sin miedos, sin prejuicios, porque en Amores en zarza hay todo tipo de amores y reflejan la realidad LGTBI de hoy. Pero sí, pienso que sí, que la comedia musical puede ocupar ese espacio. Pero también creo que la zarzuela necesita una revisión, unos nuevos ojos. Incluso aunque uno se equivoque, como ha pasado en la ópera… Hay una manera diferente de contarlas. Hay cantidad de actrices y actores que hace unos años eran grandiosos, pero que hoy no podríamos soportar. Ha cambiado la manera de expresarse, de hablar, de hacer teatro. Eso también tiene que estar en la zarzuela. La diferencia es que con la ópera, si uno busca en YouTube una Traviata, tiene desde una de París en la que, en el segundo acto, Violetta está ordeñando una vaca, hasta una de Sídney u otra de Perú. Pero también una de Zeffirelli de la Arena de Verona. Es decir, ves miles posibilidades de Traviata. Si entras y buscas una zarzuela, encuentras muy poca cosa. Porque al final, la zarzuela se hace en el Teatro de La Zarzuela, que es único en el mundo. Y eso es maravilloso, pensar que tenemos un teatro público que hace producciones de zarzuela. Pero hay que renovarla.

Además de director del Teatro de La Zarzuela, puesto en el que estará hasta noviembre de 2023, Daniel Bianco es escenógrafo y director teatral, con una amplia carrera en teatros de todo el mundo.

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