Metrika está en su prime, con más ganas que nunca de comerse el mundo. A sus 22 años, acaba de comenzar nueva etapa profesional, recién fichada por una multinacional, con nuevo EP, Jane Doe in the Dreamhouse, con nuevas fiestas recién estrenadas, su Vampirina Club, y mil y una ideas en la cabeza. Algunas de las cuales suelta antes de comenzar la entrevista, aunque no se pueden compartir aquí.

Se ríe cuando para de soltarlas, confiando en que no caigan en saco roto, porque piensa pelear por ellas. «Es que he ganado un montón de confianza desde que tengo un equipo detrás que cree en mí», dice sonriente. Cuando Toto de loca –una de las canciones de 2025– lo estaba petando, Metrika vivió uno de us momentos más oscuros: «Pasé mucha hambre el verano pasado, real, aunque sabía que sería algo temporal. Tenía que superar una serie de trámites para llegar donde estoy ahora, así que, al final, todo bien. Me quiero comer el mundo».
SHANGAY ⇒ ¿Tan a tope estás?
METRIKA ⇒ Sí. Quiero hacer de todo, quiero aprender de todo: me voy a convertir en la reina del instrusismo laboral. Me voy a poner las pilas con el baile, por ejemplo. Bueno, ya bailé break en su día, y ragga, aunque durante muy poco tiempo. Después de ocho añitos, quiero retomarlo y trabajarme coreografías, aunque con calma, que tampoco creo que me dé el pulmón… Pero sí, me quiero currar mucho más las puestas en escena. Que las bailarinas tengan muchísimo protagonismo… pero que se note que hemos ensayado juntas [risas].
«Me voy a convertir en la reina del instrusismo laboral»
SHANGAY ⇒ Ahora también eres DJ…
METRIKA ⇒ Sigo aprendiendo obviamente, porque solo llevo pinchando desde agosto, superpoco. Pero es algo que me encanta, y que se me da superbién. De hecho, en muchas sesiones ha habido gente que pensaba que las llevaba pregrabadas, cabrones.
SHANGAY ⇒ Normal que estés pletórica…
METRIKA ⇒ Al final, tío, el dinero ahora mismo lo es todo, por suerte o por desgracia. Te abre las puertas a todo lo que quieras hacer. Eso es lo importante para mí; no tenerlo, sino poder utilizarlo para mis proyectos. Y ver que puedo sacar adelante las cosas que pienso me anima, claro.
SHANGAY ⇒ ¿Se te está subiendo el éxito a la cabeza?
METRIKA ⇒ No, no. Tengo los pies más en la tierra que nunca, te lo juro. Incluso intento ser más cercana con la gente, contestarles todo lo que puedo en redes… Y aunque a veces pueden llegar a ser muy intrusivos, nunca digo que no a una foto. Tiene que ver con que me permito hacer todo lo que me venga bien a nivel de salud mental, y que mantengo a mis amigas de siempre. Me gusta moverme en un ambiente muy familiar, y estar siempre con mis niñas y mis niños.
SHANGAY ⇒ ¿Te permites desfasar?
METRIKA ⇒ ¡Una putísima barbaridad! [risas].

