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‘Cuestión de ambiente’: Madrid ya era muy gay hace un siglo

9 julio, 2021
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¿Sabías que hace un siglo en la capital había ya gente totalmente comparable a una Samantha Hudson o un Palomo Spain de hoy? Cuestión de ambiente, una exposición en el CentroCentro Cibeles, recupera a aquellas figuras artísticas e intelectuales abiertamente homosexuales que vivían, trabajaban y gozaban en el muy cosmopolita y gamberro Madrid de 1920.

Es un relato que no nos han contado, o al menos no todo lo bien que deberían: Madrid en los años 20 era una capital europea abierta y moderna, a la altura del resto. La posterior polarización de la sociedad durante la II República y la subsiguiente dictadura nacional católica franquista tergiversó, cuando no sepultó, su verdadera historia. Favorecida y enriquecida por la neutralidad española en la I Guerra Mundial, Madrid fue un polo de atracción internacional por su vitalidad. Y permitió el surgimiento de nuevas generaciones de intelectuales y artistas que condujeron a España del modernismo a la vanguardia.

La alegría de vivir y la libertad de amar se recuperaron, tras una masacre bélica atroz, y por primera vez estaban en manos de la juventud: la población adulta había sido realmente diezmada, y serán los jóvenes los que impondrán una nueva visión del mundo. Esto facilitará la vida a los primeros artistas españoles en vivir abiertamente su homosexualidad. Hablamos con el comisario de la exposición, el historiador y exgalerista Joaquín García, sobre los nombres de una época quizá irrepetible, pero mucho más parecida a nuestro hoy que a los sesenta años que vinieron después.

Joaquín García

SHANGAY ⇒ ¿De dónde surge tu interés por este periodo concreto de la historia artística e intelectual de Madrid?
JOAQUÍN GARCÍA ⇒ De una sucesión de lecturas a lo largo de muchos años. De ir encontrándome apuntes, en muchos sitios distintos, que hablaban de una ciudad que no era la que me habían contado. Todos tenemos esa imagen de un Madrid en los años 20 oscuro y represivo, o bien cateto y atrasado. Y me encontraba constantemente testimonios de la época que hablaban de una realidad muy distinta, mucho más parecida a la imagen que teníamos de París o Berlín. Al encontrármelo sistemáticamente, empecé a investigarlo. Y descubrí que, efectivamente, entre la regeneración de 1898 y la institución de la República en 1931 habían pasado muchas cosas en la ciudad.

Gregorio Prieto / Eduardo Chicharro Briones: En la academia de Roma (1929-1932 ca.). Museo Fundación Gregorio Prieto

SHANGAY ⇒ Precisamente, entre la generación del 98, que dio esa imagen tan triste y en cierto modo desesperanzada, y la del 27, donde abrazamos la vanguardia, ¿estamos hablando de una generación perdida que has tratado de recuperar?
JOAQUÍN GARCÍA ⇒ No creo que sean una generación perdida, ni siquiera una generación. Su importancia es la de un periodo de cambio. Parte de mi fascinación por todo esto es lo vertiginoso de esos cambios. Creo que es cuando Madrid se parece más al resto de Europa, y esto no volverá a ocurrir hasta los años 80 y 90 del siglo XX.

Es un momento en que Madrid está a caballo de dos generaciones, un momento de cambio de gusto. Tras el 98, existe lo que se ha llamado la generación del 14: los del 98 siguen vivos y en activo, pero hay una generación que llega, después del simbolismo y el modernismo, y luego también están los del 27, de los que lógicamente hablo. Pero hay elementos no asignados, gente no adscrita en ese arco, que está realmente cambiando el panorama intelectual español, propiciando ese giro del modernismo a las vanguardias.

“En esta exposición hay de todo, desde artes plásticas hasta literatura, diseño de moda, cabaret y transformismo”

SHANGAY ⇒ ¿Qué personalidades de este ambiente homosexual de principios de siglo has creído que es más urgente recuperar?
JOAQUÍN GARCÍA ⇒ A mí me gustaría saber, a día de hoy, quiénes son los más conocidos y los menos conocidos… Obviamente, tenemos a Lorca, pero también a Cernuda o Aleixandre, son pilares de la cultura aún hoy. Pero no sé si, aparte del primero, las nuevas generaciones recuerdan bien quiénes son el resto. Hay mucha gente que no sabe quién es un pintor como Gregorio Prieto, por ejemplo, amigo de Lorca. Pero realmente, los menos conocidos son los posmodernistas o decadentistas, como se les ha llamado, gente como Antonio de Hoyos o Álvaro Retana…, aunque tienen hoy sus fans.

