Está encantada Vanesa Martín con su 2025, el año en que inició nueva etapa artística, con el álbum Casa mía y nueva discográfica. Lo cuenta sonriente tras haber posado para nosotros con una banda sonora igual inesperada para muchos. Quería escuchar Abracadabra de Lady Gaga para animarse. «A quien le sorprenda es porque tiene prejuicios», afirma a carcajadas. «Por eso siempre huyo de definiciones cerradas. Y sé que lo repito mucho, pero es que no me canso de decirlo: «definirse es limitarse». Soy una tía muy clara y natural, con un esquema de valores muy claro». ¿Lo que defiende por encima de todo? «La naturalidad». Una palabra a la que recurre constantemente. «Es superimportante saber quién eres, conocer tus capacidades, tener claro lo que quieres conseguir y a qué precio. Y también poner límites».
Ha llovido desde que se mudó a Madrid desde su Málaga natal y publicó, en 2006, su primer álbum, Agua. Echa la vista atrás y siente que lo ha hecho muy bien a la hora de mantener constantes sus pilares, y también las barreras que no ha permitido que nadie traspase, porque siempre ha tenido muy claro lo que quiere que se vea públicamente de Vanesa Martín: «Nunca he querido ser ni famosa ni una superestrella del pop. Sí, fantaseaba de pequeña, me metía en el salón de casa y cantaba para mis muñecos, que se convertían en mi público. Pero no era un sueño que quisiera perseguir. De hecho, estudié Magisterio en Educación Musical».
De muy pequeña ya empezó a tocar la guitarra y a componer. El resto, como se suele decir, es historia: «Llego hasta aquí con nueve discos y preparando ya el décimo con calma, quién me lo iba a decir… Me he sostenido por ser fiel a mí misma y respetar mis principios. Si no, me habría perdido; me habría dejado llevar por las modas o por lo que otros me decían que debía hacer para sonar en según qué radios. Me agarré a mi identidad, mi esencia y mi origen, y me he sostenido ahí«.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo has conseguido mantenerte fiel a tus principios siendo una artista que ha estado desde el principio en el mainstream?
VANESA MARTÍN ⇒ Por mi carácter. Siempre me he mostrado tal cual, y me llevo el gato al agua [risas]. Mucha gente opina, pero tengo clarísimo lo que estoy dispuesta a hacer y lo que no. Si me hubiera dejado llevar, quizá mi carrera estaría en otro punto, pero soy feliz así. Me gusta lo que vivo. Me gusta rodearme de buena gente, tener tiempo para mí, no hacerlo todo, tener un equipo que rema a favor, con ilusión y respeto.
«Si me enamoro de una chica, me lo gozo. Algo que con chicos hace mucho que no me pasa»
SHANGAY ⇒ ¿Por qué ha sido 2025 tan especial para ti?
VANESA MARTÍN ⇒ Porque ha sido un año de álbum nuevo después de mucho cambio. Venía de tres años de mucha evolución: cambié la mitad de mi banda (que fue doloroso), de oficina de management, de discográfica… Notaba que algo no estaba bien. Llevaba tiempo que me levantaba sin ese brillo habitual en mí, y empecé a hacerme un montón de preguntas. Así que decidí actuar de una manera consciente, no dejarme llevar porque me pasa a veces cuando me bloqueo. Pensaba que me iba a volver loca con tanto cambio, tenía una enorme incertidumbre, pero algo me decía que lo estaba haciendo bien. Así que ha sido un año que he vivido con energías renovadas, con nuevas fórmulas en lo musical y con muchas ganas de tocar. Agradezco haber dado estos pasos, y lo he hecho cuando he cumplido 45 años. Porque para mí la edad no significa nada, los límites te los pones tú. Lo que me preocupa en estos tiempos que vivimos es la poca tolerancia que hay a la frustración y a la negativa. Hay mucha prisa, muy pocas ganas de profundizar y poca paciencia.
