Ramón Martínez ha publicado un puñado de libros, pero el último, Su fulgor puede destruir vuestro mundo –que toma prestado su título de un poema de Luis Cernuda–, puede suponer un antes y un después en su carrera de ensayista y activista LGTBIQ+.
Tras muchos años reuniendo documentación, Ramón Martínez, doctor en Filología y profesor de Literatura, decidió que había llegado “el momento de poner orden en todos esos cuadernos y carpetas y empezar a construir un texto que rescatase la tradición literaria no heterosexual en España, que ha sido ignorada o directamente censurada por la crítica durante demasiado tiempo”.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo te surge la idea de escribir un libro tan ambicioso como voluminoso?
RAMÓN MARTÍNEZ ⇒ Cuando empecé a estudiar la carrera de Filología, una de mis principales obsesiones fue investigar la representación del homoerotismo en nuestra literatura en todos los trabajos que me encargaban. Más de dos décadas después, he acumulado mucha documentación y, hace ya tres años, al terminar mi anterior libro, decidí que era el momento de poner orden en todos esos cuadernos y carpetas y empezar a construir un texto que rescatase la tradición literaria no heterosexual en España, que ha sido ignorada o directamente censurada por la crítica durante demasiado tiempo. En su momento quise dedicar mi tesis doctoral a esta tarea, pero no me lo permitieron y tenía esa deuda pendiente conmigo mismo: estudiar nuestra literatura desde un punto de vista que no ignore la diversidad sexual y de género.
«Hay que desconfiar siempre de las lecturas previas, desarrolladas en épocas muy diferentes a la nuestra, con sus propios valores morales»
SHANGAY ⇒ ¿Fue más duro o gratificante el proceso de documentación?
RAMÓN MARTÍNEZ ⇒ No puedo engañarme: ha sido un trabajo de muchos años y no en todo momento he podido disfrutarlo tanto como me habría gustado. Algunos textos que he analizado son realmente difíciles de encontrar, e incluso hay algunos que hemos de considerar perdidos porque, aunque hay algunas referencias a ellos, no disponemos de ninguna copia donde puedan leerse. Pero, por lo general, el tiempo que he dedicado a esta investigación ha sido apasionante. Poder bucear en nuestra literatura libremente buscando textos olvidados y releyendo algunos otros me ha llevado largas tardes de biblioteca y lectura, pero siempre he disfrutado mucho de esa tarea casi arqueológica y ahora, cuando veo por fin el libro terminado y tan bien editado por Egales y su equipo, no puedo estar más feliz.

Portada del nuevo libro de Ramón Martínez.
SHANGAY ⇒ ¿Qué es lo principal que te ha enseñado enfrentarte a la literatura española desde tu perspectiva LGTBIQ+?
RAMÓN MARTÍNEZ ⇒ Lo más importante creo que ha sido que hay que desconfiar siempre de las lecturas previas, desarrolladas en épocas muy diferentes a la nuestra, con sus propios valores morales. Los principales pensadores sobre nuestra literatura, personajes como Menéndez Pelayo, Menéndez Pidal, Francisco Rico y otros muchos, leyeron nuestra tradición con los ojos propios de su tiempo; pero es posible comprender lo que nuestros clásicos escribieron desde otra perspectiva diferente, fruto de nuestra situación actual, cuando hemos avanzado tanto en derechos y, por lo general, nuestro país tiene mayoritariamente una forma de comprender la sexualidad muy diferente a la habitual hace décadas, a pesar de distintos neandertales que aún caminan entre nosotros e incluso ocupan escaños en el Congreso.
SHANGAY ⇒ ¿Qué época de todas las que analizas te ha sorprendido más en su manera de reflejar, o insinuar, la sexualidad no normativa?