Hay casos de olvido muy sangrantes, como Tórtola Valencia, que fue una gran bailarina y renovadora de la danza, y en su tiempo tuvo una fama internacional incluso mayor que la de La Bella Otero o Raquel Meller. Una parte del valor de esta exposición es precisamente reivindicar a esta gente: para que el que los conozca pueda hacerlo más y mejor, y el que no, los descubra al fin. Son muy reivindicables todos, y se trata de acercarles su historia a muchos madrileños que no tienen por qué conocerla.

Gregorio Prieto. Museo Fundación Gregorio Prieto

SHANGAY ⇒ ¿Qué disciplinas artísticas incluyes? Siempre se tiende a apreciar a los homosexuales de esta época en relación al mundo del espectáculo, el cabaret, el cuplé, la dramaturgia…
JOAQUÍN GARCÍA ⇒ Creo que es el momento en que el paradigma entre la alta y la baja cultura se transforma en nuestro país. En esta exposición hay de todo, desde artes plásticas hasta literatura, pero también diseño de moda y, efectivamente, cabaret y transformismo. Autores como los escritores Álvaro Retana o Antonio de Hoyos eran hombres de una cultura inmensa, que además utilizaban constantemente: especialistas de la cita compleja pero también muy puestos al día, conocedores de la obra de sus pares internacionales, gente que hablaba varios idiomas y estaba realmente muy viajada… Lo que no quita que también les gustase un tugurio y un escándalo más que a un tonto una tiza. Así que también componían cuplés y contribuían a la cultura popular. Es una época en la que se da mucho esa relación entre barrios altos y barrios bajos, aparte de las consideraciones lúbricas que esto tuviera para ellos mismos y dejaran ver en sus obras.

Álvaro Retana: Figurín para revista visual. Museo Nacional del Teatro (Almagro).

SHANGAY ⇒ ¿Eran el placer y el disfrutar, las reuniones sociales y la fama, algunas de las máximas comunes a estos creadores?
JOAQUÍN GARCÍA ⇒ Uno de los ejes, o de los motivos anecdóticos que guían esta exposición, es el famosísimo cuplé de Retana Las tardes del Ritz. Un cuplé que todavía se canta, que la gente conoce y que tiene una melodía muy reconocible. Describe una imagen muy de los años 20: un hotel de lujo, con unas flappers [anglicismo para definir a la nueva mujer de esa época: joven de falda corta, sin corsé, pelo corto y entusiasta de la nueva música, como el jazz] bailando y coqueteando en una reunión de sociedad… Una imagen de un Madrid alegre y cosmopolita, como el resto de Europa.

Claro, la letra pícara de este cuplé la escribió Álvaro de Retana, uno de los grandes novelistas del momento y autor de infinidad de canciones de muchísimo éxito y de varias novelas escandalosas en la época; pero es que, además, este en concreto lo escribe para su amigo Edmond de Bries, quizá el transformista más famoso de la época. Que actuaba no en tugurios, sino en teatros como el Maravillas o el Fuencarral, para un público de la alta sociedad entre el que se encontraba la propia reina María Eugenia. Un cronista de la época incluso apunta que a las mujeres les gustan mucho los espectáculos de Edmond por los vestidos tan espectaculares y a la moda que lleva, que se hacía él mismo –porque era modisto de profesión– o le encargaba a sus amigos.

Antonio Juez Nieto: El sueño de Narciso, 1920. Museo de Bellas Artes de Badajoz

SHANGAY ⇒ Incluyes los diseños del propio Retana, también figurinista, o de José de Zamora, que luego abriría tienda en París y sería amigo de Coco Chanel. Resulta fascinante la versatilidad de todos estos creadores abiertamente homosexuales…
JOAQUÍN GARCÍA ⇒ Retana es la auténtica “mocatriz” de la época: él es el hombre que lo hace todo. No solo es un exitoso y muy fecundo novelista, también escribe relatos, hace crónica social… Tiene una presencia en la prensa de la época constante, es una figura famosa. Está incluso detrás de varias iniciativas editoriales. Es un hombre también del teatro: colabora con muchas revistas, escribe muchísimos cuplés y, sobre todo, diseña figurines y vestuario. Muy bonitos, además. Quizá con un dibujo no tan educado como su coetáneo Zamora, que también era un gran ilustrador, pero sí con muchísima imaginación en el diseño. Que, por cierto, es una profesión que se está creando en esa época.

