“Hola, cachos de mierda”. Desde su casa y con una cámara, Soy Una Pringada ha conseguido convertirse en un icono de la cultura popular. Sus expresiones, referentes y coletillas forman parte del día a día de toda una generación. Desde que la de Bilbao comenzó a subir vídeos a Internet, empezó a compartir todo su mundo lleno de outsiders, freaks y demás seres atormentados del cine, la música, la literatura y la televisión. “We are the weirdos, mister”, que diría Nancy Downs de Jóvenes y brujas.
A todos esos raros, Esty (su nombre real) les empezó a hablar de John Waters y Divine, RuPaul y Greg Araki, de los Smiths y Donnie Darko, de La Veneno y Triana Marrash, y hasta de Gypsy Rose y Trisha Paytas. Todo un universo propio que se ha convertido en común.
“Cuando era pequeña, yo no tenía amigos, entonces me ponía mucho la televisión autonómica, donde ponían muchas películas viejas y de los 90. Ahí empecé a interesarme por todo eso. Cuando ya crecí un poco más, buscaba esas pelis por Internet, y a lo mejor encontraba un link de Google Drive de Checoslovaquia y tenía que aprender a subtitularla, y luego las subía a Internet para que otra gente pudiera verlas. Y así empecé a consumir un montón de cultura. También recuerdo mucho el momento en que descubrí RuPaul’s Drag Race, que yo veía por Tumblr, porque aquí no había llegado; y claro, eso tenías que entenderlo de oídas porque había mucha metarreferencia y expresiones que nunca se habían escuchado. Y empecé a hacer vídeos hablando de todo eso”, cuenta.
Y aunque siempre ha hecho gala de la tristeza y la depresión, reconoce que ahora se siente más viva que nunca y ya no le tiene miedo a nada: “Soy la misma que antes, igual de friki, solo que con más moneda y un poco más feliz. Me siento libre completamente y sin ningún miedo. Si algún día me tengo que morir, la palmaré y ciao… Pero ahora intento vivir la vida, que me ha dado mucho”.
Muchas personas del colectivo LGTBIQ+ han encontrado en ella, y en su universo, un refugio y un montón de referentes que se han convertido en un lugar seguro. “Espero que no me den más poder del que tengo porque… ¡cuidadito!”, ríe. “Soy como un germen que se cuela por el organismo y lo infecta todo. Igual no sabes quién soy pero, sin darte cuenta, ya te he colado una palabrita y la usas en tu día a día sin percatarte… Yo soy de la filosofía de que hay que hacer terrorismo desde dentro, porque estar fuera señalando a los demás y diciendo ‘esto está mal’… No, chica, métete al fango y ahí dentro empiezas a cambiar las cosas. Además, tengo el privilegio del bufón: como mucha gente no me toma en serio, pues yo voy soltando pildoritas, pum, pum, pum, y te hace mucha risa pero mira cómo te las he soltado. No puedo soportar a esos activistas que tienen que ser perfectos y no se equivocan y siempre tienen el discurso correcto. De esa gente no hay que fiarse. Todos tenemos muchos matices, somos grises y tenemos que aceptar la dualidad: todos somos luz y somos oscuridad”, defiende.

“Se nos impone mucho que hay que luchar e ir a todas las manifestaciones, que está muy bien… Pero, chica, subiendo un vídeo diciendo ‘circo, fantasía, yas’ igual tienes más alcance y llegas a más gente. Que se nos olvida que muchas hacemos activismo solo con vivir y no hace falta dar el coñazo todo el rato, pero es más fácil decir ‘ay, pues yo soy mejor que tú por eso y por esto’. El enemigo no está entre nosotras, está fuera. Solo hay que tener los cojones de señalarlo”.
Aunque si hay algo que la Pringada detesta es, sin duda, a esos nuevos heterosexuales que utilizan la estética queer por pura moda y no tienen ningún tipo de discurso. “¡Me ponen enferma! Se pintan las uñas y dicen ‘una vez le miré el pito a mi compañero en el colegio…, soy queer’. ¿Ah, sí? Pues venga, vete al Boyberry y pasa por caja, guapa. Que está muy de moda ser maricón, pero a la hora de la verdad no hacen nada por nosotras, solo nos utilizan como quien se compra un bolso y se lo pone cuando se lleva”. También defiende que ahora haya cierta parte del colectivo que esté huyendo de la hipersexualización que durante los últimos años ha ido creciendo más y más con las redes sociales.
“Hay una cultura muy tóxica en esto de consumir cuerpos y vernos como trozos de carne. Eso, mentalmente, no le viene bien a nadie. Por eso ahora hay mucha gente que prefiere dar un paso para atrás y compensar, ser un poquito más monja”, ríe. “Tenemos que proteger nuestra energía y no dársela a cualquiera. Cuando encontremos un equilibrio y un punto intermedio, entonces ya podremos pasar a otro tema. Ya lo ha dicho Rosalía en Lux: protege tu energía, el amor es lo más importante, encuentra tu alma gemela. Está muy bien la liberación sexual y todo eso, pero, en el fondo todas queremos vivir un cuento de hadas, que aparezca nuestro Edward Cullen y dé su vida por nosotras. Que nos quieran de una manera incondicional”.

