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27/01/2023

Lola Índigo: “No sé por qué se da por hecho que todas las artistas femeninas son heterosexuales”

9 diciembre, 2022

Lola Índigo es una workaholic confesa, y lo ha vuelto a demostrar en un 2022 en que no ha parado. Repasamos con ella este año tan increíble en su carrera.

Aunque no ha parado, Lola Índigo asegura que ha hecho todo lo posible para encontrar tiempo para sí misma y no dejarse atrapar de manera irremediable por el trabajo.

“Ha sido un año de aprender y ordenar”, asegura. Y de aprovechar para ir preparando nuevo álbum, El Dragón, que verá la luz en 2023.

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“Cuando te enfrentas a un tercer disco, el nivel de exigencia lo tienes arribísima, sobre todo conmigo misma”, afirma. “A mi equipo le digo ‘esto ya lo hemos hecho’ una y otra vez. Por eso me he esforzado por ordenar todo, y también priorizar, tanto a nivel profesional como personal”. Ha tenido muy claro durante todo 2022 que tenía que estar bien por dentro para poder enfrentarse a todos los retos que le ha traído este año.

“Antes de aislarme en plan diva, me retiro. Intento delegar y no me sale”

Como han sido La Niña Tour –galardonado con el premio al mejor directo en Los 40 Music Awards– y el estreno del documental biográfico de mismo título que su segundo álbum, dirigido por Manu Montejo. “Veníamos de una época muy tranquila, la pandémica, que me pilló con apenas un año de carrera desarrollada después de OT”, recuerda, “y todavía me estoy aclimatando”.

El hecho de tener que priorizar en su vida ha tenido que ver con que ha vivido momentos complicados. “Los ha habido críticos, de mucho estrés, y de tener que cuidar mucho a mi círculo cercano. Soy superabierta, siempre lo cuento todo, y odiaría ser una de esas artistas que se vuelven distantes y hablan solo de lo profesional. Prefiero que la gente me conozca”. Y necesita sentirse siempre arropada por los suyos. “Mi salud mental es lo más importante, y este año he bajado a Granada a estar con mi familia más que nunca en mi corta carrera”, confiesa. “Lo necesitaba muchísimo en esta época de descubrimiento. Tengo muy claro que quiero ofrecer cosas nuevas”.

En lo personal, Lola Índigo asegura que este año se ha dado cuenta de que la imagen que proyecta no se corresponde a veces con lo que siente. “Siempre me he creído muy fuerte, y me he dado cuenta de que no lo soy tanto. Soy una persona muy sensible también, y por eso necesito tener a mi alrededor personas de absoluta confianza”.

Con el conocimiento que tiene ya de la industria, no le cuesta nada identificar a aquellos que se le acercan con un interés, por mínimo que sea. “Solo quiero cerca a quienes me quieren de verdad. Porque siempre voy a corazón abierto, y te ves como en Matrix, esquivando balas todo el rato”. Se fue curtiendo en la etapa en que trabajó en China como bailarina y cantante, hace una década. “El chantaje y la extorsión en el trabajo estaban a la orden del día, así que cuando ahora veo algún tipo de manipulación la reconozco enseguida”.

Frente a ese lado oscuro, ha habido momentos muy luminosos en estos meses, que ha vivido gracias su gira y también para el anuncio de la siguiente, que arrancará en mayo en el WiZink de Madrid y en el Palau Sant Jordi de Barcelona. “Fue sacar las primeras entradas y se agotaron todas, no dejamos de poner nuevas a la venta. Y no paramos de trabajar en el show, en el que queremos hacer cosas muy locas, y hemos llamado para ello a gente experta en crearlas”, avanza. “Además, vamos a cambiar la producción en muchos de los temas que la gente considera ya clásicos de Lola Índigo (aunque solo tengan cinco años), para adaptarlos al sonido del álbum”.

No duda al nombrar lo más especial de la gira de 2022. “Me quedo con el equipo. Todos estábamos a una; yo, la primera: me he puesto a hacerle palmas, rollo cheerleader, a los montadores muchas veces”. Porque tiene muy claro lo que no quiere ser nunca. “Antes de aislarme en plan diva, me retiro. Es que intento delegar y no me sale”. Y está encantada de ayudar siempre que puede a quien tiene alrededor. “Lola Índigo se ha convertido en una cadena que llega a otros proyectos, porque todo el mundo sabe quién hace qué. La visibilidad del equipo es real, y tanto bailarinas como técnicos han conseguido trabajos chulos a raíz del nuestro”.

