El pintor británico David Hockney ha fallecido este viernes a los 88 años en Londres, según ha informado su equipo de comunicación. Reconocido por ser una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo, el artista abrió camino al mostrar la realidad de las personas homosexuales con una naturalidad poco habitual en la época (la sociedad de mitad del siglo XX, que por entonces mantenía fuertes prejuicios). De hecho, cuando comenzó a abordar estos temas en su obra, las relaciones entre personas del mismo sexo todavía estaban castigadas por la ley en el Reino Unido, una situación que no cambiaría hasta 1967.

Nacido en Bradford en 1937, Hockney se convirtió en una de las caras más reconocibles del arte pop británico. A partir de ahí, construyó una trayectoria artística excepcional que se prolongó durante más de seis décadas. Lejos de acomodarse en una única fórmula, exploró distintos lenguajes, técnicas y formas de expresión con una marcada personalidad.
Sus trabajos más famosos rompieron con las convenciones de la época. El británico plasmó el amor, el deseo y la intimidad homosexual con una sinceridad insólita para aquellos años. Sus cuadros desafiaron abiertamente las normas sociales dominantes y contribuyeron a dar visibilidad a una realidad que rara vez encontraba espacio en el arte (o en la vida pública). El legado del pintor va más allá de su enorme aportación artística por su importante papel como referente de libertad y expresión personal.

Hockney, todo un icono y referencia
La imagen de David Hockney queda ahora para siempre ligada a la California más luminosa. Sus piscinas, jardines y escenas al aire libre se convirtieron en símbolos de Los Ángeles. Entre sus obras más célebres destacan A Bigger Splash y Portrait of an Artist (Pool With Two Figures), cuadros que hoy forman parte del imaginario cultural del siglo XX y reflejan los profundos cambios sociales, económicos y sexuales que marcaron aquellos años.

Hockney ha inspirado a cientos de personas que han rendido homenaje a su creación en su propia obra. Uno de los más conocidos lo firmó Pedro Almodóvar en La mala educación (2004), donde recreó visualmente Portrait of an Artist (Pool With Two Figures), una muestra más del enorme impacto de su universo creativo en varias generaciones de artistas.