SHANGAY ⇒ ¿Cómo te enfrentaste a eso cuando participaste como asesora de Pablo López en la edición 2025 de La Voz?
VANESA MARTÍN ⇒ Soñar es el el motor principal para que te sucedan cosas. Y no tener miedo también. Mi discurso siempre ha sido el mismo: «No te parezcas a nadie y ten la identidad suficiente como para que haya algo que atrape, que enganche de ti, que te desmarque del resto». Benditas ovejas negras.
SHANGAY ⇒ ¿Estás contenta con la manera en que se ha recibido Casa mía?
VANESA MARTÍN ⇒ Mucho. He salido de mi zona de confort, me he atrevido con otros ritmos y otros aires, y me ha conectado con mucha gente que quizá antes no me seguía. Me gusta animar a la gente a que cambie contigo; quizá sea por la pedagoga que llevo dentro. Vengo de estar en México recientemente y ha sido increíble la manera en que se han recibido canciones como Objetos perdidos, Besos y descuidos e Intimidad. Por esto estoy tan contenta de haberme tomado mi tiempo para grabarlo.
SHANGAY ⇒ ¿Es importante saber parar?
VANESA MARTÍN ⇒ Es necesario hacerlo, y que tu entorno lo entienda. Yo nunca he querido agradar por encima de lo que a mí me hacía bien, ni exponerme de más. He podido estar agotada físicamente por no parar, pero nunca he sentido esa negatividad extrema que te hace llegar a pensar «no puedo más». Soy muy idealista, pero también muy práctica. Mi familia fuera del escenario me encanta, y eso me equilibra mucho.
«Mi discurso siempre ha sido el mismo: ‘no te parezcas a nadie’. Benditas ovejas negras»
SHANGAY ⇒ Coincidirás en nuestro Anuario 2025 con un buen amigo tuyo, Pablo Alborán, otro gran defensor de la vida familiar y la naturalidad ante los focos…
VANESA MARTÍN ⇒ Somos vecinos en Málaga y en Madrid, y tenemos ese sur muy presente los dos. Nos conocemos de cuando él empezaba, cantamos algunas veces juntos. Cuando fuimos hablando más, nos dimos cuenta de que teníamos mucho que ver, en cuanto a sensibilidad y a la necesidad de no limitarnos en nada. Recuerdo que después de una entrevista en que hablé abiertamente de mi sexualidad me puso un mensajito en que me decía: «Vane, gracias, por tratarlo con tanta sensibilidad y naturalidad». ¡Es que la gente se monta unas películas! [risas].
SHANGAY ⇒ Es que ese morbo en torno a vuestra sexualidad ha estado siempre muy presente…
VANESA MARTÍN ⇒ He sido siempre muy consciente. Me he visto muchas veces superpresionada, sobre todo por mujeres periodistas, que iban a saco a por mí. Muy fuerte. Cuando veía esas ganas de morbo era cuando me cerraba en banda. Cuando veía a alguien desprendido y educado, pensaba «a ti sí te lo voy a dar». Ya cágate cuando decías (que Pablo también lo ha hecho) que has tenido relaciones con hombres y mujeres… [risas].
SHANGAY ⇒ Tus fieles fans lesbianas de toda la vida también han cortocircuitado en ocasiones con tus declaraciones…
VANESA MARTÍN ⇒ Bueno, es que hasta amigas amigas se han sorprendido si, estando tomando algo, pasa un hombre y digo «qué tío más guapo» [risas]. Todo tiene que ser mucho más fácil. Hablando con naturalidad ayudamos a todas esas personas del colectivo que viven en pueblos perdidos y siguen sufriendo una homofobia tremenda, ¡en pleno siglo XXI! Si mucha gente supiera lo mal que se pasa cuando te hacen sentir diferente, esa vergüenza y ese pudor horribles, y lo vieran desde el amor, qué diferente sería todo. No sabes la cantidad de madres que me escribieron por redes, y me entregaban cartas en los conciertos, después de sacar el vídeo de De tus ojos con Adriana Ugarte. Me agradecían que sus hijas, al ver el videoclip, se habían atrevido a hablar con ellas [de su sexualidad]. Eso es increíble. Lo que nunca voy a hacer es levantar una bandera que no me representa, por más que me quieran forzar a hacerlo: la de los miedos y complejos de ciertas personas. A mí me representa la gente auténtica y sensible, que vive sus sexualidad con libertad y respeta tus tiempos.