SHANGAY ⇒ A quienes dicen que te has vendido por haber fichado con una multi, ¿qué les respondes?
METRIKA ⇒ Entiendo que la gente siempre quiere sentir las cosas como suyas. Porque si yo hubiera estado siguiendo a una artista que en principio era de nicho, y viera que las cayetanas que antes la odiaban ahora la aman, me daría mucho coraje. Pero tengo que mirar por mí, y si quiero que mi proyecto vaya adelante, hay pasos que tengo que dar. Voy a reconocer una cosa: me gusta ver ahora a ‘onvres’ a mis conciertos; esos dikitrones que vienen con su grupo de amigos. Me hace sentir que valoran mi música, y que hasta les mola que me cague en sus muertos [risas]. Porque no voy matando hombres por la calle, no soy Harley Quinn. Pero me río pila de ellos, y me gusta que se lo tomen a bien.
SHANGAY ⇒ ¿Tú crees que se enteran de que te ríes de los tíos heterobásicos en tus canciones?
METRIKA ⇒ Los dikis de los que te hablo, que son más modernitos, quizá se pintaban las uñas de negro allá por 2015 y escuchaban a Lil Peep, creo que sí. No te hablo de gymbros o criptobros… Lo que está claro es que para mí lo son todo mis niñas y mis gais. Por eso puse un tuit hace poco en que escribí: «Están empezando a venir dikis a mis conciertos. No nos vamos a fiar hasta que no den una señal». En plan, vamos a estar de momento un poco desconfiadas [risas]. Otra cosa sería que vinieran tres mil fachas a un concierto mío, porque esos me comen el coño por debajo.
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SHANGAY ⇒ Sin embargo, actuaste para muchos de esos fachas en la polémica entrega de los Army Awards, y muchos de tus fans se sintieron traicionados…
METRIKA ⇒ Pues creo que si llamaran a más artistas como yo a ese tipo de eventos, no irían tantos fachas. ¿Tenemos que dejar de ir a según qué sitios artistas como yo que cantamos para maricones y defendemos para las niñas un lugar de empoderamiento para la mujer? Siento que ocupar esos espacios puede servir para amedrentarlos un poco. Me decían «no vas a convertir a ningún nazi en persona de izquierdas por cantar Toto de loca«. Ya, pero les voy a hacer sentir incómodos, y ese punto me mola. Para mí es perfecto actuar en un Orgullo, un espacio superseguro, y en otro en el que voy a ganar un dineral por actuar veinte minutos y puedo molestar a los fachas que van, y que me miran mal, como pasó allí. Todo perfecto.
«Para mí lo son todo mis niñas y mis gais, no los gimbros y los criptobros»
SHANGAY ⇒ Igual pasa que, si se sabe que estás con un tío, hay quien dice que el icono bisexual se les ha caído…
METRIKA ⇒ Siempre pasa igual. Y es que las bisexuales estamos con tíos y con tías, joder [risas]. Si estuviera solo con tías me dirían que debería identificarme como lesbiana. Oye, he tenido la mala suerte de que las tías que me han molado han sido o heteros o bisexuales muy guarras y no podía estar con ellas porque no era recíproco, ¿sabes? Yo me enamoro de la persona, y me da igual que sea cis o trans, o maricón. He tenido etapas en las que he estado muy confundida, y tengo derecho a dudar las veces que me salga del coño. Igual que a día de hoy me da igual si me tratas en femenino o en masculino; soy muy performática, y me da igual.
SHANGAY ⇒ Tras tu Metriología, en que te mostrabas más oscura, ahora tienes tu etapa bimbo rosa…
METRIKA ⇒ Cien por cien. Soy muy cambiante en todos los sentidos. Tras dos años con la Metriología de los cojones acabé hasta la polla del rojo y el negro [risas]. El rosa siempre ha sido mi color favorito, pero hubo momentos en que lo rechazaba porque rechazaba la feminidad clásica. Ahora la estoy abrazando: porque esa feminidad supercapitalista y de chicas bimbo tontas me sirve para ironizar sobre ella. Rollo «chicas, nos ponemos unas mascarillas y sacrificamos una virgen». Como si protagonizara una película mala americana de risa, rollo Scary Movie [risas]. Y hago la música que me gustaría escuchar, como siempre; si ahora apuesto más por el reguetón que por el trap es porque es el estilo que más escucho en este momento. Y juntar una estética superdemoniaca con todo tan rosita me parece que es aún más creepy y bacano.
«He tenido la mala suerte de que las tías que me han molado han sido o heteros o bisexuales muy guarras»
SHANGAY ⇒ Creepy fue la agresión tránsfoba que sufrió Marcda, una de tus bailarinas, antes de uno de tus conciertos en Burgos, encima, en plenas fechas del Orgullo…
METRIKA ⇒ No entiendo en qué les afecta a esos fachas que mis bailarinas sean trannies… En el fondo, es que creo que les gustan y como se odian a sí mismos por ello, las atacan. Aquello fue muy feo, y me supo muy mal cómo lo vivió Marcda [@maarcda]. Lo que tengo que claro es que pienso seguir actuando con mis muñecas, porque me encantan. Es flipante lo superelástica que es Marcda; fue la primera bailarina que elegí a dedo. Ahí fue cuando pensé «si todas las trannies son así de increíbles, es lo que quiero». Después llego la Loy [@loygihee] que, además de bailar increíble, también tiene una calidad humana impresionante. Son perfectas, básicamente. Ahora hemos metido también a dos bailarines, Iker [@uteakira] y Dioni [@dionixgilda], otros dos perfectos, y que también son de la comunidad. Con los cuatro estamos preparando el nuevo show que estrenaremos en marzo.

SHANGAY ⇒ ¿Qué le dirías a la Thais más jovencita ahora que puedes presumir de tener un hit como Toto de loca o una colaboración con Yung Beef?
METRIKA ⇒ Que menos mal que hice todo lo que hice, y que no me importó que se rieran de mí. Ahora que voy a crear una S.L. (porque no voy a traficar con pisos), cuando pedí el nombre para el registro y vi el documento fue como «buah, gracias Metrika de 13 años por haber empezado a rapear». Por eso me siento tan feliz y tan llena, y no dejo que el ego me coma.
«A veces me da por quitarme mérito, cuando mi universo lo he creado yo»
SHANGAY ⇒ Entonces, ¿Metrika no se está comiendo a Thais?
METRIKA ⇒ Más bien al revés [risas]. De hecho, a veces, antes de actuar, tengo que decirme «céntrate, que no estás en tu casa, sé más Metrika». Como estoy en un momento tan bonito a nivel personal, a veces me pasa en los conciertos, que pienso «lo que me apetece es darles besos a todas mis niñas, no actuar como Metrika» [risas].
SHANGAY ⇒ ¿Te preocupa que la música que se viene este año (que cuentas que no es poca) no se reciba tan bien?
METRIKA ⇒ Cien por cien; pensarlo me da mucho miedo. Fíjate que haber compuesto El táser de mamá ahora me frustra, porque es mi tema favorito del mundo. Cuando lo terminamos lo vi claro, siento que es lo mejor que hecho en mi vida. Cuando ahora me pongo a escribir, comparo y pienso «buah, hermano, esto no es tan bueno», y me frustro. Es como cuando lo acabas de dejar con tu ex y dices «ninguno es como él» [risas]. Ahora mismo le doy muchísima importancia a la música, y me meto mucha presión. Hasta el punto de que en ocasiones me puede el síndrome del impostor y pienso que mi carrera es una puta mentira y que no valgo para nada. Me da por quitarme mérito, cuando mi universo lo he creado yo y los temas han salido de mí. En fin, que sigue siendo difícil lidiar con mi cabeza [risas].








