Es mucho más que el manicurista de nuestras estrellas urbanas. Porque tras Filhodokoro está Jonathan Coronado, de 26 años, cuya visibilidad como hombre gay al que la normatividad se la suda le ha convertido en un referente para muches.
Está viviendo Filhodokoro un gran momento a nivel profesional. Con un estilo muy reconocible en las uñas que crea, no sorprende a estas alturas que, por ejemplo, La Zowi se lo haya llevado en su actual gira como artista invitado. Verse en el escenario trabajando es uno de sus sueños cumplidos más recientes.
Lo cierto es que como los manicuristas masculinos aún no tienen demasiada visibilidad en nuestro país, Filhodokoro se ha convertido en un profesional tan demandado como seguido en redes. Y él vive este gran momento con tanta felicidad como prudencia. «Son ya seis años haciendo uñas, y esto no para de crecer», dice con una gran sonrisa. «Ahora lo que más me interesa es acabar la carrera de Diseño integral y gestión de la imagen. Porque siento que el que mucho abarca, poco aprieta. Ese es mi principal objetivo ahora».

SHANGAY ⇒ ¿Eres consciente de que mucha gente te envidia por las artistas con que trabajas, verdad?
FILHODOKORO ⇒ Me parece que no es tanto envidia como que muchas niñas me ven como un ejemplo a seguir. ¡Pero es que yo tampoco soy dueño de nada! Creo que hay espacio en esta profesión para todos y todas. Sí es verdad que veo lo que he conseguido y no puedo evitar decir «¡guau!». Porque es muy fuerte trabajar con gente a la que admiro, e incluso con la que he crecido. No sabes lo que fue hacerle las uñas a Antonella de Patito feo, por ejemplo. Si soy el maricón que ves es por artistas como ella, tan divinas [risas]. Lloré y todo cuando me llamaron para trabajar con ella; fue de esas experiencias que curan al niño marica que llevo dentro, al que tan mal se lo hicieron pasar en el colegio. Y ojalá sí pueda ayudar, siendo como soy, a niños gais que quieren maquillarse y llevar uñas largas y pestañones.
«Para mí el Orgullo es todo el año. Es volver en el metro maquillado a las seis de la mañana sin miedo a que me digan algo»
SHANGAY ⇒ ¿Fueron duras tu infancia y tu adolescencia?
FILHODOKORO ⇒ El instituto sobre todo fue duro, porque no enseñan a respetar a un chico maricón en el colegio. Sí, pasé épocas malas. Suerte que en casa siempre me sentí muy protegido y apoyado. Pero lo que viví me hizo la persona que soy ahora. En un momento dado me rebelé y ya dije «conmigo no va poder nadie, ya no me vais a tocar las narices». Claro, yo no era el típico niño; llevaba el pelo largo, adoraba a Hannah Montana y me juntaba con las niñas.
SHANGAY ⇒ Qué suerte tener una familia que siempre te ha respetado…
FILHODOKORO ⇒ Imagínate, fui a mi primer Orgullo con cuatro años, disfrazado de princesa Disney. Tenía una bici rosa, llevaba tacones, tengo fotos con tres años ya con las uñas pintadas… Claro, luego iba al colegio y tenía que aguantar que me dijeran que era una niña. Fue importante cambiar el chip en el instituto, porque si no, me comían. Ojalá haberme atrevido antes a maquillarme y llevar uñas, pero fue ya al terminar el instituto. Después he tenido mis sustos, alguna vez me han atacado incluso, pero he llegado a un punto en que todo me da igual. Mira que yo no voy ultraproducido, pero soy consciente de que la gente me mira, incluso me hacen fotos…Pues me da igual, voy a ser yo en todo momento, porque no hago daño a nadie.
SHANGAY ⇒ Ya solo por mostrarte siempre sin miedo, haces mucho…
FILHODOKORO ⇒ Es que para mí el Orgullo es todo el año, no una semana. Es volver en el metro maquillado a las seis de la mañana sin miedo a que me digan algo. O ir al médico y ver cómo media sala de espera se me queda mirando por llevar mis uñas con piedras. Cada uno lucha a su manera. Y pertenezco a una generación que siento que nos conocemos mucho nosotros mismos; que quizá hemos vivido una segunda adolescencia una vez dejamos el instituto y de verdad nos abrimos.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo llevas ser un referente de visibilidad LGTBIQ+ en redes?
FILHODOKORO ⇒ Siempre digo que soy el «gay BBL» de España [risas]. Mis amigos me dicen que tengo una imagen muy reconocible, y que eso es lo que me diferencia, además de mi personalidad tan dicharachera. Si fuera un gay más normativo, igual no llamaría la atención, claro. Lo que más me gusta es que me escriben niños en TikTok que me dicen «quiero ser como tú de mayor, y maquillarme así». ¡Si no sé maquillarme bien! [más risas]. Es que miro a mi alrededor y parece que con mi edad ya tienes que ser un o un gay crossfitero, o un gay con su pareja y su perro. Pues yo quiero seguir siendo un maricón pintado, con su pluma, su bolso y sus plataformas. Si soy un icono para esos niños que vienen detrás y que se identifican conmigo, es lo mejor que me puede pasar. Y que otra gente me reconozca como «el manicurista de las muñecas», igual, cari. Porque si valoran mi trabajo, es que algo estoy haciendo bien.
