28/05/2020

La llama: el animal que puede vencer al VIH

18 febrero, 2015
Léetelo en 6 minutos

Eduardo Gotuzzo, director del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt, adscrito a la Universidad Peruana Cayetano Heredia, explicaba la noticia, cuyo estudio fue publicado el pasado diciembre, en la revista médica Plos Pathogens.

El ensayo fue llevado a cabo por un equipo de 14 investigadores de varios países, liderados por la doctora Laura Mc Coy del University College de Londres, que comprobó que los anticuerpos de la llama (Lama glama), un camélido sudamericano multiuso, tenían un efecto inesperado en el virus de la inmunodeficiencia humana, podían neutralizarlo.

En la actualidad se calcula que 35 millones de humanos viven con el virus, controlado bajo un régimen de medicamentos antirretrovirales. Personas que luchan con la esperanza de que algún día llegue su cura. Pero no todo son buenas noticias, por desgracia siguen apareciendo cepas nuevas, como la que recogiamos en nuestro artículo de hace unos días sobre una variante de VIH aparecida en Cuba.

Eduardo Gotuzzo, epidemiólogo de prestigio internacional, explica con precisión en qué consiste la acción de estos anticuerpos: “El antígeno es una parte de cualquier microbio que, cuando se expone al sistema inmunológico, genera anticuerpos y sirve para hacer un diagnóstico”. De hecho, la prueba de Elisa, para detectar el VIH+, no es otra cosa que buscar en la sangre de una persona los anticuerpos que se han generado al ser infectado por el virus.

Lo que ocurre con el VIH es que produce anticuerpos que no acaban con el virus. No es que nuestro cuerpo no produzca los anticuerpos, es que estos son inútiles para erradicar este virus. Por tanto, si la persona no es tratada, el paso siguiente es que pueda desarrollar el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, lo que le hace más invulnerable a otras enfermedades que, con un sistema inmunitario deprimido, podrían causar su muerte. No obstante, vivimos en una época con tratamientos eficaces, que no solo mantienen nuestro sistema inmune en perfectas condiciones, sino que también mantienen a raya el virus, en la mayoría de los casos negativizando, lo que significa que el virus es indetectable en sangre y que es prácticamente inviable su contagio a otra persona.

Esto mantiene a la persona como si no tuviese la enfermedad, ningún tipo de deterioro de la salud, y con una carga viral que difícilmente puede contagiar a otros. El problema es que la medicación debe tomarse a diario durante el resto de su vida.

Parece ser que la llama tiene una mágica cualidad de la que nosotros, los seres humanos, carecemos. Como descubrió el equipo de la doctora Mc Coy, este animal es capaz de producir anticuerpos que sí pueden neutralizar el VIH. Lo hacen porque, a diferencia de los generados por otros seres vivos, estos son de ‘cadena única’, es decir, menos complejos.

Según Gotuzzo, los anticuerpos complejos tienen dos cadenas de proteínas y funcionan “como si tiraras una caña  a ver qué pescas”, mientras que los de una sola cadena, más simples, apuntan mejor “dando en el blanco de la diana”.

Para continuar con la noticia, pasa página

De acuerdo con el texto de Plos Pathogens, tienen una efectividad altísima: logrando neutralizar, in vitro, el 96 % de las cepas de VIH con las que son enfrentados. Teniendo en cuenta este porcentaje podríamos decir que nos encontramos ante un anticuerpo completamente eficaz para neutralizarlo.

Por si fuera poco, podría servir para producir una vacuna eficaz, pues si progresan las investigaciones se podría aplicar a un individuo un antígeno atenuado, o muerto, del VIH, a fin de que provoque su propio ejército de defensas de este tipo y luche, llegado el caso de un intento de infección.

El dominio variable, es decir, la parte movible de los anticuerpos de las llamas que detectan el virus y convocan al ejército inmunológico a defenderse, ha sido denominado VHH. De momento se han probado 15 vacunas para evitar el desarrollo del sida a lo largo de la historia de la enfermedad, aunque, desgraciadamente, ninguna ha brindado la protección esperada.

José Espinoza, investigador de la Universidad Peruana Cayetano Heredia declara que “los anticuerpos son fácilmente solubles, estables y pueden ser producidos por fermentación en bacterias o levaduras”Espinoza lo sabe bien porque lleva años investigando con los anticuerpos de la alpaca (Vicugna pacos), otro camélido sudamericano, para el diagnóstico y tratamiento de la hepatitis B.

Una nueva esperanza para luchar contra una enfermedad que afecta tanto a heterosexuales como homosexuales. Una realidad que mencionabamos en otro post sobre estudios de infección del VIH en la actualidad.

Pero, ¿cómo se traduce este hallazgo a sus usos terapéuticos contra la enfermedad?

Pues bien, el primer uso podría ser como tratamiento efectivo ante un contagio inminente, como una profilaxis. Alguien que se ha expuesto a una situación de riesgo de contagio alta pocas horas antes, por ejemplo una persona violada por un individuo que tiene VIH. El anticuerpo de la llama actuaría rápidamente atacando al virus y evitando que este se aloje en las células T o CD-4, unas defensas donde se esconde el virus y que se reducen progresivamente en las personas infectadas; una vez el número de estas es inferior al necesario, el cuerpo desarrolla el sida y se ve expuesto a cualquier enfermedad oportunista. Pero este anticuerpo de la llama evitaría que estos alcanzaran a las CD-4 y podría ser viable la erradicación total del virus.

Un segundo uso, como ya adelantábamos, es el de una posible vacuna inyectando un antígeno muerto o debilitado.

Otro uso posible, vaticina el experto, sería el tratamiento para los ya infectados. Como estos anticuerpos bloquean la acción del virus, podrían mejorar la efectividad de los antirretrovirales y hacer que la persona viva sin su presencia durante varios meses. El problema es que los virus inactivos seguirían escondiéndose en el cuerpo y volverían a activarse a los pocos días, lo que haría necesarias continuas inyecciones de estos anticuerpos. Por desgracia no es la cura definitiva a la enfermedad cuando esta ya ha colonizado los CD-4.

Otra esperanza, según cuenta Espinoza, es que los anticuerpos de las llamas podrían ‘humanizarse’ mediante biotecnología. En otras palabras, añadirles fragmentos proteicos humanos que los hagan soportables para nuestra especie. Un asunto que una vez más tendría que enfrentarse al debate de lo que se puede o no hacer en medicina, pero que claramente atisba una nueva posibilidad en este campo.

x

Shangay

Toda la actualidad LGTB + Cultura + Sexy + Ocio. Contenidos exclusivos cada semana en tu correo.