Rubén Antón: "Parte de nuestra memoria LGTBIQ+ ha sido directamente borrada"

La artista, creadora y divulgadora de cultura, arqueóloga del travestismo y guardiana de la memoria LGTBIQ+, sorprende con su primera novela.

Es muy importante su labor de defensa de la memoria histórica LGTBIQ+
Es muy importante su labor de defensa de la memoria histórica LGTBIQ+
Agustín Gómez Cascales

Agustín Gómez Cascales

He viajado en limusina con Mariah, he tomado el té con Beyoncé, he salido de fiesta con J.Lo y he pinchado con RuPaul. ¿Qué será lo próximo?

23 julio, 2026
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Afirma Rubén Antón que Margarida Borràs, la que era hombre, más que como una novela histórica «funciona como un ejercicio de arqueología de la memoria, recuperando una figura histórica relegada a una nota marginal en los archivos y cuestionando los mecanismos que han determinado qué vidas merecen ser borradas y cuales merecen ser recordadas».

En su constante labor documentando apartados y personas LGTBIQ+ que no siempre han recibido la atención necesaria, ahora Rubén Antón acaba de publicar una novela que se ha convertido en un proyecto muy especial para él. Tras presentarla el pasado Sant Jordi en Barcelona, lo hará en València el 28 de julio, a las 19h, en Ca Revolta, con Liz Dust como maestra de ceremonias. «Coincidirá con el 566 aniversario de la ejecución de la Borràs, por eso será un día muy especial para mí», explica. Porque Margarida está considerada la primera persona documentada ejecutada por el delito de travestismo en la Corona de Aragón, en la València del siglo XV.

Portada del libro.

Portada del libro.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo descubres a Margarida Borràs?
RUBÉN ANTÓN ⇒ En verano de 2017, gracias a la placa conmemorativa que instaló el Ajuntament de València en la plaça del Mercat, a pocos metros de donde fue ahorcada en 1460. Recuerdo que en aquel momento estaba descubriéndome como artista y empezaba a preguntarme qué quería contar a través de mi obra. Jamás imaginé que aquel paseo cambiaría el rumbo de mi trabajo y hasta de mi propia identidad. A menudo pensamos que la memoria histórica solo habita en las bibliotecas, en códices manuscritos llenos de polvo o en las historias contadas en familia, pero nunca nos planteamos que también forma parte activa del paisaje urbano de una ciudad. Una estatua, el nombre de una calle o una plaza pueden despertar la curiosidad de alguien y ser el inicio de otra historia. En este caso, la mía como artista.

«Las personas disidentes no somos producto del progreso ni de la modernidad, siempre hemos existido»

SHANGAY ⇒ ¿Qué es lo que más te sorprendió de su vida?
RUBÉN ANTÓN ⇒ Lo bien documentada que estaba su muerte, y no su vida. Es habitual que los documentos históricos describan el castigo con mucho más detalle que a la persona que sufre el castigo. Esa ausencia me acompañó durante todo el proceso de documentación, porque cada dato me abría nuevas preguntas imposibles de responder desde los archivos. Ahí es donde me sirvo de la ficción. Mi reto personal era ofrecer a quienes lean la novela la posibilidad de recorrer el siglo XV junto a Margarida antes de su ejecución, antes de la sentencia de muerte y antes de que la violencia del sistema ocupara todo el espacio de su memoria.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué decidiste convertir esta historia en una novela y no utilizar otro género?
RUBÉN ANTÓN ⇒ Como dijo la escritora Camisa Sosa Villada en una ocasión: «Ya es hora de contar nuestras historias desde la ficción». Quienes nos dedicamos al análisis de tiempos pretéritos sabemos que la documentación nos permite conocer los hechos, pero la intuición disidente nos ofrece la posibilidad de acercarnos a la experiencia humana. Los archivos sitúan fechas, nombres y acontecimientos, en cambio la ficción permite explorar las emociones, los vínculos, la hermandad, las dudas y las contradicciones.

Mi identidad como persona trans no binaria también ha influido inevitablemente en esa mirada. Siempre me he sentido muy próxima a la androginia como una forma de existir en el mundo, independientemente de la cuerpa que habite esa identidad naturalmente mutable, como se puede ver en la película Mi querida señorita, con guion de Alana S. Portero. Esa sensibilidad espiritual atraviesa toda la novela. Mi interés ha sido acercarme a ella desde un lugar abierto, menos condicionado por las etiquetas contemporáneas y más conectado con la complejidad de una persona que vivió en el siglo XV.

