Si quieres aprender más sobre las folclóricas de nuestro país, tenemos buenas noticias para ti. El periodista y escritor Juanra López nos presenta Yo, folclórica, su libro más reciente, en el que nos cuenta las historias, los secretos y todo lo que hay detrás de las cantantes más importantes del siglo XX en España. Divas como Lola Flores, Concha Piquer, Marifé de Triana, Rocío Jurado, Diana Navarro y Pastora Soler protagonizan este libro, que será presentado oficialmente el próximo 8 de abril en el Corte Inglés de la Castellana, en Madrid.

Juanra López, autor del libro.
«Mi libro nace de un deseo personal de rendir tributo a la música que ayudó a configurar mi identidad como gay desde la infancia», nos cuenta el autor. «En mi adolescencia me aparté de ese género para ser aceptado en un mundo pensado para ser heterosexual, y cuando fui saliendo de todos los armarios lo abracé con toda mi alma. Le debo mucho a las folclóricas y este es un homenaje muy personal. Para que tuviera más valor, quise dar voz a las que siguen vivas o a las nuevas generaciones, como Diana Navarro, Pastora Soler, María Peláe o Falete, que es la más folclórica de todas y que presentará el libro conmigo en Sevilla el próximo 6 de mayo».
López también destaca que los lectores encontrarán con testimonios de figuras como Carlos Herrera, Manuel Alejandro, Fernando Navarrete, Pedro Olea, Marián Conde y Valderrama, entre otros, que contarán sus vivencias personales para ofrecernos una mirada distinta sobre las folclóricas. Señala, asimismo, que el libro no solo informa, sino que entretiene. «Se van a divertir», afirma, e incluso avisa que en algunos momentos «no van a dar crédito» a lo que leen, porque las experiencias de estas artistas resultan a veces más curiosas que cualquier ficción.
Cuando le preguntamos por el contexto histórico de estas intérpretes, y cómo reflejan esa época, subraya que «las folclóricas fueron clave para que el público aprendiera a disfrutar de una historia de tres minutos, contada con palabras que incluso estaban cayendo en desuso, con metáforas fascinantes y con melodías que se te quedaban pegadas como una segunda piel. Creo que se hizo justicia con el musical Azabache en 1992, pero las artistas de esa generación como María Vidal o María José Santiago lo tuvieron muy difícil».

«España es un país cainita y poco agradecido con sus artistas. En Francia siempre tuvieron su lugar y se siguen revistiendo a Edith Piaf, a Juliette Gréco, a Gilbert Becaud, a Georges Moustaki, a Aznavour… La copla es un género más que digno, en algunos casos excelso. Sin embargo, durante mucho tiempo se vio como algo menor a lo que se miraba por encima del hombro», señala.
Las folclóricas y el colectivo, siempre de la mano
Es indudable que las grandes divas de la canción han mantenido una estrecha relación con la comunidad LGTBIQ+. «Para el colectivo han sido grandes referentes desde siempre. Incluso bajo las bombas de la guerra civil, las folclóricas seguían actuando y llevando su música por todos los rincones a través de la radio», explica. Además, también menciona que estas cantantes eran un refugio no solo para el colectivo, también para la gente que estaba pasando penalidades, como las clases humildes.
El autor aplaude que el colectivo nunca diera la espalda a las folclóricas y que su gente fuera clave para mantener viva su memoria en momentos complicados como la movida madrileña, «una época donde se denostaba la copla y se asociaba erróneamente al franquismo». En ese contexto, explica que el transformismo se convirtió en una vía de expresión artística y afectiva desde la que rendir homenaje a estas grandes divas.
Añade que, aunque son numerosas las folclóricas que siguen siendo veneradas, Lola Flores ocupa un lugar especialmente destacado como icono para el colectivo, tanto por su carisma como por su compromiso, ya que expresó públicamente su apoyo en repetidas ocasiones e incluso contribuyó a visibilizar el movimiento trans en un momento en el que este apenas encontraba respaldo social o político. Además, también se centra en la figura de otra de las grandes, Rocío Jurado, que define como «un referente vital e inspirador».