El caso de José de Zamora es alucinante, porque es una personalidad tan importante entonces como desconocida hoy. Aprende el oficio en París, con Paul Poiret. Se viene a España y monta una casa de moda en Núñez de Balboa en la década de los años 10, a la que acude el todo Madrid. Es también un maravilloso ilustrador. Algunos de los volúmenes más famosos de la editorial Calleja, la más popular de entonces, son suyos. Tiene una mano muy privilegiada. Y realiza tanto vestuario para teatro como moda para la calle. La mayor parte de estas personalidades van a tener una vida muy larga; seguirán haciendo cosas, y la de Zamora es especialmente divertida. Pero esta exposición solo recoge lo que hizo durante los años 20.

Fotografía del álbum personal de Victorina Durán. Madrid, años 20. Museo Nacional del Teatro (Almagro)

SHANGAY ⇒ ¿Crees que la neutralidad de España en la I Guerra Mundial permitió de algún modo ese enorme florecer de la cultura española?
JOAQUÍN GARCÍA ⇒ Es determinante, sin duda. Nos vino muy bien. Le dio la oportunidad a España de ponerse al día y superar su retraso. Es muy triste, porque mientras Europa se destruye físicamente, en sus infraestructuras o por la enorme recesión económica de la guerra, en España pasa justo lo contrario, se ha hecho un gran negocio con la guerra: surtíamos a ambos bandos. Esto crea una burbuja de inversiones en bolsa que ayudó mucho al país hasta 1929. Además, por su carácter neutral, es un país que recibe visitas: la gente que huye de la guerra se encuentra en España, en Barcelona, en Madrid, en San Sebastián. Y eso va dejando peso y poso.

España se pone al día. Pasan cosas increíbles: por ejemplo, que al inicio de la Gran Guerra, Les Ballets Russes de Diaghilev, la compañía de vanguardia más famosa del mundo en ese momento, se queda atrapada en España. Y se ve obligada a hacer un par de temporadas girando solo por nuestro país: en los teatros más significados de Cuenca, Alpedrete, Soria o Guadalajara… Tienen que renovar espectáculos, y quien les diseña el vestuario es José de Zamora.

Y eso que España vive el comienzo de una dictadura, la de Primo de Rivera. Que es verdad que fue muy represora en lo político, porque su objetivo era mantener el régimen Alfonsino, pero no tanto en lo moral. Aunque es verdad que esta década acaba con la renovación del Código Civil y Penal en 1928, que es especialmente represor; tanto que la llegada de la República será lo primero que cambie. Será la primera vez en nuestra historia en que se penalicen de una manera explícita y clara las relaciones homosexuales.

“La exposición lo primero que quiere es enseñar ese Madrid que es moderno, permisivo y está bastante fuera del armario”

SHANGAY ⇒ ¿Cómo encaja esto con que, como tu exposición bien recuerda, se escribieran las dos primeras novelas explícitamente homosexuales de nuestra historia?
JOAQUÍN GARCÍA ⇒ Está decididamente muy relacionado con la aparición de Corydon de André Guide en 1920 en Francia. El mundo jamás había leído una cosa así, fue un shock. Porque era una historia desde el punto de vista de un homosexual narrada no en términos despreciativos, ni siquiera patológicos, sino alegre y reivindicativa.

Dentro de ese contexto, nuestras dos novelas, Pasión y muerte del cura Deusto (Augusto D’Halmar, 1924) y El ángel de Sodoma (Alfonso Hernández-Catá, 1928), no dejan de ser alucinantes. Primero, porque se escriban tan pronto. Porque, si bien ya se había elogiado la homosexualidad de refilón por muchos autores antes, nunca se había centrado una narración en el tema, y de forma además positiva. Aunque, por supuesto, acaben mal (eso también hay que decirlo). Que por otra parte, es algo común a día de hoy: el homosexual, o es el mejor amigo sufrido o solitario de alguien, o se sacrifica. Algo que hoy mantiene ese mismo precepto de “expiar el pecado”.

Fotografía del álbum personal de Victorina Durán. Madrid, años 20. Museo Nacional del Teatro (Almagro)

SHANGAY ⇒ ¿Has inferido algunos detalles comunes, o unas líneas maestras de pensamiento o estética en esta generación de homosexuales, que de alguna manera sean distintivas o los unifiquen?
JOAQUÍN GARCÍA ⇒ La exposición, lo primero que quiere es enseñar una ciudad tal y como fue, no tal y como nos la contaron, que no era del todo verdad. Ese Madrid que es moderno, dinámico, actual en su contexto, permisivo y está bastante fuera del armario. No todos, eso es cierto, pero aun así se parece mucho más al que tenemos ahora que al que tuvimos los sesenta años posteriores.

