Cuando llega el calor…, los chicos necesitan refrescarse. Eso es precisamente lo que les pasa a Manuel Betancurt. Bailarín profesional que se encuentra estos días sumergido en la gira de una gran superestrella de la música: Chanel.
Entre concierto y concierto, el artista ha sacado un hueco en su agenda para desconectar en el Hotel Ocean Drive Madrid, que, como contamos todos los veranos, es un refugio ideal en pleno centro de la capital, con una ubicación privilegiada frente al Teatro Real, y con una espectacular terraza con piscina que es, desde ya, su plan definitivo para todo el verano.
SHANGAY ⇒ ¿Cómo es la vida de un bailarín?
MANUEL BETANCURT ⇒ Siempre el inicio es complicado, porque tienes que hacerte un hueco en la industria. Una vez lo encuentras, si lo sabes gestionar y trabajas, es muy guay. Yo amo ser bailarín. Supone mucho sacrificio físico, es una carrera muy exigente, más allá de lo que hacemos en el escenario. En mi caso, invierto mi tiempo en hacer yoga, ir al gimnasio… Intento mantener en mi vida todo lo que quiero tener, que no solo haya baile. Pero sí, eso yo lo disfruto porque me gusta mucho.
SHANGAY ⇒ ¿Siempre soñaste con dedicarte al baile?
MANUEL BETANCURT ⇒ De pequeño nunca tuve la conciencia de decir: voy a ser bailarín, voy a llegar a eso, quiero ganar dinero con esto. Nunca fue así, simplemente me gustaba bailar y se me daba bien. Sí es verdad que empecé a estudiar diseño gráfico, hice un semestre y fue como… Mira, no, yo lo que quiero es bailar. Ahí empecé a formarme en Colombia, fue un prueba y error hasta darme cuenta de que esto es lo que realmente quería hacer. Fue fluyendo de manera muy orgánica.
SHANGAY ⇒ ¿Has vivido algún episodio homófobo a lo largo de tu carrera?
MANUEL BETANCURT ⇒ Yo no he sufrido ninguna discriminación de ese tipo. Siempre he estado superorgulloso de decir que soy bailarín y nunca he tenido ningún problema con eso. Pero viendo la industria desde afuera, todavía hay algo de machismo y homofobia. El hombre tiene que bailar como hombre, la mujer tiene que bailar como mujer, es una mierda, pero aún sigue ocurriendo. Creo que el colectivo también está trabajando mucho en que estos roles se desdibujen y que haya una mayor apertura.
SHANGAY ⇒ ¿Cómo es trabajar con Chanel?
MANUEL BETANCURT ⇒ Una amiga y yo éramos muy fans, subíamos vídeos a TikTok bailando SloMo o Clavaíto. En su equipo buscaron a un chico y una chica, fuimos y nos cogieron. Es súper guay trabajar con Chanel, ella es un diez en todo, talentosa, buena persona… Además, tenemos un humor muy parecido. Me entiendo genial con ella y me lo paso muy bien. Para mí no es solo ir a trabajar y estar bailando siete horas, es reírme, divertirme… Chanel te suma artísticamente, y también personalmente. Para mí es un regalo.
SHANGAY ⇒ ¿Siente que se les exige más a las mujeres artistas que a los hombres?
MANUEL BETANCURT ⇒ Esto es una realidad, ha pasado siempre. Ahora algunos cantantes se lo curran un poco, pero las mujeres siempre se han esforzado muchísimo más. Pasó con Chanel, la gente tenía muchas expectativas tras haber llegado a estándares tan altos en Eurovisión, y hubo mucha presión. Ahora ella está rehaciendo su proyecto y haciendo lo que ella quiere en verdad.
SHANGAY ⇒ ¿Valora el público el trabajo de los bailarines?
MANUEL BETANCURT ⇒ Cada vez se le da más importancia y protagonismo al baile. Aunque hace poco hablé con compañeros sobre la inteligencia artificial, que es una locura. A lo mejor en videoclips y producciones en vídeo se va reduciendo el trabajo de los bailarines, pero en un show en vivo no hay nada que hacer, tiene que haber bailarines sí o sí. Por suerte, al menos en España, veo que casi todos los artistas quieren contar con bailarines, y eso significa que hay más trabajo para nosotros. Sí creo que falta un sindicato para acordar tarifas y protegernos, supongo que con el tiempo sucederá.
SHANGAY ⇒ ¿Qué sueños te quedan por cumplir?
MANUEL BETANCURT ⇒ No soy de hacerme expectativas con nada, intento que todo salga de la forma más orgánica posible, y no desilusionarme si no sucede. Vivo el presente y disfruto muchísimo lo que va pasando. Pero a futuro me veo una persona muy libre financieramente, muy tranquilo, me encantaría poder traer a mi a mi familia aquí, eso sí, y ser feliz, que es a lo que venimos.


