24/05/2018

Isabel Ordaz: “No me gusta que me etiqueten’’

1 marzo, 2017
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Actriz poliédrica donde las haya, Isabel Ordaz es tremendamente popular gracias a su Araceli de la serie La que se avecina, donde explota a lo grande su vis cómica –con un personaje pansexual que le valió un Premio Shangay, que recuerda con enorme cariño, como cuenta más adelante–, y que volverá a grabar en abril.

En breve estrenará en los cines Todo mujer, un tour de force que ya le ha valido reconocimientos internacionales como el premio a la mejor actriz en el Festival de Helsinki. Antes se enfrenta a un reto teatral que ha despertado una gran expectación por varios motivos. He nacido para verte sonreír, en la que le acompaña el joven Nacho Sánchez (La piedra oscura), está dirigida por el solicitadísimo Pablo Messiez, y es la primera vez que se estrena en España una función del argentino Santiago Loza. Un monólogo de una madre que se despide de su hijo enfermo, al que van a ingresar en un hospital. De estos dos proyectos y de mucho más nos habla esta gran conversadora, a la que Pablo Messiez define como “un volcán y un misterio, pasión en movimiento”, y a la que también le va mucho el diálogo.

SHANGAY ⇒ Un desafío como He nacido para verte sonreír siempre está bien, ¿no?
ISABEL ORDAZ
⇒ Otro monólogo en mi carrera… Sí, se ve que me va la marcha [risas]. Cuando a veces me veo metida hasta las orejas en proyectos así pienso por un momento “Ay, si yo debería ya pensar en jubilarme, pasear, ser rentista…”. Pero no hay manera, me gusta mucho ese vértigo.

SHANGAY ⇒ ¿Da especial miedo un monólogo?
ISABEL ORDAZ
⇒ He hecho bastantes en mi carrera, he sido muy osada en ese sentido, tanto en cine como en teatro. Incluso hice uno de los más difíciles del repertorio europeo, Los días felices de Beckett. El texto de Santiago Loza es hermosísimo, con una mezcla de lenguaje coloquial y poético que me permite volar.

SHANGAY ⇒ Y Nacho Sánchez como tu hijo enfermo…
ISABEL ORDAZ
⇒ Hace un trabajo muy difícil y generoso. Porque está presente todo el tiempo pero no habla. Él es muy joven y se puede permitir estar callado toda la función [risas]. Y yo he ganado hablar todo el rato como una cotorra.

SHANGAY ⇒ ¿Eres muy cotorra en tu vida cotidiana?
ISABEL ORDAZ
⇒ Pues hasta los cuarenta era muy tímida, muy de escuchar. Ahora quiero que me escuchen a mí… Soy buena conversadora, en petit comité; un vinito y una charla tranquila con pocas personas me gusta mucho.

SHANGAY ⇒ ¿Te ha nutrido mucho como actriz tanto escuchar a lo largo de tu vida?
ISABEL ORDAZ
⇒ Sí, porque encima siempre fui muy cotilla. Una parte importante de mi trabajo es la observación; bueno, todo es importante. Tengo una impresión muy holística del arte en general y de mi hacer en particular. Me nutro de la literatura, la pintura, la calle, de mí misma… Soy insaciable.

SHANGAY ⇒ ¿Se te complicó observar una vez llegó la popularidad televisiva?
ISABEL ORDAZ
⇒ Sí. Es algo que me da mucha pena, porque prácticamente no puedes fijar la mirada, a no ser que estés en Helsinki, como yo hace poco. Y lo echo de menos. Si estoy de gira, casi ni puedo salir del hotel. ¡Y no soy nadie! ¡Imagínate Lady Gaga, no sé cómo lo hará! La televisión es un arma de doble filo: si consigues el favor del público, como yo, es maravilloso, pero también tienes que luchar contra las etiquetas y el agobio por la pérdida del anonimato. Estoy muy agradecida a la televisión: te da dinero, trabajo, propicia que la gente te vea trabajar… Creo que he conseguido equilibrarlo todo bien. Siempre he tenido claro que el teatro nunca lo iba a dejar, y he escogido siempre proyectos muy interesantes. Porque no me gusta que me etiqueten. ¿Por qué te vas a reducir a una escala? Yo quiero tocar todo el piano.


“Estamos tan retrasados emocionalmente porque nos obligan a renunciar a la singularidad de lo femenino”


SHANGAY ⇒ La televisión te da la oportunidad de explotar tu vena payasa…
ISABEL ORDAZ
⇒ Sí, que en teatro la exploto menos. ¡Si he hecho hasta clowning! Y el payaso es uno de los arquetipos más nobles del teatro. Soy un poco payasa, y la tele te da la oportunidad de mostrarlo, porque es un medio informal. Y La que se avecina es una comedia muy extrema, muy Aristófanes.