«Si soy un icono para esos niños que vienen detrás que se identifican conmigo, es lo mejor que me puede pasar»
SHANGAY ⇒ Y la plumofobia, ¿cómo la llevas?
FILHODOKORO ⇒ La siento porque cuanta más pluma tienes y más maricón eres, más complicado es tener relaciones con chicos. Cuando me dicen «si no fueras tan femenino igual estaría contigo»… Eso me ha provocado a veces un trauma, hasta que me doy cuenta de que si le tengo que gustar a alguien es por ser como soy. Me ha llevado tiempo darme cuenta de que a otra persona le gustarás si te ve seguro de ti mismo. Tenemos muy interiorizado que las parejas gais tienen que ser como las que salen en las películas, en que los dos son muy normativos, y de ahí que siga habiendo tanta plumofobia. Pues amor, sigo siendo hombre, y no creo que tenga que hacer público si soy activo, pasivo o versátil, no que nadie tenga que dar por hecho mi rol solo porque me maquille y lleve mis uñas. No pienso cambiar por ligar con un chico, jamás. Por suerte, creo que las generaciones que vienen son mucho más abiertas.
SHANGAY ⇒ ¿Qué artistas formaron parte de tu imaginario adolescente?
FILHODOKORO ⇒ Además de Hannah Montana, las Bratz (las sigo coleccionando), raperas americanas, también Rihanna, Beyoncé, Lil’ Kim o Nicki Minaj, a la que ahora no quiero ni mencionar… Crecí con la cultura MTV, YouTube, programas como Jersey Shore. Siempre he sido muy urbano y no tan pop, aunque escuchara también a Katy Perry. De hecho, aprendí inglés con las letras de la canciones de las artistas que me gustaban. Y también viví el comienzo de nuestra escena urbana, con La Zowi y toda esa gente.

SHANGAY ⇒ ¿Cuándo empiezas a hacer uñas?
FILHODOKORO ⇒ Sobre 2020. Entonces me las hacía yo y a las dos amigas que me las hacían a mí. Decidí hacer un curso para aprender más, y ya empecé a trabajar en ello para ganarme unas perrillas. No era mi objetivo de primeras montar mi propio negocio, pero como me gustaba tanto, decidí apostar por ello, y sigo formándome, claro. Lo bueno de los manicuristas es que cada uno se crea su imaginario, y si la gente acude a mí es porque le gusta mi estilo. Tengo mi nicho, y me encanta tenerlo, pero hay espacio para todos y todas. Lo que está claro es que a mí me encantan las uñas que destacan: largas, cuadradas y llenas de pedrería, a la americana.
¿No fardan los raperos españoles de cadenas y de grillz? Pues que se pongan unas uñas de oro también»
SHANGAY ⇒ ¿Quién fue la primera artista grande con la que trabajaste?
FILHODOKORO ⇒ Tokischa. Imagínate. Fue para el vídeo de Somos iguales, que grabó junto a Ozuna en el Casino de Madrid. Después ya vinieron La Zowi, Bea Pelea, Aleesha, Juicy Bae, Taichu (cuando viene a España), María Becerra, Emilia… El boca a boca ha ido funcionando [risas]. Y es que no solo es hacerles las uñas, procuro involucrarme, hablar con ellas, conocer su estilo, las eras en que están… Cada artista tiene su personalidad, y procuro cuando colaboramos que vivamos una experiencia en todos los sentidos.
SHANGAY ⇒ ¿Tienes algo de psicólogo también?
FILHODOKORO ⇒ No es tanto eso como que procuro ir conociendo a cada clienta. Me da igual que seas una artista que llena el Palau Sant Jordi que una clienta habitual que trabaje en cualquier otra cosa y que tenga una boda o se vaya de vacaciones.
SHANGAY ⇒ ¿Hay mayor demanda por parte de chicos?
FILHODOKORO ⇒ Cada vez más. Pero aún es un nicho que se tiene que abrir más. No hablo solo de uñas largas, sino de uñas cuidadas. Pero con artistas urbanos casi no he trabajado, la verdad. Solo con Yyynestrosa. Los raperos españoles, en general, siguen siendo muy raperos [risas]. Igual que se cortan el pelo cada jueves, deberían tener una rutina de manicura. ¿No fardan de cadenas y de grillz? Pues que se pongan unas uñas de oro también.
SHANGAY ⇒ ¿Cómo está siendo tu verano con La Zowi?
FILHODOKORO ⇒ Imagínate, estoy de tour con ella, un sueño cumplido. ¿Salir a poner uñas al escenario? ¡Guau! Encima, recreamos diseños icónicos que ella ha llevado antes en sus videoclips, y en cada concierto sube a una fan, y se lleva unas uñas que antes creé para La Zowi. Muy fuerte todo. Que haya contado conmigo para un proyecto tan importante, formar parte del equipo y del show, ha sido una experiencia muy guay, que ha llegado en un momento muy bueno, en que me siento seguro de mí y de mi trabajo. Nadie me ha regalado nada, he llegado hasta aquí a base de mucho esfuerzo, y quiero crecer lo máximo posible.
SHANGAY ⇒ ¿Con quién te encantaría trabajar?
FILHODOKORO ⇒ Con una Rossy de Palma, por ejemplo. O, ahora que acaba de ser el Mundial, hacerle la manicura a Ferran Torres sería lo más. O a una Cardi B, claro. Soñar es gratis.


