En 2019, mientras visitaba la ciudad de Chernóbil, en Ucrania, Fernando de la Puente Alonso conoció a un portugués de 60 años que acababa de terminar su reto de conocer todos los países del mundo. Algo se encendió en su cabeza y se lo propuso: ¿por qué no hacerlo él también? De siempre le había gustado viajar y tenía la oportunidad de poder hacerlo, así que… se puso manos a la obra. Trazó un plan de hacer, al menos, diez países nuevos al año y descubrir así todas y cada una de las culturas del mundo, probar sus platos típicos, conocer a la gente, sus paisajes y la escena más cosmopolita.
Dedicó dos años enteros a viajar sin parar, yendo de un país a otro, y viniendo a España muy de vez en cuando para visitar a la familia. “Es algo que sorprende a mucha gente, siempre me dicen que si no me da miedo o si no echo de menos mi casa, pero la verdad es que es algo que me está enriqueciendo a niveles impensables. Lo que más me interesa de viajar es conocer a la gente, el contacto con personas de diferentes culturas. Muchos de los viajes que he hecho han sido en solitario, porque es la manera de forzarte más a hablar, conocer y perder la vergüenza. He hecho también algunos con mi pareja, y otros, en algunos países políticamente más complicados, en los que tienes que viajar sí o sí con un grupo organizado”, cuenta.

Fernando en Indonesia.
Reconoce que desde muy pequeño ha estado cruzando fronteras, pero desde hace unos pocos años decidió que quería cumplir su sueño de conocer el mundo entero. Ha estado compaginan-do sus viajes con varios trabajos, desde el sector publicitario hasta el inmobiliario, que es al que más tiempo le dedica y el que le permite tener más flexibilidad para seguir recorriendo el globo.
En su cuenta de Instagram @fermallorcamadrid muestra todas sus aventuras como trotamundos. Sus fotos, algunas de las cuales puedes ver en estas páginas, son una pequeña muestra de todas las maravillas que ha podido presenciar en cada uno de sus viajes. Aunque, de todo lo que ha visto y conocido, dice quedarse con una sola cosa: “La humanidad. Da igual adónde vayas, hay un sentimiento de comunidad que nos une a todas las personas y, siempre que lo he necesitado, he recibido ayuda. No importa el país, la cultura, la etnia, la religión… nada. Porque al final, lo que todos buscamos es ser felices y estar en paz”.
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Y quiere dejar constancia de que es en los países más pobres y que están en vías de desarrollo donde este sentimiento de comunidad crece, y que en lugares como Estados Unidos o Europa la gente es mucho más individualista. Es una de las pocas personas que puede decir que ha comido en todos los países del planeta, y lo tiene muy claro: México, Vietnam, Líbano y Perú están en lo más alto de la gastronomía mundial. Al igual que reconoce que Oriente Medio es la zona que más le ha sorprendido, sobre todo por la amabilidad y generosidad de sus gentes. Y si hablamos de amantes, los árabes ocupan el podio junto a los brasileños.
Por supuesto, también ha podido conocer la realidad del colectivo LGTBIQ+ en el mundo. Y aunque reconoce que él nunca ha sufrido ningún tipo de problema, ni discriminación, ha podido ver cómo muchas personas de la comunidad siguen viviendo con represión y en el armario en países donde, incluso, la homosexualidad está prohibida y penada. “Aunque también he descubierto cosas que me han llamado mucho la atención para bien, como lo integradas que están las personas trans en la Oceanía del Pacífico, donde son gente muy respetada y suelen dedicarse al cuidado de las familias. También en la India, donde se reconoce constitucionalmente un tercer sexo. O, por ejemplo, en muchos países africanos está superextendido y es gratuito el uso de la PrEP”.
También ha podido celebrar el Orgullo en muchos lugares del mundo, y ahí sí que lo tiene claro: “Como en Madrid, en ningún lado. Aunque el de São Paulo es también muy grande e impresionante”.
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LOS IMPRESCINDIBES DEL MUNDO
Nuestro viajero nos recomiendo cinco lugares que deberías ver sí o sí alguna vez en la vida:
Tonga:
«Es uno de los pocos lugares donde es legal nadar con ballenas jorobadas en libertad. Esta experiencia se centra en la observación de los cetáceos en su migración al Pacífico Sur».

Rock Islands:
«Este remoto archipiélago del Pacífico tiene un paisaje tan limpio como irreal, con islotes verdes sobre agua turquesa. Sus vistas desde el aire harán que se te salten las lágrimas».

El Salar de Uyuni:
«Es el desierto de sal más grande del mundo y se encuentra en Bolivia. Ofrece una experiencia surrealista de una inmensidad blanca a más de 3600 metros de altitud».

Al-Ula:
«En Arabia Saudí está uno de los destinos más impactantes del mundo árabe. Tiene desierto, formaciones rocosas y, como aliciente, los hombres más atractivos de Oriente Medio».

Mount Hagen Festival:
«En Papúa Nueva Guinea, este festival reúne a numerosas tribus del país en una explosión de cultura, danza y tradición. Una oportunidad para descubrir el país más diverso del mundo».

