SHANGAY ⇒ De ahí te vas a una madre coraje trágica en He nacido para verte sonreír...
ISABEL ORDAZ
⇒ Una madre voraz, además de coraje. Me gusta mucho este proyecto porque la protagonista lo es por ser mujer, por ser persona. No por ser ‘la madre de’ o ‘la esposa de’. Y que por su mundo interior tiene todo el derecho de ser el eje dramático de esta propuesta; se cuentan sus neuras, sus fantasmas…

¿Cómo lleva que las actrices de cierta edad no encuentren buenos papeles en cine? ¿Dónde tiene puesto su Goya? ¿Y su Premio Shangay? ¿Ve homófoba La que se avecina? Pasa página

SHANGAY ⇒ En los últimos Goya se hablo mucho de cómo a las actrices de cierta edad os cuesta encontrar personajes con relevancia en cine. ¿Te quejas de ello?
ISABEL ORDAZ
⇒ No me quejo porque no tengo tiempo, soy así de chula [risas]. Obviamente, tengo una opinión crítica sobre esa realidad, que es cierta. La civilización es narración, y somos en la medida en que nos narramos, en que alguien cuenta algo, de la memoria o del presente. Claro, si quitas al cincuenta por ciento, o más, de la población esa oportunidad de contar estás ocultando la narración de medio planeta. Que es tan importante, o más, que la del hombre, porque es otro punto de vista. Por eso estamos tan retrasados emocionalmente, porque nos obligan a renunciar a la singularidad de lo femenino. Y yo no estoy para ser brava, violenta, agresiva y competitiva, ¡yo no!

SHANGAY ⇒ En breve estrenas la película Todo mujer, y como la obra de teatro, también dirigida por un hombre.
ISABEL ORDAZ
⇒ Pero en estos casos ha habido un encuentro. Rafael Gordon escribió para la película un personaje extraordinariamente rico y valiente, que lo normal es que hubiese sido masculino, interpretado por un varón. Ambas son mujeres fuertes, en un momento duro de su vida, pero sostenidas sobre su propio eje. Es una película con un tempo muy de autor, rodada en Segovia con un paisaje maravilloso que cuenta una historia de resistencia. Son dos viajes muy bonitos.

SHANGAY ⇒ ¿Se agradecen premios como el de mejor actriz en Helsinki por Todo mujer?
ISABEL ORDAZ
⇒ Cada vez más. Porque con la edad me sorprende más que me den premios. Trabajamos para que nos reconozcan, claro que sí, pero según pasan los años voy esencializando, y soy feliz porque me siento una privilegiada con mi trabajo.

 


“Soy un poco payasa, y la televisión me da la oportunidad de mostrarlo”


SHANGAY ⇒ ¿Cómo recuerdas cuando ganaste el Goya a actriz revelación en 1997 por Chevrolet?
ISABEL ORDAZ
⇒ Estaba como un flan. Recuerdo haber pasado muchos nervios hasta que llegué al escenario, trastabillé las palabras… No fui muy consciente de lo que pasó hasta que después lo celebré con los amigos, la ceremonia fue una especie de borrachera. La imagen no era tan importante entonces en los Goya, ¡no había estilistas! Creo que para la gala me compré algo en unos grandes almacenes… Ahora la gente lo que quiere es ver trajes bonitos, que está muy bien.

SHANGAY ⇒ ¿Dónde tienes el Goya?
ISABEL ORDAZ
⇒ En una mesita auxiliar, en el pasillo. Cuando hay corriente lo pongo en el suelo para sujetar una puerta, y después lo vuelvo a encaramar a su sitio [risas].

SHANGAY ⇒ ¿Y el Premio Shangay que compartiste con María Casal en 2012 por La que se avecina?
ISABEL ORDAZ
⇒ Ese lo tengo en el salón, al lado del teléfono. ¡Qué bonito ese busto! ¡Y qué ilusión me hizo! Porque era un premio que tenía una intención, y que coincidió con mi rentrée en la serie con un personaje de lesbiana. Al principio me preguntaba “¿cómo se hace una lesbiana?”, igual que otras veces me digo “¿cómo se hace de madre?”, porque tampoco soy madre. Y te das cuenta de que todos somos iguales, lo demás te lo va a dar el guion. Luego ya, no sé por qué, Araceli se quedó en un terreno de nadie, ahora en la serie soy polisexual.

SHANGAY ⇒ ¿Sabes que hay quien ha llegado a tachar la serie de homófoba?
ISABEL ORDAZ
⇒ No lo es en absoluto, ¡radicalmente no! La serie es muy extrema con todo, no solo con la identidad sexual, también con la política, la familia, con el concepto de educación… El ser humano es una rata en esta serie, que es una gran farsa, una sátira radical. Y muy procaz sexualmente. Si un personaje es gay o lesbiana, lo es de manera muy extremada, si es religioso, está loco, si eres pescadero, estás para que te aten…, ese es el espíritu. Aquí no hay quien viva era más tierna, más amable, esta no tiene piedad.

 

SHANGAY ⇒ ¿Ves la serie?
ISABEL ORDAZ
⇒ Sí. Sobre todo cuando salgo yo [risas].

SHANGAY ⇒ ¿Y confías en que la gente que sigue La que se avecina se anime a ver proyectos tuyos menos comerciales?
ISABEL ORDAZ
⇒ La pregunta del millón… Es algo en lo que pienso siempre, y que deseo. Cultura es la comida rápida y la alta gastronomía, y en la alta cultura te tienes que iniciar. Yo vengo de un entorno muy humilde y la cultura me salvó. Me emociono al recordarlo. Sé que tu mente se puede abrir, pero tienes que hacer el esfuerzo de iniciarte en las cosas. Por eso invito a la gente a que no renuncie a descubrir nuevos universos y espacios.


LA OBRA HE NACIDO PARA VERTE SONREÍR SE REPRESENTA HASTA EL 19 DE MARZO EN EL TEATRO DE LA ABADÍA (C/FERNÁNDEZ DE LOS RÍOS, 42) DE MADRID. LA PELÍCULA TODO MUJER SE ESTRENA PRÓXIMAMENTE.

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