Durante décadas, el universo de Super Mario ha sido terreno de fantasía, setas y princesas en apuros. Pero también, aunque de forma más soterrada, de identidad y representación. La aparición del personaje de Birdo en la película Super Mario Galaxy ha vuelto a sacar el debate sobre si el dinosaurio es o no un icono trans.
Desde que apareció el personaje en Super Mario Bros. 2 a finales de los 80, dejó tras de sí una de las descripciones más desconcertantes –y hoy, más reveladoras– de la historia del gaming: «Cree que es una chica y prefiere que la llamen Birdetta». Lo que en su momento fue tratado como una excentricidad o incluso como un chiste mal calibrado, hoy se revisita como un posible punto de partida para la representación trans en el videojuego.
“Birdo it’s not trans”
In the official game from Nintendo “Captain Rainbow” there’s a mission where Birdo is imprisoned to use the women’s bathroom and you have to prove she is a girl, and at the end you made it and they free her #Nintendo #SuperMarioGalaxyMovie pic.twitter.com/ed1aLPWnNk
— Anherike_kusuru (@Anherike) April 3, 2026
Nintendo nunca ha terminado de aclararlo. A lo largo de los años, Birdo ha sido presentada de formas distintas según el juego, el país o la traducción, oscilando entre el femenino, el neutro o, directamente, el silencio. Pero esa falta de definición oficial no ha impedido que la comunidad LGTBIQ+ la adopte como icono.
Su reciente aparición en el universo cinematográfico de Super Mario Galaxy ha vuelto a poner el foco sobre el personaje. No es tanto lo que hace en pantalla, sino lo que representa fuera de ella: una figura histórica cuya lectura ha evolucionado al ritmo de los cambios sociales. En pleno 2026, cuando la representación LGTBIQ+ empieza a consolidarse en grandes franquicias, mirar atrás hacia Birdo es también reconocer lo mucho que ha cambiado la conversación.
Está tonta la del tuit, porque Birdo es trans. https://t.co/JC5RXqYxpo pic.twitter.com/WnDfpgz73J
— Señor pizza 🍕 (@javierbaez_) April 3, 2026
La evolución queer en Nintendo
El contraste se hace especialmente evidente si la ponemos en diálogo con Vivian, personaje de Paper Mario, cuya identidad como mujer trans sí ha sido reconocida de forma más explícita en versiones recientes del juego. Donde Birdo era ambigua, Vivian es clara; donde antes había insinuación, ahora hay narrativa. Y sin embargo, ambas conviven dentro del mismo universo, como si Nintendo hubiera pasado de escribir en clave a hacerlo en voz alta.
Pero sería un error pensar que Birdo ha quedado obsoleta. Su poder simbólico reside precisamente en esa indefinición que la convirtió en refugio antes de que existieran etiquetas claras. Como tantos iconos queer de otras épocas, su legado no depende de la confirmación oficial, sino de la lectura colectiva que la ha sostenido durante décadas.


