De Miguel Brau Gou pasó a ser Miguel de Mairena y, finalmente, llegó Carmen de Mairena. Fue vedete y cantante, pero su momento llegó gracias a la televisión. Rápidamente se convirtió en un icono mediático por su estilo provocador, humor irreverente y diversas apariciones en programas y shows.
El domingo 22 de marzo se cumplió el sexto aniversario de su muerte. La tonadillera transexual es recordada por su lucha en un entorno tan hostil como la España del siglo XX, donde ser trans podía significar humillaciones, burlas e incluso palizas.
En los años 70, Mairena comenzó su transición: inyecciones clandestinas de silicona (para veterinarios) aplicadas en pisos de El Raval. Era la única manera posible de transicionar en una sociedad que no permitía a las personas trans alinear su expresión de género con su identidad de género propia. La Ley de peligrosidad social, que aún estaba en vigor, perseguía a los homosexuales, a los trans y a las prostitutas. Curiosamente Carmen, fue las dos últimas; su sueño de interpretar a Sara Montiel en los escenarios no fue aceptado por el público y se vio obligada a ejercer la prostitución en el barrio chino de Barcelona.
Varios años después, su carrera televisiva despegó. Javier Cárdenas la convirtió en un icono: aparecía en Força Barça, Al ataque y Crónicas marcianas, y aunque a menudo era considerada una friki y se burlaban de ella por su voz masculina, fue una de las primeras figuras trans visibles en España. En 2020, Mairena nos dejaba para siempre, después de varios años de detenciones (por alquilar habitaciones de su casa para que se ejerciera allí la prostitución), de problemas de salud y de una corta actividad política como candidata a la alcaldía de Barcelona.

Carmen de Mairena.
Carmen fue valiente, transgresora y provocadora. En los años 80, 90 y 2000, la presencia transgénero en medios era escasa y siempre estigmatizada con burlas y chistes. En cambio, ella era una de las pocas figuras abiertamente trans que se presentaban en televisión para hablar sin complejos y sin miedos (como su contemporánea Cristina la Veneno). Sus apariciones y palabras, aunque muchas veces fueran controvertidas y polémicas, creaban espacios para el colectivo trans. Quizá su discurso no fue siempre el más abierto ni heroico, pero, en una época donde se señalaba el cambio de género como algo antinatural, rompió moldes, generó conversación y se convirtió en un símbolo de la (nunca mejor dicho) transición.
Barcelona rinde homenaje a Carmen de Mairena
El Ayuntamiento de Barcelona ha instaurado una placa en el barrio de El Raval, más concretamente en el edificio donde vivió, en la calle Sant Ramon nº 6, para recordar su vida y trayectoria. El comisionado de Políticas de Infancia, Adolescencia, Juventud y LGTBI, Javier Rodríguez, ha estado presente en el acto: «Carmen de Mairena no es solo aquello que fue, sino aquello que representó para el Raval y para Barcelona y, sobre todo, para todas aquellas personas que fueron relegadas a los márgenes en su lucha por la diversidad».

Homenaje a Carmen de Mairena.
El Ayuntamiento ha reconocido su labor en la visibilización de los derechos de las personas trans con esta ceremonia, a la que han acudido han acudido amigos y conocidos de la homenajeada, además del concejal de Cultura e Industrias Creativas del Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Marcé.
Con esta placa, Barcelona no solo honra a Carmen, también su valentía. Sus apariciones en televisión. Sus performances. Su exposición como persona trans. Sus inyecciones clandestinas. Barcelona homenajea a una mujer que nunca tuvo miedo de serlo, hasta cuando no era legal ser ella misma.


