Valentino Clemente Ludovico Garavani, mundialmente conocido como Valentino, nos ha dejado a los 93 años de edad, y el mundo de la moda le llora. Su visión estética redefinió la elegancia y el glamour de los siglos XX y XXI, marcando para siempre el universo del diseño. Desde que fundó su casa en Roma en 1960, se convirtió en el pionero italiano que elevó la haute couture a su forma más exquisita, conquistando a reinas, celebridades y líderes de estilo de todo el mundo.
El célebre «rojo Valentino», una tonalidad profunda y vibrante que adoptó poco después de una inspiradora visita a una ópera en Barcelona en su juventud, no solo fue un color: fue una declaración de poder, sensualidad y presencia en cada alfombra roja donde sus creaciones desfilaron. Ese rojo icónico acabó por convertirse en la firma cromática de su marca.
Un legado de belleza, estilo y visibilidad
Durante más de cinco décadas, Valentino vistió a figuras legendarias como Jacqueline Kennedy, Elizabeth Taylor, Audrey Hepburn o Julia Roberts, y sus vestidos se convirtieron en símbolos e iconos de la moda. Pero su influencia no se limitó a las pasarelas y alfombras rojas: Valentino fue también un símbolo de orgullo para la comunidad LGTBIQ+.
Valentino vivió su vida personal y profesional con autenticidad y elegancia junto a su pareja y socio de toda la vida, Giancarlo Giammetti, en timpos en que muchas figuras públicas no se atrevían a hacerlo. Su relación fue, para muchos, un símbolo de visibilidad en un mundo que todavía luchaba por la igualdad de derechos de las personas LGTBIQ+.
Ahora, con su partida, la moda pierde a un titán, pero su legado –en rojo pasión y en libertad de expresión– seguirá iluminando pasarelas y corazones. Su visión artística y su vida permanecerán grabadas en la historia del estilo y de quienes luchan por un mundo más diverso y bello.


