24/05/2018

David Fincher en 5 lecciones magistrales

10 octubre, 2014
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Probablemente nadie le haya agradecido nunca lo suficiente a David Fincher el papel que jugó en la construcción de Madonna como el mito gay que ha llegado hasta nuestros días. Hasta cuatro videoclips dirigió para ella a finales de los 80 y principios de los 90, entre ellos, la joya de la corona, Vogue, seguido por los no menos icónicos Express Yourself, Oh Father y Bad Girl.

Fue en una época en la que Fincher trabajaba casi en exclusiva como realizador publicitario y de vídeos musicales –acumula más de cincuenta, con artistas como Michael Jackson o George Michael–, antes de que a los 27 años debutara en la ficción cinematográfica con la discutida Alien 3. El resto es historia, alabanzas de crítica y público, ninguneos en los Oscar y un último escarceo televisivo, House of Cards, pero ya entonces se notaba el afán perfeccionista, la querencia por las atmósferas truculentas y esas ganas de innovar tanto visual como conceptualmente que le han convertido en un maestro del thriller contemporáneo y en uno de los cineastas clave de los últimos veinte años.

Sobre esos ejes pivotó la abarrotada clase magistral que ofreció el pasado mes de septiembre en la madrileña escuela TAI, donde acudió para inaugurar el curso académico y presentar un adelanto de Perdida, magistral thriller sobre el matrimonio y la imagen pública basado en el best-seller homónimo de Gillian Flynn –también responsable del guion– y que coloca a Ben Affleck como principal sospechoso de la misteriosa desaparición de su esposa, a la que da vida Rosamund Pike.
 

1 • EL CINISMO DE PERDIDA

“La novela tenía algo que nunca había visto antes: la narcisista imagen de nuestro yo ideal que proyectamos para seducir a los demás sin pensar que el otro hace lo mismo y la ira que todo eso engendra en la relación de pareja. Al final, después de tres o cuatro años de convivencia, nunca terminas de conocer del todo a la otra persona y dejas de reconocerla hasta que se convierte en un extraño”.

2 • SU POLÉMICO DEBUT

“Estaba esperando la oportunidad correcta para hacer mi primera película, y siempre me había gustado la saga Alien. Teníamos una idea para la tercera entrega, pero vinieron a mí con un guion malo y una fecha de entrega. Nadie te prepara para todo lo que supone hacer una película, un presupuesto de seis millones de dólares, la presión… El estudio tenía una idea concreta de cómo debían ser las cosas, especialmente en las secuelas de Alien, y ni siquiera querían que se les molestara con cosas que podrían hacerla diferente de las anteriores. Al final, haces lo que puedes y sigues con tu vida”.

¿Es tan tirano como dicen? ¿Qué opina de Brad Pitt y otras estrellas con que ha trabajado? Pasa página

3 • FAMA DE CONTROLADOR

“El que no es perfeccionista, es un vago. La mayor habilidad que debe tener un director es ser capaz de articular su discurso e intenciones con los miembros del equipo, seducir con tu idea a actores, guionista, al equipo de márketing… El cine es un proceso colaborativo, no es como pintar una acuarela en casa. Recuerdo que con El club de la lucha tuvimos problemas porque la secuencia con la pistola en la boca no gustaba a la Motion Picture Association [responsable de la clasificación por edades], y tuve que recordarle al estudio que esa imagen no solo estaba en la novela original de Chuck Palahniuk sino también en el guion que ellos mismos habían comprado. Por naturaleza, el cine es un medio arriesgado, emocional, fascinante e imperfecto”.

4 • BRAD PITT Y OTROS AMIGOS

“No confío en los actores que son incapaces de escuchar la opinión de otros actores. La gente todavía habla sobre Tyler Durden [Brad Pitt en El club de la lucha] porque a la persona que lo hizo posible le importaba la impresión que causaba en todos los que estábamos allí. Admiro enormemente el trabajo de los actores, pero tampoco los sobrevaloro, creo en una relación de tú a tú. Quiero que den todo por la película, y no me refiero a hacerlos sudar”.

5 • HOUSE OF CARDS

“Mi experiencia fue buena y mala. House of Cards era mi primera producción para televisión, y no era consciente de que no iba tener el dinero ni el tiempo a los que estoy acostumbrado, lo cual está bien, pero lo hacía todo más complicado. La tele es el único lugar en el que hoy por hoy puedes trabajar los personajes, en el cine es más directo, no hay tiempo para presentarlos adecuadamente, para una buena dramatización. Disfruté mucho y espero poder seguir haciendo televisión [está confirmado para el remake estadounidense de Utopia]”.

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