Ser una persona queer, no binaria y bisexual lo ha llevado siempre por bandera. Aunque reconoce que no se siente un referente para nadie: “No me quiero poner esa responsabilidad, porque no creo que sea un ejemplo de nada. Pero si hay alguien que ve en mí algo que le ayuda y le sirve… me parece bien. ¡Pero no me deis poder, que me corrompo!”. Algo que sí ha hecho es rescatar a personajes y darlos a conocer a toda esa generación de jóvenes que la siguen. Ayudó, junto al podcaster Junior Healy, a darle la vuelta a la campaña de odio que cayó sobre Karla Sofía Gascón durante la anterior temporada de premios. O a darle una nueva vida a Kika Lorace con el ‘Kika Summer’, y hacer que su canción La reina del Grindr se volviese viral durante el pasado verano.
“Me parece muy bonito ver cómo, gracias a mis vídeos, suceden cosas así. Yo también sé ver dónde hay potencial. Esto que ha pasado con Kika Lorace fue muy gracioso, porque Yenesi, en nuestro pódcast Las moderadoras, un día llevó una bandera rosa que ponía ‘Kika Summer’, como lo que hacía Charli XCX con Brat. Kika lo compartió y ya empezó a rodar solo: sacó el disco, que es algo que quería hacer desde hacía tiempo, y ahora le estamos insistiendo para que saque merch. De hecho tiene una idea… Esto ponlo para que se meta prisa: quiere sacar un grinder de marihuana que ponga: ‘Tu novio tiene grinder’. Es buenísimo, lo compraría todo el mundo”, haciendo alusión a la frase “Tu novio tiene Grindr” de su hit viral.

Dice no tener ninguna ambición, ni aires de grandeza, y que no le interesan ni la fama ni la trascendencia. “Hay algo en las divas que me gusta, que es lo delusional. El ponerte unas expectativas de vida demasiado altas y luego pegarte la hostia porque no lo consigues. A mí todo eso me da igual, porque no me tomo nada en serio, lo vivo todo de risa y así la decepción no me golpea tan fuerte. Me da igual si cuando me muera la gente me recuerda o no. Tampoco me interesa la fama, es algo con lo que tienes que vivir si te dedicas a esto, pero no me atrae. Intento ser siempre maja cuando la gente me pide una foto, pero es verdad que algunos creen que tienen el derecho de pedírtelo solo porque eres famosa, y si les dices que no se enfadan. Chica, ¿no ves que no es el momento?”.
Entre Las moderadoras, Special People Club, Solteras y fabulosas o Club de fans de Shrek, Soy Una Pringada está inmersa en el mundo del pódcast. Sin olvidar su canal de YouTube y el resto de sus redes sociales. Pero hay otra faceta donde Esty también destaca, y es en la escritura. La creadora de contenido ya ha publicado dos libros y escribió y dirigió su propia webserie. Y aunque le cuesta hablar de sus proyectos personales, nos cuenta que está escribiendo su primera novela: “Estoy en ello, aunque no tengo prisa en terminarla. Pero sí, estoy escribiendo y será algo muy noventero, nihilista…, un poco todo ese rollo que tanto me gusta. También tengo en mente un proyecto de documental, algo casero, sin financiación ni nada. Y sería sobre el tío de un amigo mío, que veo que hay magia en él y tiene una historia que contar. También me encantaría hacer una serie de Pueblo Tomate, que tiene personajes tan pintorescos como el Furby Trans, el loro, Virutas… Pero, claro, entre que me da pereza hacer las cosas y que me llaman para ofrecerme otras que me quitan tiempo…, pues no hago nada. Pero ideas tengo muchas, solo me tengo que poner”. Parece que habrá que esperar para que todos esos proyectos lleguen a buen puerto y podamos conocer un poco más de ese mundo interior que tanto nos gusta de ella.
FOTOS: MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ
VÍDEO: PABLO CARRASCO DE JUANAS