Dentro de esto, hemos seleccionado a nueve personalidades, estos escritores, figurinistas, escenógrafos, bailarines y transformistas para hablar de cómo vivían su sexualidad en esa época. Hemos escogido solo a aquellos que la vivieron abiertamente, porque hubo de todo. Hemos huido conscientemente de una exposición del cotilleo: de insinuar si unos eran más o menos, quién se acostaba con quién y no lo decía, quién era supuestamente homo o bi… No, hemos escogido a los que abiertamente se significaban.

En cuanto a las ideas: es una época de transición, de cambio del gusto. Pasamos de un mundo post-modernista, post-simbolista y post-Wilde a un mundo que comienza a abrazar las vanguardias y los ismos. Un mundo acompañado por una revolución industrial y tecnológica, de rapidez y maquinaria, de coches y factorías mecanizadas, como está ocurriendo en el resto de Europa. La gran tesis es que, para lo artístico y para lo sexual, Madrid estaba puesto al día.

SHANGAY ⇒ Es fascinante el papel en todo esto de las mujeres lesbianas, habida cuenta de que aún hoy denunciamos su invisibilidad…
JOAQUÍN GARCÍA ⇒ Porque en aquella época era más o menos el mismo que ahora. Se enfrentan a un doble armario: por ser mujeres y por ser lesbianas. Ha sido mucho más difícil encontrar modelos femeninos visibles, pero existieron. Pocas, pero en la misma medida que había menos mujeres independientes, con estudios, profesionales…

Con esta idea de hablar solo de aquellos que vivían a gusto fuera del armario, con o sin sus complicaciones, solo hemos podido incluir a dos lesbianas. Una es Tórtola Valencia, esa gran bailarina exótica española que viene de la Belle Epoque y que en los años 20 está enfocando la que será la última década de su carrera, cuando realiza algunas de sus creaciones más importantes y que, además, es muy próxima a otros personajes, como José de Zamora. Estuvo a punto de casarse con Antonio de Hoyos, obviamente porque eran las mejores amigas…

De Tórtola, como de muchas bailarinas en la época, se hablaba de sus relaciones con maharajás de la India, aristócratas y reyes europeos… La única diferencia es que Tórtola bailaba más y mejor, y que quizá no estaba tan vinculada a ese círculo que hoy definiríamos como de “alta prostitución” precisamente por su verdadera dedicación a la danza, que en otras era solo el inicio de una carrera para conseguir amantes ricos. Tórtola conoce a Ángeles, una chica que primero será su secretaria, y que luego adoptará y convertirá en su heredera para salvar las apariencias, con la que vivirá toda su vida. Esta era la fórmula de supervivencia de la época: secretario y empleador, madre e hija adoptiva… Como los curas y sus “sobrinos”, vaya.

“Hemos huido de una exposición del cotilleo, escogimos a quienes se significaban abiertamente como homosexuales”

SHANGAY ⇒ ¿Ninguna lo vivía sin excusas sociales?
JOAQUÍN GARCÍA ⇒ Victorina Durán, que es el caso opuesto en edad. Porque Victorina en esta época está aún estudiando, es de las pocas mujeres en España que lo hacen, y comienza a trabajar en el Museo Nacional de Arte Industriales. También comienza a interesarse por una práctica artística que aún no sabe cómo conducir, pero que en breve dará enormes frutos, cuando comience a trabajar como figurinista y escenógrafa, una profesión que también se está gestando en estos años.

Ella sí que vive una sexualidad plenamente fuera del armario. De hecho, en su paso por el Liceo Femenino será objeto de una carta a la dirección por parte algunas compañeras alertando sobre “este tipo de mujeres” que son “un poco hombrunas” y tienen actitudes de seducción con otras estudiantes… Son muy bonitas las fotos de esta época de Victorina, en cuanto que la ves pasar de un look digamos femenino a una consciente masculinización, a una butcherización de su apariencia totalmente voluntaria, ideológica.

Las memorias de Victorina se publicaron finalmente en los años 90 en nuestro país, y el último tomo está dedicado a su vida sentimental y sexual. Cuenta precisamente que es en estos años cuando vive sus primeros romances y sus primeras experiencias sexuales, y las vive sin asomo de culpa: con total placer y encanto, lo tiene tremendamente claro. El único problema es lo pesadas que se vuelven sus amantes cuando se cuelan por ella.