RAMÓN MARTÍNEZ ⇒ Mi formación como filólogo está muy ligada a nuestros Siglos de Oro, así que, a pesar de que esos capítulos pueden ser los más interesantes para lectores neófitos, yo tenía ya una idea muy formada de cuántas riquezas se escondían en las páginas de autores como Cervantes, Góngora, Lope, y escritoras como María de Zayas. También fue una época dorada para la representación de la sexualidad no normativa, y no siempre desde una perspectiva negativa –hay páginas casi reivindicativas en sus obras–, aunque se nos hayan arrebatado todas esas posibles lecturas.
Personalmente, con todo, me he llevado muchas sorpresas con algunos momentos bastante recientes de nuestra historia literaria: las décadas de 1970 y 1980 están llenas de autores que contribuyeron de forma decisiva a nuestra visibilidad de formas muy diversas. Incluso durante la dictadura de Franco, que persiguió de forma activa cualquier atisbo de libertad sexual, un buen número de autores consiguieron construir sus textos de un modo bastante representativo, esquivando con inteligencia y simbolismo una censura que, por otra parte, hacía lecturas bastante poco inteligentes y casi siempre limitadas a la hora de descifrar símbolos complejos.

SHANGAY ⇒ ¿Te sigue doliendo comprobar cómo se nos ha invisibilizado y/o silenciado a lo largo de la historia de nuestra literatura?
RAMÓN MARTÍNEZ ⇒ Claro que sí. Esas criaturas de poco ánimo y esfuerzo que desde sus cargos públicos lamentan nuestra reivindicación del pasado deberían agradecer que exijamos memoria y no venganza. Pero se puede esperar muy poco de quienes, a pesar de enarbolar continuamente la idea de la patria, no solo ignoran su verdadero contenido sino que se revuelcan en su ignorancia con un orgullo enfermizo.
Me duele que las personas no heterosexuales hayamos pasado mil años construyendo cultura hispánica para acabar en el cajón de los textos prohibidos, pero me molesta más todavía que hoy, cuando nuestros principales derechos sociales y políticos empiezan a estar garantizados, estemos aún tan lejos de ver reconocidos nuestros derechos culturales. España no puede comprenderse completamente si se ignora que el Lazarillo, la Celestina y el Quijote tienen pasajes visiblemente LGTBIQ+. Ni puede entenderse tampoco si obviamos que una parte muy importante de nuestras y nuestros escritores más importantes no han sido heterosexuales. Duele el olvido, pero duele más el silenciamiento consciente de tantos ignorantes.
«España no puede comprenderse si se ignora que el ‘Lazarillo’, la ‘Celestina ‘y el ‘Quijote’ tienen pasajes LGTBIQ+»
SHANGAY ⇒ ¿Qué buscas con tu obra: reparar el daño o invitar al lector a redescubrir obras o períodos a través de una lectura LGTBIfriendly?
RAMÓN MARTÍNEZ ⇒ Son dos caras de la misma moneda. Las casi 1.200 páginas de este ensayo tienen como principal objetivo reconstruir una tradición literaria silenciada, pero el libro está pensado para ofrecer a cualquier tipo de persona que quiera acercarse a él una antología de textos que deben ser considerados para comprender la historia de la literatura española desde un punto de vista que no excluya a nadie, que no oculte autores, temas y motivos que han estado siempre ahí pero cuya presencia no siempre ha sido atendida por la crítica.
El título del volumen se refiere precisamente a eso: es el primer verso de Diré cómo nacisteis, el poema con el que Luis Cernuda abre su maravilloso Los placeres prohibidos. Esos placeres, durante mucho tiempo, se han considerado peligrosos, porque podían ofrecer una visión de la realidad diferente a la que la sociedad biempensante quiere considerar cierta. Por eso hay que rescatar los textos que han hablado sobre lo prohibido durante siglos, para poder reconstruirnos social y culturalmente. Frente al mundo de la homofobia que nos ignora como personas y como lectores, hemos de rescatar el brillo auténtico de nuestra tradición literaria, porque «su fulgor puede destruir vuestro mundo».


