Soraya Arnelas está de triple celebración a sus 43 años. Son ya veinte de carrera, acaba de publicar nuevo álbum, Ilúmina, y se prepara para estrenar en Madrid Flashback Show Europa, una aventura que le hace mucha ilusión compartir con el público.
Para un segundo a pensar Soraya y dice: «Sí, veinte añazos ya, qué pronto han pasado… Qué miedo». No le pega nada hacer esa afirmación, pero asegura que es una sensación que le viene a menudo. «Lo tengo porque soy muy disfrutona, y estoy en un momento muy bonito. Mis hijas disfrutan de los abuelos, tenemos salud para poder viajar pero vivimos en un mundo muy convulso, el tiempo se va muy rápido y solo tenemos una vida. ¡Y yo no me quiero ir!», dice riendo. «Me quedan muchísimas cosas por hacer, porque soy una mujer curiosona, vivo todo al máximo».

Fotos: Raúl Rodríguez
Ha llegado a un punto en que ha decidido dejar de contar las fechas muy señaladas: «Mira que he celebrado mucho el veinte aniversario, porque era necesario, hay que darle importancia a ciertas cosas. Pero a partir de ahora voy a ser como las señoras mayores, voy a dejar de contar los años que cumpla y de celebrar según qué cosas. Porque me provoca ansiedad y tener que plantearme metas y luchas que considero innecesarias. A partir de ahora, que venga lo que tenga que venir».
SHANGAY ⇒ ¿Echaste la vista atrás cuando llegó ese veinte aniversario?
SORAYA ⇒ No. Lo celebré, pero ya tenía la mente puesta en nuevos proyectos: una gira, el disco, un musical… En algunos momentos reconozco que siento vértigo cuando pienso en las variantes que no dependen de mí, aunque procuro no hacerlo [risas]. Mejor vivir el momento, que es lo que estoy haciendo ahora. Mira que he sido una virgo de manual, siempre con la agenda en mano, pero ya no.
«Soy disfrutona, y estoy en un momento muy bonito. Por eso me da miedo el paso del tiempo»
SHANGAY ⇒ ¿Cuánto tiempo has invertido en Ilúmina?
SORAYA ⇒ Tres años. Porque me ha servido para celebrar tanto mi carrera como mi momento personal, mi evolución como artista y como mujer. He vuelto a mi sonido electrónico tras un tiempo en que quise hacer otra música que iba con mi momento vital como madre. Ahora que vuelvo a centrar el foco en mí, sentía la necesidad de volver a la electrónica, que es mi terapia. Era algo que me venían pidiendo los fans desde hace mucho, sobre todo los del colectivo. Y siempre dije que lo haría cuando sintiera que era el momento.
SHANGAY ⇒ Pues llegó el momento, cuando así lo has sentido…
SORAYA ⇒ Quienes me conocen bien lo saben: si algo me define es que soy cabezona, y no puedo renegar de ese sentimiento salvaje que tengo dentro. Soy una mujer muy libre, en todos los sentidos. Y me reafirmo así ahora más que nunca. Debemos olvidarnos de las etiquetas, dejar de encasillar a las personas y dejarnos fluir. La libertad es muy necesaria.