Freddy. Álbum de transformistas de Álvaro Retana. Museo Nacional del Teatro (Almagro)

SHANGAY ⇒ ¿Has vivido alguna epifanía investigando esta exposición: el descubrimiento de algo que te haya emocionado?
JOAQUÍN GARCÍA ⇒ Obviamente, sí. Creo que el momento más bonito fue cuando descubrí, en el Museo del Teatro de Almagro, una colección de postales fotográficas (lo que en la época se llamaba “cartas de visita”) que eran fotos que las personas entregaban como presentación, pero también postales comerciales, imágenes destinadas a su venta, de transformistas de la época. Es un álbum precioso, que de hecho perteneció a Álvaro Retana, y que abarca desde el cambio de siglo a los años 30.

Claro, eso te hace darte cuenta de que los transformistas y travestís de la época son popularísimos, tan famosos como para hacerse su propio merchandising. Vestidas de María Antonieta o de Mata Hari. Y también te das cuenta de que hay una red de apoyo, o al menos un círculo profesional: los mismos fotógrafos especializados en este sector toman las fotos de todas. Resultan supermodernas en comparación con el retrato de la época, y hay una calidad enorme en sus imágenes. Eran realmente personalidades artísticas de primera magnitud.

“Los transformistas y travestís de la época son tan famosos como para hacerse su propio merchandising”

SHANGAY ⇒ ¿Cómo analizas esa importancia del transformismo en la España de la época, que quizá es superior a su valor en el resto de Europa?
JOAQUÍN GARCÍA ⇒ Al menos está a la par que en París o en Berlín, desde luego. Es un tema muy vinculado a cómo se entendía la homosexualidad en aquella época y a los primeros estudios sobre identidad sexual, que de la mano del psicoanálisis están comenzando a darse: en España los publica Marañón, en Alemania es Magnus Hirschfeld…

En ese momento, la homosexualidad tiene esa división básica: activo y pasivo, masculino y afeminado, y en gran medida se ve como un mal, por cuanto incluye rasgos asociados a la feminidad. El Corydon de Guide tratará de acabar con este estereotipo, con un personaje que no lo vive en esos términos. Pero, y esto quizá es revelador, el homosexual de la época igual lo tiene más fácil si acepta sin paliativos el estereotipo: si se maquilla, se viste de mujer y se dedica al espectáculo, que se ve como un mundo natural para él, o al menos más permisivo, es el que triunfa, sin duda. Así hasta que Lorca publica su Oda a Walt Whitman y establece esa visión del homosexual masculino, contrapuesta al detestable afeminado, revelando de paso toda esa homofobia interiorizada en algunos homosexuales que aún sufrimos hoy en día.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo termina toda esta generación? ¿Cómo son sus vidas después?
JOAQUÍN GARCÍA ⇒ Que quede claro que esto no lo trata la exposición: solo hablamos de su actividad en los años 20. Pero es verdad que también se nos ha cambiado el relato, victimizándolos. Realmente, en el ambiente tan polarizado de la España de la República, durante los años 30, estas personalidades van a tomar sendas muy dispares: Antonio de Hoyos, Marqués de Vinent, se radicaliza y se convierte en un anarquista activo; el pintor pacense Antonio Juez, que es un mariquita de manual, se entrega a la causa nacional y pinta escenas del alzamiento…

Hay gente que se exilia, como Victorina Durán en Argentina; otros desaparecen de la vida pública, como Tórtola Valencia. A otros les cuesta la vida, desgraciadamente, como a Hoyos o a Lorca, pero su homosexualidad abierta no es la única condición para ser asesinado. A Antonio Juez no le pasó eso, y vivió en España hasta los años sesenta. Ni a José de Zamora, que regresó a España tras la Guerra Civil, y vestiría a actrices como Marujita Díaz o Sara Montiel. Ni siquiera al más escandaloso, Álvaro Retana, al que algunos intelectuales homosexuales han querido mitificar o vender como mártir. Estuvo preso y fue condenado a muerte, y salvado por el Papa Pío XII. Pero luego tuvo una vida muy larga, hasta los años 70, y volvió a publicar al poco de salir de la cárcel: se convirtió en el enciclopedista del mundo que había conocido, dedicando libros al género frívolo, al cuplé, a las cantantes que conoció… Y hasta tuvo un hijo.

Cuestión de ambiente se puede visitar en el CENTROCENTRO (Plaza de Cibeles, 1 · Madrid) HASTA EL 24 DE OCTUBRE

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