Los escenarios del mundo llevan años rifándosela, pero Saioa Hernández tiene ahora por delante unos meses en el Teatro Real de Madrid, primero con Verdi y luego con Puccini: este mes de julio estrena Il trovatore, la ópera que cierra la temporada madrileña, y en agosto se mete en los ensayos de Manon Lescaut, la obra que levanta el telón de la nueva temporada.
No es la primera que vez que la soprano madrileña cierra y abre temporada en su ciudad: “Es algo que me hace muchísima ilusión. El Teatro Real es mi casa, y poder terminar una temporada y comenzar la siguiente sobre ese escenario es una gran alegría. Y hacerlo con dos títulos tan importantes, tan diferentes, es un regalo para cualquier cantante. Si se está convirtiendo en una tradición, desde luego es una de las tradiciones más bonitas que podría imaginar”, nos dice.
«Con Luisotti tengo una conexión artística muy especial; estos serán nuestro quinto y sexto título juntos en el Real»
“Además, abrir la temporada con mi debut como Manon Lescaut es un reto apasionante, y tengo la suerte de volver a hacerlo junto a Nicola Luisotti, con quien hay una conexión artística muy especial, por eso me hace especialmente feliz afrontar este nuevo debut de rol a su lado. Estos serán nuestros quinto y sexto título juntos en el Real, y mi segundo debut de rol bajo su batuta en esta casa después de Turandot”, nos asegura feliz.

Saioa Hernández, Leonora en Il trovatore, que se acaba de estrenar en el Teatro Real de Madrid. Foto: Javier del Real.
Acaba de aterrizar en Madrid tras un inmenso éxito en Bilbao, donde arrasó con su Maddalena di Coigny en Andrea Chénier, de Giordano. Sin tiempo de desconexión, se metió en la Leonora de Il trovatore, de Verdi, dos registros muy diferentes: “La verdad es que no me doy mucho margen para aburrirme [risas]. Andrea Chénier ha sido una experiencia maravillosa y muy intensa, y ahora me sumerjo de lleno en el universo de Verdi. Son lenguajes distintos, pero ambos exigen una enorme entrega emocional. Me gusta precisamente eso: sentir que cada personaje me obliga a crecer y a encontrar nuevos colores en la voz y en la interpretación, pero pasar de uno a otro requiere, indudablemente, de unos días de adaptación”.
«Siempre he entendido el amor y la atracción desde la persona; cuanta más diversidad veamos representada, menos tenemos que justificar quiénes somos»
Y esa adaptación dio sus frutos. En el estreno puso todas las cartas boca arriba: su Leonora cautivó y llegó a todos los rincones del Real. Su voz clara, limpia, fue el instrumento perfecto para esa mujer para la que Verdi creó alguna de las páginas más bellas de la ópera. Ya lo dejó claro en el primer acto cuando arrancó los primeros bravos en la sala tras un Tacea la notte placida, los primeros de los muchos que siguieron. Sobre todo tras un cuarto acto para recordar. Le quedan muchos Trovatore por delante antes de meterse con los ensayos de Manon Lescaut.
Saioa llega a Madrid en pleno mes del Orgullo. El mundo LGTBIQ+ no le es, en absoluto, algo lejano. Le preguntamos por las siglas del colectivo al que ella se siente personalmente vinculada: “Creo que queda seguir entendiendo que las personas somos mucho más complejas, y mucho más ricas, que cualquier etiqueta. Las etiquetas pueden ayudarnos a nombrarnos y a encontrarnos, pero nunca deberían limitarnos. En mi caso, siempre he entendido el amor y la atracción desde la persona, más allá de su género. Y creo que todavía es importante visibilizar que existen muchas maneras de vivir la identidad y los afectos. Cuanta más diversidad veamos representada con naturalidad, menos necesidad tendremos de justificar quiénes somos”.

Entrevistamos a Saioa Hernández en el Shangay de julio, Shangay XL del Orgullo, con motivo del estreno de Il trovatore en el Teatro Real. Foto: Ornato.
Conoce de primera mano la relación entre el público LGTBIQ+ y la ópera: “Los artistas somos muy conscientes de ello. Ha formado parte de la historia de la ópera desde hace generaciones, y sigue siendo uno de los más fieles, apasionados y conocedores. Siempre he sentido un cariño enorme por su parte, y una gran libertad para ser yo misma sobre el escenario y fuera de él. Existe una conexión muy natural entre la ópera y el colectivo, porque ambos hablan, en el fondo, de emociones humanas: del amor, del deseo, de la identidad, de la búsqueda de uno mismo y de la libertad para vivir la vida como cada uno siente. Son valores con los que me identifico profundamente. Es importante seguir celebrando, no solo en el Orgullo, sino todo el año”.
‘Tosca’, su debut en el MET de Nueva York
En su agenda, llena de compromisos internacionales, hay una fecha subrayada: el día 1 de noviembre. Es su debut en el MET de Nueva York como Floria Tosca, un rol que ha paseado ya por medio mundo: “Debutar en el Metropolitan tiene un significado muy especial. Además, también es mi debut operístico en Estados Unidos, un país con una tradición musical extraordinaria y un público increíblemente apasionado. Estoy recibiendo mensajes de personas que me siguen y que ya tienen sus entradas. Sentir ese cariño y esa expectación antes de llegar es un regalo. Tengo muchas ganas de compartir con ellos ‘mi Tosca’, un rol que vive en mí desde hace años”.
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Saioa Hernández (Leonora), Mar Morán (Inés) en 'Il trovatore' en el Teatro Real. Foto: Javier del Real.
Saioa Hernández (Leonora) y Juan Jesús Rodríguez (El conde de Luna) en 'Il trovatore', en el Teatro Real. Foto: Javier del Real.
Saioa Hernández en 'Il trovatore', en el Teatro Real. Foto: Javier del Real.
Saioa Hernández en 'Il trovatore', en el Teatro Real. Foto: Javier del Real.
Saioa Hernández en 'Il trovatore', en el Teatro Real. Foto: Javier del Real.
Saioa Hernández y el Coro Titular del Teatro Real en 'Il trovatore'. Foto: Javier del Real.