SHANGAY ⇒ ¿Te cuesta mantenerla a día de hoy?
SORAYA ⇒ Como profesional no, porque tengo mi sello discográfico. Sacrifiqué seguir en una multinacional, con todo lo que conlleva, incluidos muchos beneficios. Tener el control de mis proyecto, poder grabar duetos con quien quiera, sin estrategias de marketing de por medio, era fundamental para mí. Los tengo con Chenoa, Vega, Jon Secada…, artistas a los que admiro y muchas, mujeres de bandera. Y en el caso de Secada, es que de pequeña tenía una foto suya en una de mis carpetas, imagínate [risas]. El resto, eran de mujeres, admirándolas desde pequeña. Eso me reafirma en lo que soy y me hace celebrar aún más a mis padres, que siempre me dejaron ser y sentir en libertad. Como hago yo ahora con mis hijas.
«Me han puesto trampas personas que confundían la seguridad en mí misma con falta de humildad»
SHANGAY ⇒ ¿Hubo algún momento en esos primeros veinte años de carrera en el que sintieras que habías tocado fondo?
SORAYA ⇒ Me han puesto trampas a lo largo de todo este tiempo para intentar que cayera, para darme lecciones de humildad. Porque había gente que pensaba que no lo era. Confundían la seguridad en mí misma con la falta de humildad. Sé perfectamente de dónde vengo, pero me sobran pantalones, cariño. Tampoco me han puesto tantas trampas, la de «poyeya» y alguna más… Cuando yo venía con toda la ilusión de Operación Triunfo, con ganas de hacer bien mi trabajo y con todo el respeto por mi profesión. Pues veinte años y aquí sigo, cariño. Esas cosas han quedado como anécdotas para que las rían cuatro tontos que pensaban que yo solo era eso… Nunca me puse a su altura.
SHANGAY ⇒ Te has recorrido los pueblos de toda España…
SORAYA ⇒ Con mucho orgullo. Solo pisé estadios en la gira de Operación Triunfo, y no volver a hacerlo no me ha limitado. Soy mujer del pueblo, vengo de uno de cuatro mil habitantes, Valencia de Alcántara. Mi sueño se hizo realidad con OT, y a partir de ese momento mi único objetivo era poder dedicarme a la música. Mi único sueño con 43 años que tengo es poder seguir viviendo de ella. Y a partir de ahora, también ayudar a artistas que empiecen a través de mi sello, apoyar a las próximas estrellas.
SHANGAY ⇒ ¿Qué cuerpo te ha dejado este nuevo álbum?
SORAYA ⇒ La que lo empezó y la que lo terminó no es la misma. Estoy en una búsqueda constante de la luz, y necesitaba encontrar una salida. Porque el proyecto empezó a raíz de haber perdido un bebé y de ser consciente de un cambio generacional. ¿Qué iba a pasar con los de la mía? No me iba a quedar con los brazos cruzados, porque siempre he apostado por evolucionar. La canción Fénix habla de eso.

SHANGAY ⇒ La inclusión en el disco de Sundance, el tema oficial del Maspalomas Pride 2025, supone un nuevo guiño explícito a la comunidad LGTBIQ+…
SORAYA ⇒ Es que yo me considero una más. Guardando obviamente las distancias, porque lo que les ha tocado vivir a muchas personas del colectivo no tiene que ver con mi experiencia, desde pequeña me hicieron sentir diferente. Viviendo en un pueblo, y en otra época, me he sentido muy señalada siempre, y mucha gente lo vivió conmigo. De niña me expresaba y vestía de manera muy diferente a las demás, y se me criticaba. Y me dolía. Si digo, desde el respeto más absoluto, que me siento parte del colectivo es porque yo también he vivido ese odio, las críticas, los rumores, y entiendo muchas de vuestras experiencias tan duras. Claro, a muchas personas del colectivo se las mata por ser y amar diferente, soy plenamente consciente. Lo que tengo claro es que hasta el día que me muera pelearé como una más, y estaré ahí, porque nos unen experiencias emocionales y vitales comunes. Porque si a ti te hacen daño, a mí me duele. A mí se me han caído trabajos por apoyar al colectivo, pero no me importa en absoluto si es lo que hay. En este momento, más que nunca, hay que estar ahí; necesito espacios seguros para mi público y para mí.
«Más que nunca, hay que dejar de encasillar a las personas, dejarnos fluir y crear espacios seguros»
SHANGAY ⇒ Flashback Show Europa va a suponer un nuevo espacio seguro en el que participas…
SORAYA ⇒ Flashback [que se estrena el 12 de marzo] va a ser un sueño, un nuevo concepto. Porque no es un musical, es un concert show. Es una producción que ya ha funcionado en países como Colombia y México, y que ahora llega a España. Invita a disfrutar un viaje a través del tiempo con la música, en que el público no está sentado, y puedes ir con tu pareja o tus amigues a disfrutar, a cantar y a beberte una copa mientras estás en una pista de baile y sobre el escenario sucede una historia que engancha desde el principio. Las protagonistas somos cuatro mariliendres [Nerea Rodríguez, Diana Hoyos, Lorena Calero y la propia Soraya] que visitamos una tienda de vinilos, y el dueño resulta ser Sensillocons [como se conoce en redes a Edgar Caro]. A partir de ahí, comienza ese viaje en el tiempo con el público a través de canciones de los 80, 90 y los dosmiles (¡voy a cantar hasta por Cher!). Con lo que me ha gustado desde el inicio rescatar clásicos, estoy como pez en el aguas [risas].