SHANGAY ⇒ Aunque no te gusten las etiquetas, ¿te representa más la de bisexual que la de lesbiana?
VANESA MARTÍN ⇒ Sí. Aunque, también te digo, mis últimas relaciones han sido con chicas. Ahí estoy yo cogiendo la curva… [carcajadas]. Si es que me da igual, porque cuando he estado con mis novios y he tenido sexo con ellos ha sido increíble. Desde la asertividad tuve que decirle a mi madre en su día «el amor es amor, y no entiende de piel». Porque, claro, en su momento sufrió, no porque también me gustaran las mujeres, sino por las reacciones que pudieran llegar de fuera. Y ante la gente que tiene miedo a vivir su amor sí que levanto yo mi bandera, porque hay que vencerlo, y esa sí es mi lucha.
«Ante la gente que tiene miedo a vivir su amor, levanto mi bandera. Esa es mi lucha»
SHANGAY ⇒ ¿Cambió algo para ti cuando diste el pregón del Orgullo de Sevilla en 2023? ¿Soltaste lastre?
VANESA MARTÍN ⇒ Cien por cien; me sentí súper a gusto. Porque hasta entonces era o la eterna soltera o alguien inadaptada para el amor. Estuve más de un mes escribiéndolo; no quería dejarme ningún fleco fuera. Son muy necesarios hechos así. Porque todos vemos la LGTBIfobia que hay a nuestro alrededor, y cómo avanzan partidos políticos que van en contra de los valores humanos. Frente a los jóvenes, que vienen con una gran transparencia y una enorme libertad de sentir, quienes hemos vivido el rechazo social de alguna manera debemos contar nuestra experiencia a favor de obra. A mí, hablar abiertamente de mi sexualidad no me ha perjudicado en mi profesión, pero sí he sentido pudor en ciertos momentos.
SHANGAY ⇒ A día de hoy, ¿te piensas dos veces si responder cuando te preguntan, por ejemplo, si tienes pareja?
VANESA MARTÍN ⇒ He aprendido que el morbo que genera mi situación sentimental eclipsa mi trabajo. Cuando empecé a promocionar Casa mía, comprobé que muchos periodistas que habían buscando información mía en Internet me preguntaban por una pareja con la que había terminado hacía tiempo, no entendía nada… Agradezco cuando se habla de mi trabajo porque, aunque no me escondo, no entiendo por qué tengo que responder a ciertas preguntas. Si a un heterosexual no se las hacen, ¿por qué a nosotros sí?

SHANGAY ⇒ ¿Cómo acabaste 2025?
VANESA MARTÍN ⇒ Muy enamorada de mi momento vital; me encuentro muy bien conmigo misma. Y si me enamoro de una chica, me lo gozo. Porque de chicos hace mucho que no me enamoro [risas]. He soltado mucho lastre en varios sentidos. Porque he sentido más prejuicios con la edad que con mi sexualidad. A pesar de que me avalan veinte años de carrera, notas cómo, a partir de cierta edad, empiezas a sonar menos en radios, te meten en menos playlists… Hubo un momento en que eso me generó cierto trauma. Esta sociedad sigue siendo muy machista, y también tengo que seguir luchando contra esa definición de «cantautora lesbiana a la que solo escuchan lesbianas». Ven a un concierto mío y verás lo diverso que es el público. Lo importante es que, a día de hoy, puedo decir «aquí estoy». Y a través de mi música pienso seguir lanzando mensajes que ojalá contribuyan a concienciar para bien.
FOTOS: MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ
VÍDEO: PABLO CARRASCO DE JUANAS


