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03/12/2022

Iván Martín nos invita a descubrir Sídney, que albergará el WorldPride 2023

27 octubre, 2022
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Este madrileño se mudó a Sídney hace tres años con la intención de aprender inglés, y la ciudad australiana acabó enamorándole.

Su clima, la naturaleza, la diversidad que se vive en sus calles... son algunas de las razones que le llevaron a crear su nuevo hogar al otro lado del mundo.

Cerca de 24 horas son las que se tardan en volar de Madrid a Sídney. Un viaje que, a priori, puede resultar pesado, pero que “merece mucho la pena porque Australia tiene auténticas maravillas”, nos explica Iván Martín.

Y lo dice con total conocimiento de causa, porque él tomó un vuelo como ese hace tres años y ha hecho de Sídney su casa. “Soy profesor de educación física, cuando acabé la carrera en España no hablaba ni tres palabras en inglés y necesitaba el idioma porque hay muchos colegios bilingües, así que decidí venir para ver qué pasaba. La gente me preguntaba por qué elegía Sídney y no Inglaterra, y fue por el clima básicamente”, nos explica.

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Iván frente a la Ópera de Sídney

Según nos ha contado, el buen tiempo no es lo único que le motiva a vivir en la ciudad más grande y poblada del continente: “Los sueldos aquí son descomunales en comparación con España, y la vida es igual de cara. Estoy trabajando en una tienda de ropa por las mañanas, y por la noche como coctelero y en una discoteca, y gano a la hora tres veces más de lo que ganaría en Madrid”.

Una de las mayores curiosidades de Australia es poder vivir la Navidad en pleno verano.

Bondi Beach y Manly Beach son las playas más famosas de Sídney; esta última es ideal para practicar surf.

Este fue uno de los factores que le ayudaron a adaptarse al estilo de vida australiano. “Es diferente a nuestro país porque nosotros somos más sociales, hacemos más vida fuera de casa. Aquí está todo muy controlado, los bares cierran antes, existe una ley para regular el consumo de alcohol con limitaciones en bares… Ese tipo de cosas. Pero la calidad de vida es mejor, ganas más dinero, vives al lado de la playa…”, nos cuenta Iván. “Cuando llegué no me costó encontrar trabajo ni amigos, a Sídney viene gente de todo el mundo, y es fácil dar con las personas que van a ser como tu familia aquí”.

A unos 100km de Sídney se encuentra este “paraíso para los amantes del senderismo o el trekking” –como cuenta Iván– que, de lejos, se ve con un característico tono azul.

Siempre que puede, Iván no duda en escaparse para disfrutar de algunas de las mejores playas de Sídney.

Imaginamos que será con esos amigos con los que suele salir de noche por alguno de los locales LGTBIQ+ de la ciudad. “Oxford Street es donde se encuentran la mayoría de bares de ambiente, como el Chueca de la ciudad. La impresión que me da es que aquí son mucho más abiertos. Puedes ver a un señor con bigote, falda y tacones por la calle y nadie se da la vuelta para mirarle. Cada uno vive como quiere y hay más respeto. Yo trabajo en una empresa de restauración y tengo muchísimos compañeros trans, es algo súper natural, y en España no veo la situación así”, nos explica. “Creo que aquí la educación de los niños es bastante distinta, es otro mundo”.

Si viajas a Sídney en febrero, no te puedes perder el increíble Pride de la ciudad. “Aquí lo vive todo el mundo, se prepara durante todo un año”, explica Iván, que nunca se lo pierde.

Ese aire de libertad se potencia durante la celebración del Sydney Gay and Lesbian Mardi Gras, el popular carnaval de la ciudad que se celebra cada febrero y que se ha convertido en el Pride más importante de Oceanía.

Más allá del Pride, Sídney ofrece una gran oferta de ocio orientada al colectivo LGTBIQ+, prueba de ello son todos los locales de Oxford Street.

Iván valora mucho la libertad y el respeto que prima en Sídney, no solo durante el Mardi Gras sino durante todo el año. Que cada uno viva y vista como quiera.

“Es una fiesta que se vive muchísimo. El Orgullo de Madrid es más grande, pero el Mardi Gras está como más integrado culturalmente. Todo el mundo lo vive y se disfraza, hasta las señoras mayores. Están todo el año preparándolo, ¡y se celebra casi todo un mes!”, cuenta Martín. “Los bares y discotecas se decoran, las empresas invierten mucho en publicidad, Correos pinta los buzones con la bandera arcoíris, los equipos de rugby sacan la bandera… Es otro rollo”.

Si es así de manera normal, no podemos imaginar cómo se vivirá en 2023, cuando Sídney albergue el WorldPride del 17 de febrero al 5 de marzo. “Ya han anunciado que habrá muchas más fiestas, y creo que harán el desfile de las carrozas en el famoso puente de Sídney, que es algo que nunca se ha hecho”.

Un evento internacional que, por supuesto, Iván no se piensa perder, y al que nos invita porque, de momento, no piensa en volver a Madrid. “Es que ser feliz aquí es muy fácil”.

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