SHANGAY ⇒ ¿Es importante para ti que se recuperen historias como la de Margarida para que se haga justicia con la memoria histórica LGTBIQ+?
RUBÉN ANTÓN ⇒ Gran parte de nuestra memoria LGTBIQ+ ha quedado fragmentada, dispersa o directamente borrada. Recuperarla significa volver a conectar esas piezas para comprender que siempre hemos formado parte de la historia de la humanidad, de un modo u otro. Al igual que sucede con La bola negra de Los Javis, las personas disidentes no somos producto del progreso ni de la modernidad, siempre hemos existido, lo que cambió fue la forma de nombrarnos.

En el siglo XV éramos unas pecadoras; en el XVII, unas delincuentes; en el XX, unas enfermas y en el XXI unas terroristas. ¡Que nos dejen en paz de una vez! Mi interés se centra en comprender las vidas de todas aquellas personas que habitaron el limbo entre lo masculino y lo femenino mucho antes de que existieran las palabras con las que hoy las nombramos. Recuperar el legado de Margarida Borràs significa recuperar una parte esencial de nuestro linaje travesti en las orillas del Mare Nostrum.

Rubén Antón

Rubén Antón

SHANGAY ⇒ ¿Qué fue lo más complicado para ti a la hora de escribir este libro?
RUBÉN ANTÓN ⇒ Convivir con los grandes silencios de la historia. Cada capítulo me obligaba a decidir hasta dónde podía llegar la ficción sin anacronismos y sin romper el compromiso con el contexto medieval. ¿Alguna vez has pensado cómo hablarían sobre la identidad de género en el siglo XV? Ese ha sido uno de los mayores desafíos: abordar la ambigüedad de género en un contexto prerrenacentista. Es un ejercicio parecido al que plantea Dan Brown en El código da Vinci cuando especula sobre la posible androginia del autorretrato de Leonardo da Vinci o de la Mona Lisa. Quería construir a una persona creíble, con contradicciones, afectos y sobre todo con muchas dudas, evitando convertirla en un símbolo permanente de sufrimiento y a su vez elevándola a la categoría de icono.

«La ejecución pública de Margarida Borràs nos recuerda hasta dónde puede llegar una sociedad cuando convierte la diferencia en motivo de persecución»

SHANGAY ⇒ Desde una perspectiva actual, en un momento en que el drag está tan aceptado, ¿te resulta surrealista pensar que siglos atrás se pudiera ejecutar a alguien por delito de travestismo?
RUBÉN ANTÓN ⇒ La propia figura de Margarida Borràs refleja cómo cambian nuestras formas de interpretar el pasado. Cuando fue redescubierta en 1995 apareció en algunos medios como «la primera drag queen valenciana», y años después comenzó a definirse en los círculos académicos como una mujer transexual, una interpretación comprensible desde el presente, pero descontextualizada en el pasado.

La novela propone una nueva lectura inspirada por la androginia de la antigua Grecia y por una comprensión más poliédrica de la identidad dentro del contexto medieval, estableciendo un puente directo hacia lo contemporáneo. Mi propia experiencia vital (además, nací en Mallorca como ella) me ha llevado a conectar profundamente con la dimensión ambigua y travesti de Margarida. Nunca sentí la necesidad de encontrar una etiqueta definitiva, sino de aproximarme a la profundidad humana de una persona que vivió hace más de quinientos años, en un momento de transición entre el Medievo y el Renacimiento, donde nuestras categorías de identidad-orientación-sexo-género actuales no existían todavía como las conocemos hoy.

Cada generación ha formulado nuevas preguntas mirando al pasado y ha encontrado respuestas diferentes. Esa evolución también forma parte de la historia de la Borràs, y demuestra que la memoria nunca permanece inmóvil. Su ejecución pública nos recuerda hasta dónde puede llegar una sociedad cuando convierte la diferencia en motivo de persecución, y se refleja directamente en el espejo de la sociedad actual. Sin duda, conocer vidas como la suya nos ayuda a comprender el valor de los derechos conquistados y la importancia de seguir protegiendo, y haciendo visible, nuestra diversidad, tanto dentro como fuera del colectivo LGTBIQ+.

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