Que Lola Índigo rara vez es capaz de delegar quedó claro en el documental sobre su vida, La Niña, estrenado también este año, en donde se ha abierto como nunca. “La primera vez que lo vi me puse a llorar antes de que empezara. Me daba miedo ver algo de mí que no me gustara”. Lo dice por una cuestión en concreto. “Muchas mujeres en esta industria tenemos el miedo de que se confunda nuestra determinación y decisión con arrogancia o mal carácter”, confiesa. “Al final, un hombre líder es un genio, y una mujer líder es una mandona con mala follá. Respiró cuando terminó la proyección: “Me vi líder”.

Asegura que si en algún momento alguien le tiene que decir que algo no lo ha hecho bien, lo encaja bien: “Al doscientos por cien. Aunque, seguramente, antes de que me lo digan ya soy consciente yo y estoy mal. Si es que hasta cuando grabo algo para TikTok y me equivoco me enfado. Antes de que venga Juan [Montero, su coreógrafo y amigo] a decírmelo, ya estoy negra”.

En el documental habla por primera vez extensamente sobre los trastornos alimentarios que sufrió cuando vivió en China, ante la presión que sintió por adelgazar y encajar en un canon. Cuenta que no le dolió tener que verbalizar esa historia, “porque es una realidad con la que convivo. Siempre te queda ahí un bichito, porque todos somos inseguros, me parece normal”.

“A pesar de mis inseguridades, me quiero un montón”

Recuerda que hace muy poco vivió un momento complicado por culpa de un comentario en redes. “A raíz de mi actuación en Los 40 Music Awards, tuve la mala suerte de leer un comentario que decía: ‘Ella, que tanto defiende el body positive, ahora se ha adelgazado otra vez”. No le sentó bien. “A lo mejor he tenido un problema personal del que no tienes ni idea… Es que no tenemos que estar siempre comentando sobre los cuerpos de otras personas. Porque otra vez leí: ‘¿Cómo puede tener un cuerpo tan flácido siendo bailarina?’. En fin, lo importante es celebrar la diversidad. Y por suerte, a pesar de mis inseguridades, me quiero un montón”.

Su defensa de la diversidad sexual también es indiscutible. No han sido pocas las veces este año en que, cuando le han preguntado por algún posible novio, no ha dudado en quejarse de que no le preguntan si quizá pueda ser una mujer con quien estuviera. “Mira, por hablar, hace nada, de repente, me relacionaron con una mujer”, dice entre risas. “Aunque es verdad que, en términos generales, se da por hecho que las artistas pop son heterosexuales, no sé por qué. Tampoco es que todas seamos bi. Ahora se ha generado debate porque parece que todas lo sean…”.

Lola Índigo lo es, y le vienen a la memoria los momentos en que fue consciente de ello. “De muy pequeña me atraían las mujeres que veía en la tele, sabía que me gustaban. No sabía qué significaba eso, pero tampoco lo ocultaba. Normalicé pronto decirle a una mujer que era guapa, de una manera natural, y algunas veces sentían que les estaba tirando la caña, cuando no necesariamente era así”. A los diecisiete se planteó liarse con una tía. “Entonces fue cuando encontré un sentido y un nombre para todo lo que sentía”.

Este ha sido también el año en que Lola Índigo ha reforzado más que nunca sus crecientes lazos con Latinoamérica, y no puede estar más contenta de comprobar cómo impacta cada vez más países con su música. “Argentina, por ejemplo, la siento ya bastante casa. Hemos hecho familia allí, y me acogen con mucho amor”.

Ahora ha comenzado también a abrirse hueco en Chile. “La sensación ha sido similar. Grabar Casaparlante [con un concepto similar al de Colors, aunque rodado en un club] fue impresionante. El sitio estaba lleno de fans que cantaban las canciones, hasta el punto de que sus voces se colaban por el micro. Es una propuesta con mucho impacto en la comunidad urbana allí”.

Ahora inaugura el año de El Dragón. Da la sensación de que ni ha respirado en la transición de un proyecto a otro, aunque ella no lo siente así. “Hace mucho que tenía esta idea. De hecho, los fans revisan mis redes y encuentran easter eggs de dragones que había ido dejando”, dice orgullosa. Las solteras y Discoteka –con María Becerra– han inaugurado esa era cuyo sonido define Mimi como “más oscuro y club. Se viene una etapa en cuanto a producción más experimental para mí. He estado investigando, buscando sonidos, y siento que los proyectos se han solapado de una manera natural”.

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