Katy Perry cierra Río Babel con el último arcoíris del Orgullo de Madrid

La diva actuó anoche en el escenario Johnnie Walker de Río Babel, donde sus fans se despidieron de la semana más queer de todo el año.

Katy Perry cierra Río Babel con el último arcoíris del Orgullo de Madrid
6 julio, 2026
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Ni siquiera ha pasado un año desde la última vez que Katy Perry actuó en Madrid con su The Lifetimes Tour. Pero, aun así, el público español la esperaba de nuevo con ganas. Y es que siempre apetece vivir un show tan espectacular como los que protagoniza la «California Gurl», capaz de transformar cualquier escenario en un auténtico parque de atracciones donde todos somos bienvenidos.

Katy Perry Río Babel

Fotos concierto: Aldara Zarraoa

Perry llevó al escenario Johnnie Walker de Río Babel una puesta en escena fiel a su característico universo: color, fantasía, humor y una teatralidad que convierte cada canción en un pequeño espectáculo. Bailarines, cambios de vestuario, visuales y una producción cuidada hasta el último detalle… Estos fueron algunos de los elementos que acompañaron un repertorio que no dio un respiro al público. Miles de personas entregadas de principio a fin, y dispuestas a cantar y bailar los grandes éxitos de la canadiense; más aun si, como hicimos los compañeros de Shangay, se disfrutaba del show con un cóctel Johnnie Walker en la mano.

Espacio Johnnie Walker en el festival Río Babel de Madrid.

Espacio Johnnie Walker en el festival Río Babel de Madrid.

Con su extenso catálogo de himnos, Perry demostró que con la música se puede viajar en el tiempo. Durante la hora y media que duró el concierto, Katy invitó a toda la audiencia a recorrer junto a ella una trayectoria repleta de éxitos que forman parte de la banda sonora de millones de personas. Temas –algunos lanzados hace casi veinte años– que no han perdido nada de fuerza con el paso del tiempo.

Hablamos de Teenage Dream, California Gurls, Dark Horse, E.T., Hot N Cold, I Kissed a Girl o Roar… El recinto se convirtió así en un karaoke multitudinario donde miles de voces completaban cada estribillo sin necesidad de que Perry usara el micrófono. Pocas estrellas del pop pueden presumir de un repertorio tan reconocible y de una conexión tan inmediata con el público.

Katy quiso reivindicar la importancia del verano y de las vacaciones, e invitó a sus fans a olvidarse del trabajo, de los jefes y de la oficina. Una misión sencilla cuando el propio escenario atrapaba todas las miradas: un móvil XXL, un portátil gigante o una botella de agua hinchable de varios metros de altura que, un rato después, sería la protagonista de la noche. La cantante no dudó en meterse dentro de ella y surfear sobre el público. Un viaje por encima de sus fans con el que recorrió buena parte del recinto, impulsada por miles de manos, mientras saludaba, cantaba y disfrutaba de una de las imágenes más llamativas del concierto.

Katy Perry Río Babel

Tampoco faltó representación queer. Si bien la estrella del pop siempre ha alzado la voz a favor del colectivo, anoche, además de interpretar algunas de las canciones que no pueden faltar en ninguna fiesta LGTBIQ+, también recogió una bandera LGTBIQ+ del público y la ondeó durante el concierto, un gesto que todo el mundo aplaudió.

La noche terminó con el mismo punto de surrealismo con el que había empezado. Como broche final, la cantante empuñó un gigantesco bote de crema solar que disparaba espuma sobre el público, una última imagen tan petarda como divertida que resumió a la perfección la extravagancia que vivió anoche el escenario Johnnie Walker de Río Babel. Con este show, el festival pone el broche de oro a una de sus ediciones que más ha dado que hablar.

El concierto de Perry sirvió también como broche final a la celebración del Orgullo LGTBIQ+ de Madrid, una ciudad que durante estos días se ha teñido de arcoíris, pese a que todavía haya quien prefiera verla de gris. Y, de pronto, todo cobró sentido. Porque el Orgullo nunca ha sido solo una fiesta, igual que un concierto nunca consiste únicamente en escuchar canciones. Ambos son espacios donde miles de personas se reúnen para celebrar quiénes son, para sentirse seguras y para recordar que nadie debería esconderse.

Quizá por eso la californiana era la guinda perfecta. Porque pocas artistas han convertido el pop en un lugar de encuentro como ella. Durante hora y media no hubo desconocidos, solo miles de personas cantando las mismas canciones, ondeando las mismas banderas y compartiendo la misma euforia. Y, al final, el mayor espectáculo de la noche no fue el de Katy Perry, sino el que ella misma pudo ver desde el escenario: una multitud que recordó que el arcoíris siempre luce más cuando se levanta entre muchas manos.

Katy Perry Río Babel

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