13/11/2019

Madrid, capital del mundo

30 junio, 2017
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Ser sede del WorldPride es lo que implica: ser la capital del mundo. No del mundo LGTB. Del mundo. Así de rotundo. Ni más, ni menos. Precisamente porque en los Prides –los Orgullos, como decimos aquí con ídem– lo que se reivindica es la diversidad, la aceptación, la tolerancia, la convivencia. Y eso es lo que significa ser una capital, principal ciudad de un país o una región. O, al menos, lo que debería significar. Madrid no solo lo es desde el punto de vista administrativo, sino que también es una localidad que cumple con los requisitos que se le piden a quien ostenta ese título. No solo este mes tan LGTBfriendly, sino siempre.

El WorldPride está avalado por el Parlamento Europeo. Hasta los reyes Felipe y Letizia manifestaron su deseo de que fuera “un éxito”. Una tímida declaración, cierto; incluso pacata si la comparamos con las de otras monarquías europeas. Pero es un gran avance en un país como España, en donde la Casa del Rey ha vivido hasta ahora sin pronunciarse sobre la comunidad LGTB más allá del recurrente “todos somos iguales ante la ley”. Además, este evento coincide con otro no menos importante. Somos también la sede del EuroPride. Es la primera vez en la historia que ambas citas coinciden en una ciudad. Otra prueba de que la capitalidad mundial está más que asegurada.

El WorldPride trae a este antaño “poblachón manchego” (ya no se sabe si esta frase es de Azorín, Azaña o de ¡Umbral!) una representación de lo mejor que se cuece a nivel mundial. No porque la comunidad LGTB sea la mejor –una falta de humildad imperdonable– sino porque lo que desde esta comunidad pedimos, exigimos, sí es lo mejor que se puede pedir, exigir: que todos seamos iguales, que podamos amar a quien queramos, que seamos respetados en nuestra diversidad, pues eso es lo que precisamente somos los seres humanos: diversos.

Y ‘diverso’ es este WorldPride. Desde el pasado viernes 23 de junio hasta el domingo 2 de julio, Madrid es el gran escenario del mundo. Shakespeare lo definió mejor que nadie: el mundo es un escenario y todos somos sus actores. Y en este gran escenario del WorldPride se representan todo tipo de obras, y con todo tipo de decorados. Desde los emblemáticos museos Thyssen o El Prado hasta cualquiera de los cinco escenarios que estarán en las calles de la ciudad, pasando por las aulas de la Universidad Autónoma.

Desde hace meses, los organizadores del mayor evento LGTB del mundo no han parado de dar las gracias tanto al Ayuntamiento de Madrid, con Manuela Carmena como alcaldesa, como a la Comunidad de Madrid, con Cristina Cifuentes de presidenta. “Esto, que hoy se ve de la forma más natural del mundo, es algo que hace dos años era impensable”, aseguran. Y que dos instituciones gobernadas por signos políticos tan diferentes se pongan de acuerdo en trabajar juntas, cuando están enfrentados en todo lo demás en el resto del país, es la prueba irrefutable de que el WorldPride es el mejor escenario posible para el diálogo y la tolerancia, para que en la diversidad se encuentren los puntos en común, no solo los divergentes.

La Universidad Autónoma fue el foro en el que Madrid Summit (Conferencia Internacional de Derechos Humanos) reunió a ex presidentes de Gobierno (Zapatero, impulsor de que España esté hoy donde está en materia LGTB), ex primeras ministras (Johanna Sigurdardottir, primera lesbiana que ha sido jefa de Gobierno en el mundo), diplomáticos (Stefano Sannino, embajador de Italia en España), empresarios, activistas, abogados, sociólogos… Hasta casi 200 personalidades de todo el mundo ‘aprovecharon’ Madrid para exponer, dialogar y exigir que se cumplan los derechos fundamentales, sobre todo en aquellos países donde la homosexualidad está perseguida o considerada como delito. La Universidad ocupó así el sitio que le corresponde en un evento como este. Esta fue una de las novedades que el WorldPride ha aportado a los tradicionales Orgullos madrileños, un acto que para los organizadores era ‘la joya de la corona’ de estos días. Así la han definido desde la primera rueda de prensa en la que se dio a conocer parte de la agenda.

La cultura es otro de los ejes básicos. Junto a los tradicionales Muestra.t, con teatro, cine, literatura y arte; La Culta, el festival de arte social que celebra su quinta edición o La oCulta, en la que activismo y reivindicación van de la mano de la cultura y el arte, hay exposiciones como Subversivas, 40 años de activismo LGTB en España; el festival Les De chica en chica, en el teatro de La Latina; la exposición Arte y amor diverso, en el Museo Thyssen Bornemisza… La Comunidad de Madrid (www.madrid.org) apoya desde el punto de vista cultural con La mirada del otro, en el Museo del Prado, o con la segunda edición del festival Cinema Pride, entre otras cosas. El Ayuntamiento (www.madrid.es), por su parte, con exposiciones como El derecho a amar (en CentroCentro, en la sede del consistorio) o con jornadas como El porvenir de la revuelta, en varios espacios, programa de exposiciones, talleres, performance, música, cine o seminarios. Citarlo todo es imposible, pues la oferta cultural del WorldPride es casi inabarcable. Las dos webs de ambas instituciones informan de todas ellas.

Las páginas de la revista Shangay que está en la calle (estos días, además, hemos sacado una edición especial de Shangay Style WorldPride), además de nuestra web, muestran la amplia variedad músical que ofrecen los cinco escenarios del evento. Pero hay más. Por primera vez, el Orgullo de Madrid crece y lo hace hasta Madrid Río, con el WorldPride Park que, desde el miércoles hasta el domingo, ofrece una completísima programación para todas las edades, con especial atención a los niños, y donde colectivos, asociaciones LGTB y de Derechos Humanos de todo el mundo disponen de un espacio informativo y de intercambio cultural.

En los últimos veinte años el Orgullo de Madrid se ha consolidado como uno de los más importantes del mundo. Estos días del WorldPride no son solo la confirmación de ello. Son también la constatación de que la fiesta por excelencia de la comunidad LGTB tiene que seguir creciendo, evolucionando, reivindicando. El gran día es el 1 de julio, sábado, cuando la multitudinaria WorldPride Parade diga al mundo lo orgullosa que está Madrid de ser como es.

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Shangay

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