Cierra el Teatro de la Abadía su temporada por todo lo alto, con un ciclo de lo más estimulante llamado Teatro bajo la arena, que llega a su tercera edición, y en el que participa la artista intersex Laura Vila. Del 11 de junio al 3 de julio se podrán ver cuatro propuestas que rompen con los convencionalismos y que trabajan los límites escénicos. Ya sea a través del teatro documental, del teatro de objetos, la música, el vídeo o la danza.
Junto a Hermafroditas a caballo, protagonizada por Laura Vila, se podrán ver Tres pozos (11 y 12 de junio), Para la primavera, nada (18 y 19 de junio) y Thauma (2 y 3 de julio).

Fotos: Nuria Gamiz
Es la primera vez que se verá en Madrid Hermafroditas a caballo o La rebelión del deseo, una propuesta que trae el Colectivo Que No Salga De Aquí, protagonizada por la actriz y activista Laura Vila. Un espectáculo pionero por dar voz a la realidad –o mejor, realidades– intersex.
Su germen nació en un monólogo en 2019, y “en aquel momento había muchísimo desconocimiento e invisibilidad de la intersexualidad”, recuerda. “Había que crear algo de luz y sacar referentes de donde no los había, nos sentíamos un poco huérfanas. Así surgió este espectáculo polifónico, pues visibilizamos en escena no solo mi experiencia, también las de otras personas intersex”.
«La ‘I’ pone en jaque muchos debates que tienen que ver con nuestro deseo o nuestro género»
Con intención no solo de reclamar derechos que se estaban vulnerando, también de celebrar sus identidades. “No siempre tienen las personas intersex fuerza para compartir su proceso de desarmarización”, explica. “Durante mucho tiempo, viví refugiada en el silencio, era lo único que me daba seguridad”. Este proceso artístico ha ido muy ligado, en su caso, al personal: “Hasta hace ocho años, apenas había hablado de mi experiencia intersex con la gente que trabajaba. Compartirla con Raquel Loscos y Víctor Ramírez [coautores y directores de la función, y compañeros de colectivo] sirvió para llegar al final de un camino de años de entrar en el circuito de asociaciones, empoderarme y sentirme preparada para compartir mi experiencia con otras personas”.

Que quizá no hayan reparado en la ‘I’ de LGTBIQ+, aún tan silenciada. ¿Por qué? “Porque la ‘I’ pone en jaque muchos debates que tienen que ver con nuestro deseo o nuestro género”, reflexiona. “En un contexto como el actual, con discursos tan fascistas y también transfóbicos, se nos ataca muchas veces acudiendo a la biología. Pues las personas intersex podemos desmontarla, como el binarismo, que no deja de ser una construcción cultural». Y continúa: «Al final no hay nadie 100% macho ni 100% hembra, ¿no? Porque no existe esa ese patrón que se creó y que dio pie a muchos siglos de división sexual del trabajo, desigualdades… Las características sexuales forman parte de un continuum, de un espectro muy amplio, y no hay ningún genital igual a a otro».
En Hermafroditas a caballo han logrado llegar a un equilibrio entre la ficción, lo autobiográfico, la performance y el humor, que es lo que lo hace un espectáculo tan especial. «Pusimos mucho el foco Raquel, Víctor y yo en utilizar el humor porque tenemos que explicar cosas muy difíciles, muy duras. Traemos el relato a la primera persona, tanto el mío como el de compañeras que están proyectadas en escena, y gracias al humor es más fácil interpelar a las personas que están en el público, y que no necesariamente tienen que ser queer«.

Uno de sus objetivos es la divulgación, por ese desconocimiento que hay de la ‘I’ de intersexualidad, aunque tenían claro que iban a ir más allá. «De ahí que en el título se hable de ‘la rebelión del deseo’. Hemos querido reflexionar sobre cómo se ha construido el deseo de las personas. Porque se nos ha dicho qué cuerpos vamos a desear y cómo… Es interesante que quienes vengan a vernos se hagan preguntas sobre ese tema; porque quienes no vivan en los márgenes, sino en la norma, quizá nunca se lo han planteado, y nunca es tarde para reflexionar sobre ello».


